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| 17 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Langfuller
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
20 de Noviembre de 2007 |
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Probablemente esta historia interesara a Buñuel por el contenido psicoanalítico que tiene ya en el original (no olvidemos que Freud no inventó nada). El complejo de culpa paterno acosa a Robinson durante sus años en la isla, está convencido de que sus desdichas son fruto del pecado original de haber desobedecido a su padre al enrolarse en un barco. La creencia en la Providencia, en la figura paterna de dios, es la contrapartida de este temor omnipresente. Robinson se reprocha a lo largo de la novela su falta de agradecimiento al dios que provee y este descuido quizá le empariente con Odiseo, antes que con Job. El héroe aqueo propició con su "hybris" la animadversión de Poseidón y como Robinson es condenado a la furia de los mares y al ostracismo por más de veinte años. La condena paterna terminará de manera poética cuando ayude a recuperar su posición de poder a otra figura paterna: el capitán de un barco español cuya tripulación se ha amotinado.
Según Marx, Robinson Crusoe es un canto moderno al individualismo burgués. En el personaje de Defoe la fe en el progreso y en la providencia es evidente. Robinson es un titán, un nuevo Prometeo, capaz de ejercer todos los oficios y de erigir una civilización nueva y utópica con la sola labor de sus manos. El náufrago es marinero, agricultor, pastor, alfarero, carpintero y por fin gobernador de su isla. Logra hacer del trigo, harina y de la harina, pan, y de la madera consigue carbón. Levanta una cabaña, un palacete, una fortaleza, corrales, canoas... Su don de oficios, su inventiva, su humanidad, en fin, resulta agotadora y deslumbrante. Buñuel tratará de invertir la condición burguesa del Robinson original, hará fracasar su fe comparándole a un rebelde contra dios, a Tántalo y a Prometeo sucesivamente, y cuestionará su progreso que conduce a la insania del protagonista.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Buñuel decanta el relato del lado de las ausencias que socavan la integridad mental de Robinson: la del padre, que ocupa gran parte del original, la de los amigos y la de la mujer, a la que Defoe no dedica un solo pensamiento del naufrago. Los amigos son recordados con ocasión del quinto aniversario de su naufragio. Robinson, víctima de los efluvios del alcohol, cree compartir la celebración con sus amigos ausentes. Oímos sus cantos pero no les vemos, las miradas medio alucinadas de Robinson les suponen fuera de campo, la celebración es animosa hasta que la jarra que la motiva cae al suelo, los cantos cesan y la cámara se retira del plano medio del náufrago evidenciando su soledad (amén del plano con grúa del mismo año de Gary Cooper en "High noon"). A la mujer la introduce a través de un vestido, una carcasa vacía que ahora sirve de espantapájaros y que Viernes, inocente, se la vestirá en un asomo de travestismo. Pero la ausencia que marca su locura es la del perro, Rex, que por el nombre de autoridad es en realidad un eco de la del padre. Un eco de su mente, el ladrido de Rex será lo último que crea oír al abandonar la isla, revelando la duda sobre su cordura pese a su facha, vestido de governador e investido de autoridad con una enorme bíblia en su regazo. Emocionantes son también los ecos que multiplican la soledad de Robinson, su grito alzado a dios que le es devuelto en el claustro de las colinas, desintegrado.
Con este reguero de ausencias y sobre todo con la falta de dios las Escrituras carecen de significado para él: "Lie down in green pastures, he leads me besides still waters, he restores my soul. (mirada alucinada) Green pastures. Green pastures. The scriptures came meaningless to my eyes. The world seemed but a whirling ball. Its oceans and continents, a green scum, and myself. With no purpose. And no meaning." Fundido. Robinson corre hacia el mar gritando ayuda enarbolando una antorcha. Deja el brazo laxo y la antorcha se apaga al contacto con el agua. Robinson es ahora un Prometeo que ha perdido el fuego, esta vez la civilización ha fracasado y sólo queda en él un bárbaro. A partir de entonces la desintegración del individuo es evidente, no existe una instancia superior capaz de "restaurarle". La insania se apodera de Robinson que se recrea con la proximidad de su muerte. En una escena que recuerda a las hormigas dalinianas de "Un chien andalou" recoge unos insectos con la palma de su mano y se dirige a ellos: "Just you wait there in your homes and I will feed you". El encuentro con Viernes (en el original dice llamarle así para recordar el paso del tiempo, quizá porque la locura del hombre empieza cuando los días se asemejan los unos a los otros) llega demasiado tarde, aunque trata de enseñarle su cultura, de "civilizarle", él sigue siendo un bárbaro en realidad (le enseña a comer con cubiertos mientras que él lo hace con las manos). Para Buñuel, Crusoe no logrará abandonar la isla jamás.
Langfuller 
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| 10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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RAMON ROCEL
MEXICO (México)
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Su valoración:  |
8 de Mayo de 2010 |
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A Buñuel siempre le gusto el surrealismo. Sin embargo en esta película veo poco de eso, como que ahora en 1954 se preocupan más por llegar a un publico en general, no apto para emociones fuertes, quizás enfocado a un publico mexicano mojigato y esclavo de los valores familiares.
