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Sinopsis
Londres, 1964. El nacimiento de dos sectas juveniles rivales (los "mods" y los "rockers") tiene consecuencias devastadoras. Para Jimmy y sus compinches, una pandilla bien trajeada, adicta a las pastillas y siempre a lomos de sus scooters, ser un mod es una forma de vida, es pertenecer a su generación. La cuadrilla de Jimmy se va a Brighto... Leer sinopsis completa
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17 de Marzo de 2009
76 de 101 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Y no fue por esta película, que vi por primera vez anteayer. Lo hice con cariño y nostalgia inevitable, pero no por ello mi opinión de ella es mejor. Quadrophenia era mala de cojones en 1979 y seguía siéndolo anteayer. Eso es lo bueno de Quadrophenia, que nadie intenta defenderla por motivos sentimentales como película.
Al hilo de la estupenda crítica de Sines Crúpulos, se me ocurren muchas cosas.
Los mods, extintos desde hacía años, resurgieron con esta película que narraba hechos de la década anterior. Esa moda llegó a una ciudad de provincias como la mía a principios de los ochenta, y yo tuve un amigo mod, llamado Manolo.
Al contrario que en la película, en el grupo convivían mods hijos de abogados y mods hijos de porteros. Si yo le preguntaba a Manolo por qué odiaban a los rockers, su respuesta era irrebatible: "Porque son unos hijos de puta". Sólo que no había rockers en mi ciudad. Había tres o cuatro punkies (eran los ochenta) con los que no llegaron nunca a las manos, sólo a intercambiarse una noche un lanzamiento de botellas de cerveza, que previamente apuraban hasta la última gota, no estaba la cosa para lujos.
El día que casi me convierto en mod fue por una chica. Dije a Manolo que podía venir a una fiesta que daba un amigo en la abandonada casa de su abuelo; y vino, acompañado de todo el elenco de mods de la ciudad (unos diez o doce) y, esa era la razón de la invitación, de las chicas mods. Éstas eran seres especiales que apenas hablaban porque no contaban para nada en el grupo. De hecho, no recuerdo haber intercambiado palabra con la chica mod con la que bailé, que estaba desparejada.
Los mods se bebieron todo el alcohol, pusieron discos de madness, hicieron el famoso paso "step forward", se enrollaron todos ellos con sus chicas mod, otros con chicas no mod y alguno, como Manolo, con miembros de ambos grupos consecutivamente, y fueron vomitando en el jardín con la disciplina de todo grupo organizado.
Yo, que seguía bailando con mi chica mod, llevaba dos horas preparando mi primera frase de conversación (dudaba entre "¿salimos al jardín?" o "¿qué tal si salimos al jardín?") cuando un amigo vino a decirme que otro se había subido a una palmera proclamando que era Tarzán de los monos y estaba allí tiritando de la borrachera. Era mi mejor amigo, que me salvó una vez de otra cogorza y me necesitaba. Así que miré lastimosamente a mi chica mod y me fui a rescatar a mi amigo, con la sensación de que quizás hubiera merecido la pena comprarse unas gafas negras y una gabardina por aquella desconocida.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
Al final de la película el protagonista lanza la moto de su amigo por el acantilado y se supone que se dedica a vivir como puede el resto de sus días. De todas formas, a nadie le importa. Si existiera “Quadrophenia, 30 años después”, contando la historia de ese resto de vida, sería una película igualmente mala de cojones, pero deprimente.
Los mods hijos de abogados y los mods hijos de porteros dejaron de ser mods al poco y no volvieron a verse jamás. Manolo tiene un estudio de arquitectura desde hace años y es mi compadre. Nunca fue a Brighton. Es más, nunca llegó a ver Quadrophenia, porque en aquella época las películas no se reestrenaban y no había video ni internet. Lo llamé ayer, para decirle que la tenía en casa y la había visto. Se rió y siguió hablando de la próxima comunión de mi ahijado. Y cuando colgamos le dije a mi mujer, que naturalmente no es mi chica mod del relato, que iba unos minutos al ordenador. Y me puse a escribir esto.
