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Críticas de "Tetsuo, el hombre de hierro"
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| 31 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Yago Rojo
Valladolid (España)
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Su valoración:  |
6 de Abril de 2007 |
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Rara, desconcertante, oscura, divertida, paranoica... No hay mucho que entender. Siéntense y véanla. Algunos acabaran odiándose por haber tirado poco más de una hora de sus vidas frente a su televisor; otros llamaremos a nuestros amigos y quedaremos para verla todos juntos. ¡La belleza de la controversia que sólo se consigue con este tipo de películas!
Pero esta película gana enteros con respecto a otras del estilo porque, y sobre todo, es muy dinámica, con secuencias entretenidas, rápidas, jugando con las luces, englobando todo en una especie de gran sueño-pesadilla real... Y todo llega a tener su sentido, amplio, pero acotado.
Y si no te ha gustado, tampoco te ha dejado indiferente. Y ya es algo más de lo que sucede con las películas que directamente no te gustan. A mí me ha encantado.
Yago Rojo 
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| 27 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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lyncheano
Móstoles (España)
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Su valoración:  |
6 de Septiembre de 2007 |
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Tiene una primera parte bastante prometedora, con un estilo visual absolutamente fascinante (esto, al menos, dura todo el metraje), mezcla de una extraña pesadilla hard-core parida por la mente de un director japonés admirador de Lynch y Cronenberg, que nos ofrece un engendro aceitoso y sexualmente metálico de cinta para iniciados en algo que podríamos denominar ''sucias pesadillas cinematográficas''.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Argumentalmente insinúa la venganza de un tipo que se auto-mutilaba introduciéndose trozos de metal (con connotaciones claramente sexuales) en su cuerpo, para con una pareja de pervertidos sexuales que le atropellaron con el coche y abandonaron después, no sin antes practicar sexo delante de su maltrecho cuerpo (El ''Crash'' de Cronenberg). Después convierte (por medio de una especie de maldición infecciosa) al homicida en una especie de monstruo metálico con una taladradora por pene, con la que acaba penetrando a su depravada mujer al no poder contenerse sexualmente ninguno de los dos. Esto es al menos lo que yo humildemente entiendo. La película sería bastante brillante en este aspecto si no fuera por una parte final demasiado 'japonesa', pues parece que estemos presenciando una lucha de siniestros Power Rangers o fanáticos Godzilleros con poderes sobrenaturales bailando al son de una música aceleradísima y brutal (que acaba agotándonos y haciendo que deseemos vehementemente el final de ese horror), convirtiéndolo todo en una vorágine de metal que incorpora y destruye todo cuanto está a su paso, como queriendo acabar con la existencia, con la propia vida, con el mundo entero quizás. Demasiado para mí. Entiendo que tenga admiradores enfervorecidos (freaks enfervorecidos, perdón), pero lo que no acepto es que a este estilo se le pueda comparar con el de ''Cabeza Borradora'' de Lynch. A pesar de todo, merece la pena verla aunque sólo sea un rato para comprobar hasta qué punto una mente algo enferma puede asociar la industrialización basada en el metal con el sexo duro, mostrándonos aceitosas y lubricadas imágenes de metales sólidos y fundidos devorando, atravesando y penetrando la carne humana, extendiéndose cual fluídos sexuales y proporcionando a la cinta una textura sangrienta, viscosa, desagradable, asquerosamente erótica, frenética y a todas luces insoportable para cualquier espíritu en paz.
lyncheano 
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| 19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Grandine
Sitges (España)
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Su valoración:  |
22 de Junio de 2007 |
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Si Cronenberg en "Videodrome" ya nos advertía de las consecuencias que podía reportar el uso de otras tecnologías, así como perpetraba a su vez un ejemplo muy digno de crítica a su particular modo, Tsukamoto nos introduce aquí en una historia donde parece ser que, el hombre por si mismo, no posee el valor adecuado, por lo cual debe ser extirpado de la sociedad gracias a nuevos miembros, que en su proceso de fusión con materiales que tienden a perfeccionar la carne, lo humano, deberían terminar con todo esto.
En cambio, mientras Cronenberg nos mostraba un ser que padecía una transformación que lo llevaba a la propia autodestrucción sin apenas cerciorarse, aquí hallamos a un ser que, aunque también sorprendido por su transformación, termina llegando a un final en el cual son hallados unos objetivos verdaderamente puros que ni siquiera terminan de acercarse a las no tan punibles manipulaciones que sometía el cineasta canadiense a su protagonista.