Un leve esbozo de este surrealismo es cuando Robinson se pone ebrio y alucina estar acompañado. Pero Buñuel quiere quedar bien con los mexicanos y les regala un Robinson Crusoe con un “Patiño” mexicano llamado Jaime Fernández; hermano de un gran cineasta azteca.
Pero sinceramente no hay nada de psicológico en este filme, es más bien de aventuras… y Luis Buñuel deberá buscar otra oportunidad de buscar el psique humano por que la soledad es una amante o enemiga según el grado de locura de cada individuo. Sin embargo es entretenida y bien hecha. Algo de lo que un genio siempre hereda.
RAMON ROCEL 
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| 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Paco Ortega
Zaragoza (España)
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Su valoración:  |
1 de Enero de 2009 |
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“Robinson Crusoe” es una hermosa película rodada en Estados Unidos, libremente basada en la famosa novela homónima de Daniel Defoe, publicada en 1719, a partir de un guión de Luis Alcoriza y el propio Buñuel. Cincuenta y cuatro años después de ser filmada, se ve sin dificultad y tiene tal vez como valor fundamental la magnífica interpretación del irlandés Dan O´Herlihy, que exhibe una capacidad actoral excelente, poseedora de una gran fuerza expresiva. Era un actor formado en el teatro, y en el cine conocíamos a esas alturas su participación en el "Macbeth", de Orson Welles, filmada en 1948, en la que interpretaba a Mac Duff. Prácticamente estamos ante un monólogo cinematográfico lleno de matices que nos adentra en la capacidad del ser humano para adaptarse y dominar unas circunstancias inicialmente adversas.
Como no podia ser de otra manera, Luis Buñuel no se hubiera contentado contando la historia de una manera literal. En todo el conjunto de la peripecia de Robinson, en la isla donde vivió 28 años, hay ecos de su propia visión del mundo, e incluso algunos aspectos de su propia vida. No es difícil reconocer, adornado con tintes sarcásticos, por ejemplo, la figura de su propio padre en uno de las pesadillas del naúfrago en donde éste le recrimina haber abandonado el hogar familiar en el que tantas atenciones y seguridad podia disfrutar.
Se adivina también el propósito del cineasta de realizar una reflexión sobre la condición humana, tanto de los pliegues más profundos de la misma, como de las relaciones sociales y sus diferentes variantes. En concreto la relacion de Robinson y su inesperado esclavo Viernes tiene aspectos muy interesantes.
Sin duda, es una película "menor", pero, si se me permite la expresión, mucho "mayor" que otras más afamadas y veneradas por criticos y cinefilos profesionales. Como en todo el ciclo mexicano, se adivina oficio y sabiduría cinematográfica por todas partes: desde el guión a la fotografia, pasando por la interpretación protagonista, y la utilización de todos estos elementos para decir cosas personales, propias del universo del cineasta.
Paco Ortega 
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| 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Quim Casals
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
12 de Marzo de 2009 |
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Los ladridos de un perro. Un nacimiento inmaculado. Animales conocidos, desconocidos y en la palma de la mano. Un sueño sin agua. La propia voz devuelta por las montañas y la voz antigua de los amigos. Una huella —una sola— sobre la arena. Vestido de mujer sin mujer dentro. Disquisiciones sobre el libre arbitrio. Mirarse en un espejo. Momentos.
Momentos privilegiados que perduran en la memoria del espectador cuando Robinson ya ha reingresado al mundo lleno de gente (¿civilizado?). Eso ya no lo vemos. Tampoco vemos qué pasó antes. Buñuel siempre fue al grano. El hombre y su isla. La aventura exterior, tan entretenida como si nos la hubiese contado Raoul Walsh (largos años para el protagonista pero una exhalación para nosotros), y, al mismo tiempo la aventura interior, que nos lleva en un salto sin red a la soledad, los recuerdos, la desesperación, la búsqueda del otro, el nacimiento de la amistad.
La historia del Robinson de Buñuel podría parecer la aventura de sobrevivir. Pero quizá tan sólo sea la aventura de vivir.
Quim Casals 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Follawski
Alicante (España)
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Su valoración:  |
14 de Enero de 2011 |
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Fiel y escueta. Esas podrían ser las que definieran este film.
Buñuel se apodera del clásico de Defoe y concentra sus más de 350 páginas (lo que viene a ser el primer y mucho más famoso tomo) en menos de una hora y media. Y no sólo eso, sino que se toma la libertad de colocar minutos de paneos y ruidos ambientales, con un par. El resultado es que el argumento y la acción quedan en exceso resumidos, pero a pesar de todo (y dado lo conocido de la historia) se entiende perfectamente.
La ambientación es comedida en medios, pero fructuosa en resultados y las actuaciones de Dan O'Herlihy y -en menor medida- de Jaime Fernández son efectivas y logradas.
Buena adaptación, apta para no iniciados.
Follawski 
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