CuchiCuchi  |
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14 de Julio de 2005
39 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Esta película tiene más miga de lo que pueda parecer a simple vista. Todo aquél que sea conocedor de la cultura mod sabe apreciar pequeños detalles que le dan cierta magia al filme como la tienda en la que alquila su traje Jimmy, la conversación con el rocker en las duchas, el hecho de viajar a Brighton... La verdad es que esta película puede funcionar como una especie de documental del movimiento mod. Por otro lado, la actuación de Phil Daniels consigue su objetivo: no es más que un chico de clase obrera que quiere ser alguien, que quiere demostrar que es alguien; Phil resulta tan cotidiano que llega a estremecer.
Creo que el mayor defecto que arrastra el filme es el tema de las chicas. Pese a tener un look muy logrado, tienen demasiada relevancia en la película, siendo que a los mods las chicas no les interesaban demasiado( Su obsesión por el look junto con este hecho hizo que adquirieran cierta fama de homosexuales, aunque no lo eran). Incluso un famoso mod llegó a decir que gastaban tanto dinero en ropa, discos y anfetaminas que ni siquiera podían invitar a una chica al cine. De todos modos creo que el elemento femenino ha sido utilizado comercialmente para darle un acabado más “macarra” al film.
Por lo demás el resto de la película creo que funciona; trata un tema delicado que a día de hoy sigue vigente, y es que como dice una canción de los Who: “Just like a child, I’ve been living only in dreams...”.
No es una obra maestra, ni siquiera llega a ser un gran filme, pero ha sabido reflejar un espíritu, unas inquietudes y un estilo de vida que con el tiempo parecen haberse esfumado...
Nekro Zombie  |
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26 de Febrero de 2007
30 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Con banda sonora de los Who, que asumieron la producción ejecutiva del film, Franc Roddam dirige una película basada en la cultura mod y en sus enfrentamientos con los rockers. Su protagonista, Jimmy es uno de ellos. Pasa el máximo tiempo posible montado en su Lambretta tuneada, se preocupa más por su pelo que por su futuro, odia a los rockers y en cuanto puede va vestido con traje y corbatín, quiere ser diferente al resto y siempre está dispuesto a ir a buscar píldoras (azules) donde haga falta y a tomarse tantas como pueda, pero Jimmy es algo más. Jimmy tiene un trabajo basura donde todo el mundo está por encima de él, vive en un barrio obrero donde su padre en camiseta no para de decirle lo que está mal y lo que está bien burlándose de él y de sus gustos, Jimmy probablemente sea otro joven “no future”, y él lo sabe.
El film puede leerse como una especie de documental sobre la cultura mod de la época pero al mismo tiempo como la evolución personal de un joven de clase obrera en busca de una identidad que lo ayude a definirse como individuo, que se rebela (o cree que lo hace) contra unas circunstancias desfavorables, contra un modelo de sociedad impuesto y contra un futuro personal para el cual no está preparado .
Para muchos, lo mejor del film es su banda sonora, otros ven en ella un interesante documental y otros una historia universal, como es la juventud, el inconformismo y la rebeldía. La película es las tres cosas, y pese a no ser un gran film, en líneas generales cumple su(s) cometido(s). Es un film ameno, interesante por momentos, donde como curiosidad, podemos ver a un joven Sting haciendo el papel de falso “dandy” mod aunque en verdad curra de botones (the bell boy), tenemos a un protagonista, Phil Daniels, muy creíble en su papel (aunque en la secuencia final estás deseando que...) y podemos degustar una música siempre agradable de rememorar. Un film que no llega a notable pero que puede ser visto, muy especialmente si eres amante de los Who, de esa “particular” cultura mod o de las culturas urbanas en general
manderlay puntoes  |
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23 de Abril de 2008
48 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Si a comienzos de los ochenta eras un adolescente y conducías una vespa primavera embutido en una parca verde, tal vez estuviste allí aquella tarde.
Algunos mods ingleses pueden decir, y lo dicen, "yo estuve en Brighton".
Bueno, muy bien, aquí algunos mods madrileños pueden decir "yo estuve en el Covacha".
Yo no estuve ahí, pero el hermano mayor de la novia del primo de un colega, sí. Y es una fuente bien fiable.
En las inmediaciones de la avenida de Alfonso XIII, en Madrid, haciendo casi esquina con López de Hoyos, esa calle que aparece y desaparece como el Guadiana, se hallaba el mayor templo jamás construido para el cine y el rock.