Sin embargo, no queda ahí solamente la aportación de Tsukamoto a tan sugestivo film, sino que, además, sabe como transportar al público en un verdadero viaje de sensaciones donde la aspereza y la crudeza alcanzan sus cotas más altas, todo ello gracias a un montaje extremadamente frenético, donde el uso de esa banda sonora casi industrial nos introduce en las situaciones, dejando al espectador descolocado, y el recurso de la stop-motion está usado a la perfección, paliando así los inconvenientes de un presupuesto que, se nota, no es precisamente holgado, sino todo lo contrario.
El talento del nipón para generar desasosiego y tensión es impecable en muchas ocasiones, y aunque no se presenten constantemente como ejes de la obra de Tsukamoto, que quizá busca más un método para revolver al espectador y hacer que se remueva en su butaca cavilando e intentando asimilar el halo de paranoia y estupor que rodean la cinta, sí que consiguen ser obtenidos en casi toda su pureza.
Además, algunos de los detalles anexionados a su trabajo, no añaden más que un punto culminante a esta bizarra obra de cyberpunk, donde ya desde buen inicio se insinúa que el metal tomará gran importancia en esta película (especialmente en el momento donde el protagonista es atropellado y una insinuante música acompaña a la cámara en busca de un metal distinto, en este caso el del coche) y otros instantes como el encuentro en la bañera, que hacen de "Tetsuo" una experiencia extraña e irrepetible.
Grandine 
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| 24 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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deckard
Madrid (España)
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Su valoración:  |
16 de Septiembre de 2007 |
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Lo digo en serio. Esta película no es normal. Como diría Marcelus Wallace: está a mil jodidas millas de ser normal. No hay historia, apenas hay diálogo... Es tan sólo una sucesión agónica de imágenes a un ritmo hiper-acelerado que te impacta hasta hacer daño.
Partiendo de una base... de ciencia ficción, por decir algo, la película deriva en escenas surrealistas intercaladas con erotismo abstracto que emanan repulsión por todas partes. Evidentemente no te deja indiferente. Te afecta, porque son cosas violentas y extrañas que nunca se han visto antes. Es demasiado frustrante, y sinceramente me parece imposible que alguien pueda disfrutar con estas escenas.
Desde luego no pongo en duda la capacidad profesional del realizador, porque consigue crear unos planos muy detallados y usar ciertos trucos de cámara que suponen un reto brutal para cualquier espectador. Pero la historia en la que se apoya es... completamente demencial.
Una auténtica pesadilla muy lograda pero demasiado terrible.
deckard 
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| 24 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Erizio
Tromaville (España)
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Su valoración:  |
1 de Abril de 2007 |
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Vi la peli un poquillo a ciegas, y habría preferido ser ciego durante esa hora. Entre que la cámara que es tan de hierro como el Tetsuo ese, o que el que la manejaba era un debilucho y por eso las secuencias cámara en mano son totalmente delirantes (como todo el film) que parece que en cualquier momento se vaya a dar una hostia contra el suelo y se escacharra tó (ojalá); el lobotomizante montaje; la ausencia total de sentido (aunque parece que quiere tenerlo); las frases ídem; el gore cutre y sin gracia; el stop-motion que le da aspecto de film de los años 40, y otras cosas más, convierten esta criatura, este... bug de la humanidad, en uno de los espectáculos más jodidamente horrendos que podrán pasar por mi cabeza.
Si la ves 3 veces por propia voluntad, te meterán en el Arkham Asylum, con el Joker (y sus chistes, más graciosos que esta broma de pinícula) y Carmen de Mairena. Si entiendes cualquier momento del film (ya, total, se le puede llamar así a cualquier cosa), por favor, arregla el mundo, que seguro que puedes, porque no habrá conocido Dios mente tan privilegiada. La hora que dura se hace más larga que un maratón de cine de Semana Santa, te ahorra tener que hacer la ruta del bakalao para obtener los efectos alucinógenos supremos por sobreingestión de pastis.
Habrá a quien le gusten los mundos oníricos y no enterarse de un cagao. A mí no tanto, porque no es ya solo que no me entere de la historia si es que existe, es que no me entero de nada de lo que pasa en pantalla. De repente ves a un tío insertándose un tornillo, de repente se recorre toda la ciudad en stop-motion, luego se estalla un grano de metal o algo así, 2 personajes que no vienen a cuento folleteando, un coche (el mismo siempre) 150 veces, bailecillos (o eso parece) que irían perfectos para el «Exorcismo» de Luixy Toledo, y mientras música para meterte minas en los tímpanos... montado por el epiléptico responsable de "Dunyayi Kurtaran Adam" (y sin gracia, pues no hay plagios). Ni puta idea de lo que pasa. Durante el metraje te sientes en un estado catatónico, que no desaparece hasta varias horas después del final. Posiblemente, en un futuro, los recuerdos del film te asalten en alguna entrevista de trabajo, un mitin importante o algo así, y te dejen tonto para toda la vida. Encima leo las sinopsis y veo que parece que tiene argumento. No sé, yo apenas vi nada de lo que se dice en esta. Quizá, en fotogramas aislados, apareciera, no sé. Encima, entre que los chinos son todos iguales y no sabes cuántos personajes son en realidad, y las actuaciones que son de obra de teatro de colegio y peor (el grito de la novia del prota (o algo así) o los caretos de este al descubrir su cuerpo con metal con muecas que ni Jim Carrey), te hacen partirte de risa (de la vergüenza ajena, pardiez).
Lo peor es que existe una segunda parte y todo, que por supuesto veré, en mi afán por conseguir una muerte prematura, lenta y dolorosa.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Y ahora, cómo entendí yo la basura esta.
La cosa va de un chatarrero aficionado a "Gran Hermano", con lo cual su afición a clavarse metal en el cuerpo resulta de lo más normal. Pues bien, siempre llega tarde a su casa y claro, no pilla el "Gran Hermano", sino que llega a los anuncios de la Dirección General de Tráfico (que están ahí a todas horas) y a la hora porno, así que ahí se queda. La cosa es que siempre pierde el tren porque tanto porno "jarcor" le deja la cabeza licuada (aunque se tira todo el día corriendo o algo así, sin mover los pies ni ná, por toda la urbe), y se imagina que la tía que le pone también es un poco aficionada a GH y por lo tanto también se auto-tunea con piezas de metal, y como es un chino degenerado, lo primero que se le viene a la cabeza es que le da por culo con una aspiradora que se ha instalado (maniática de la limpieza, es más útil que un subwoofer).
La tía resulta que es una buscona y le va el sado, así que empieza a perseguir compulsivamente al tío, que resulta que también es sadomasoquista (recordemos que les gusta GH, por lo que esas características son inherentes), y después de clavarse cuchillos, tenedores y de tó (y matarse, dicho sea de paso), pues entablan un precioso romance. Según pasan los días, nuestro protagonista sigue trabajando con la chatarra, pegándose toda aquella chatarra cuyo brillo le gusta. Claro, entre tanto porno y tantas piezas de metal pegadas, según Freud algo pasa, seguro. El subconsciente le traiciona, y se convierte en "El Taladrador", el héroe de la última X que vio, pero se convierte en el taladrador literalmente, y claro, ahí se acaba un romance perfecto, porque la relación "sersual" de esa noche con su depravada muchacha, con taladro de por medio, acaba reventándola el trasero (en ambos sentidos).
Así, deprimido nuestro antihéroe, se quiere suicidar, así que empieza a correr por toda la ciudad como siempre, con sus pies turbo-propulsados hasta que recuerda los anuncios de la DGT. Así que se va hacia la autopista, es atropellado por un chino que se le parece (o que es él mismo), que, junto con su novia (que se parece o es la misma que la de nuestro hombre de hierro), y como estos se creen que es un montón de hojalata (que lo es), pues lo tiran por ahí y hacen el acto sexual delante suyo. El tío se emparanoia y se pira a su casa, a meter los dedos en el enchufe y así acicalarse rápidamente.
Pero un viejo amigo suyo, fan de Kiss y aficionado al homoerotismo (más que el Jerjes de "300"), que también tiene súper-zapatos de esos, va a darle de leches porque no quiso acompañarle en su carroza al día del orgullo gay. Después de una pelea en la que nadie se entera de nada PIM PAM PUM PAM PIM, todo acaba en un final feliz, porque el hombre de hierro se ofrece a poner más hierro para la carroza. El día del orgullo gay, los 2 piensan cómo joder al mundo y sacar mucho metal de él...
Y así nació la SGAE.
Erizio 
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