El cine Covadonga se erigía en los límites fronterizos del barrio de Prosperidad.
El combo palomitas-coca cola, en aquella época consistía en litrona y piedra de costo, y a veces resultaba difícil ver el lucir de la pantalla tras la cortina de humo.
Las sesiones triples de películas rock se vivían como actuaciones en vivo, y a veces resultaba difícil sentir los altavoces vibrar bajo el jaleo general.
"We are the mods, we are the mods, we are the we are the we are the mods..."
Pues este saloon de punkies, heavies, mods o teddy boys fue en un tiempo filmoteca nacional. Tenía dos alturas, y sus sesiones triples fueron antológicas.
Lo mismo te podías tragar tres seguidas de bichos como Tiburón, Piraña y Cuando ruge la marabunta, que meterte de una sentada vietnamita El cazador, Más allá del valor y Apocalipse Now.
Entonces llegó el día en que algún bombero del Covacha tuvo la brillante idea de programar la siguiente sesión vespertina:
Sid y Nancy
Quadrophenia
Una de Elvis
Dicen las buenas lenguas que un mod emuló a Jimmy (el protagonista del filme que nos ocupa) y saltó desde el anfiteatro haciendo el águila, como en el chiste de Faemino y Cansado.
Las malas lenguas, y dice el hermano mayor de la novia del primo de mi colega que son las que dicen la verdad, cuentan que lo que voló desde el anfiteatro en picado contra el patio de butacas fue un rocker.
La Prospe resiste. De hecho, aún hoy se puede oler el cannabis es sus bares.
La Prospe, barrio sin ley. Eso fue. Más que Hortaleza, donde los porros y las cervezas.
Pero el cine Covadonga sucumbió a la idea del bombero aquel, y terminó sus días en llamas.
(Publicidad)
En el corazón de la Prospe pueden disfrutar de un agradable cubata al son de los Who, mientras contemplan los carteles que en su día anunciaban aquellas magníficas sesiones triples que algunos pudimos disfrutar en ese mito, esa leyenda, ese templo del cine rockanrolero que fue el Covacha.
Visite nuestro bar. (V.O)
Y de la peli, qué decir, pues que escuchar a los Who, ver a Sting en plan chuleta antes y de chico campana después, o un nota ducharse con los vaqueros y comer anfetas a puñaos, siempre mola, por lo menos.
En el espoliadero, para quien interese, narro una anécdota personal.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler:
Pues nada, que mi colega el Batussi, vecino de este barrio emblemático, decidió un buen día celebrar en un ya abandonado cine Covadonga, su cumpleaños.
Tras forzar la puerta y trapichear la luz, preparamos el lugar para una buena fiesta destroy.
Las ratas eran más numerosas que los invitados, se arrancaron las butacas para macarrear con las motos, el alcohol se bebía a morro y las chicas huyeron despavoridas de aquel infierno. Fue una gran celebración a la que, por cierto, no acudió el cumpleañero.
Cuando llegó la policía, la espantada general fue surrealista. Aún se me escapa la sonrisa rememorando los caretos de los maderos.
Llegué a casa y se lo conté a Flash. Casi se me muere de la risa.
... y a los pocos días, el Covacha prendió.
Sines Crupulos  |
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10 de Febrero de 2007
23 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Película a recomendar, para los interesados en conocer el movimiento Mod inglés, que junto con otros surgidos en Gran Bretaña (el Punk, el Glam, por poner dos ejemplos) han conseguido adeptos en todo el mundo.
A modo personal, tengo esta película entre las más preciadas de mi videoteca, ya que estoy muy ligada a este movimiento, con lo cual , no puedo ser imparcial.
Con sólo escuchar los temazos de la banda sonora ya es excusa suficiente para verla.
Los Mods son gente de clase obrera, más bien pobres, y casi todos ellos (aún ahora en la actualidad) tienen trabajos con los que les basta el permitirse hacerse un traje a medida, y comprarse los vinilos que anhelan. No piden más de la vida, y esto se refleja perfectamente en la película.
No intenteis pedirle más profundidad, sólo hacerse una idea de lo que les mueve en el mundo.
Película para los apasionados por la música.
Fox in the Snow  |
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