|
|
Críticas de "Buenas noches, y buena suerte"
|
| 68 de 82 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
|
|
Aunque inicialmente fue concebida como un telefilme para la CBS, finalmente el proyecto creció hasta convertirse en una película con un presupuesto de siete millones y medio de dólares. George Clooney vuelve a mostrar nuevamente su interés por la televisión. El mundo que le dio la fama y también que lleva en la sangre (su padre fue presentador de informativos).
Clooney dirige en tono documental una historia basada en hechos reales en los propios estudios de la CBS. La guerra mediática entre Edward R. Murrow y el senador Joseph McCarthy queda perfectamente reflejada en el guión (el propio Clooney es autor del mismo junto con Grant Heslov, guionista de algunos episodios de muchas series de éxito). Y hay mucho guión, muchos diálogos, mucha información condensada en 90 minutos con descansos en las canciones interpretadas por Dianne Reeves.
Tiene el lastre de otros telefilmes similares: puesta en escena teatral y hermética, insertos de grabaciones de la época, mucho primer plano y muchísimos pero que muchísimos interiores. Lo cual esta vez le viene de perlas a una cinta que desea mostrar los entresijos de la televisión de los años 50. “Buenas noches, y buena suerte”, además, tiene suficiente calidad para estar un peldaño (o bastantes según se mire) por encima de un telefilme con contenido político.
Sólo encuentros defectos de bastante peso en los personajes, definidos únicamente en su entorno laboral exceptuando la historia secundaria de Robert Downey Jr. y Patricia Clarkson. También peca de precariedad en su contexto histórico muy limitada a la época que retrata. Resulta una visión distinta a la caza de brujas y el McCarthismo pero le falta empaque y gancho.
“Buenas noches, y buena suerte” es tan necesaria como simple, poco incisiva y finalmente superficial. Me la creo pero me deja frío y bastante indiferente. Ni me emociona y me obliga a revisar la biografía de los nombrados y la wikipedia más cercana, ya que creo que no me cuenta todo lo que debería saber.
Me quedo con la magnífica fotografía en blanco y negro de Robert Elswit (habitual de Paul Thomas Anderson) y con la estupenda interpretación de David Strathairn.
Maldito Bastardo 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 35 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
jastarloa
Madrid (España)
|
Su valoración:  |
24 de Diciembre de 2006 |
|
|
Me convenció la inteligencia de las cuestiones planteadas: la objetividad en el periodismo y lo difícil que es mantenerla –¿puede llegar a ser moral apoyar más a una de las partes?; la argumentación de la respuesta afirmativa que se da es consistente–, las injusticias históricas de la caza de brujas –o estás conmigo, o estás contra mí; ¿no es esto siempre algo actual en el panorama político español?–, las manipulaciones mediáticas... Me sorprende leer por aquí las opiniones de licenciados en periodismo, pues precisamente a ellos más que a nadie deberían llegarles hondo estos mensajes.
No me convenció su estilo visual. El primer día de la asignatura de montaje, te dicen que los primeros planos se emplean para aprovechar la intensidad de la interpretación del actor, y el segundo día, te dicen que el abuso de ellos fatiga al espectador. Pues parece que Clooney pronto se aficionó a las partidas de mus de la cafetería de la Universidad de Kentucky, porque sólo aprendió bien la primera de estas dos lecciones básicas. Por culpa de esto, deduzco que a muchos se les ha hecho aburridísima la película. Para mi gusto, el director en parte lo subsana gracias a la suavidad y elegancia con que cambia de planos y con que utiliza los travellings, los zooms y los fundidos.
Me convenció la excepcional fotografía en blanco y negro de Robert Elswit ("Boogie Nights", "Magnolia", "Syriana"). Me convencieron todas y cada una de las interpretaciones.
No me terminó de convencer del todo el guión. Hay buenos diálogos y su fondo es interesante, pues plantea inteligentemente cuestiones que harán reflexionar a más de uno; pero es su forma la que falla. La monotonía se hace evidente por la repetición continua de escenarios, situaciones y diálogos. Otra cosa que se le achaca es la falta de claridad, pero aquí yo no estoy nada de acuerdo: es uno de los dramas políticos/periodísticos con trama más sencilla –se ha recortado muchísimo detalle histórico para centrarse en el intenso pulso entre Murrow y McCarthy–, incluso para espectadores no familiarizados con los hechos. Si no se enteran, creo que será más por lo repetitivo de la trama o porque no les interese el tema que por la estructuración del guión.
Ahora sería interesante que el señor Clooney mostrara la otra cara, la de la manipulación periodística, que también existe. Demostraría tener un marcado sentido de la objetividad y un par de pelotas aún más grandes de lo que ya ha demostrado –no todo el mundo se atrevería con esta historia, eso tenedlo clarito–.
jastarloa 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 29 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Taylor
Terrassa (Polonia)
|
Su valoración:  |
8 de Marzo de 2008 |
|
|
Bona nit... i tapa’t! (Buenas noches... y tápate!) decimos en Catalunya. Y eso es lo que hice precisamente tras ver “Buenas noches y buena suerte”. Irme a la cama y dormir como un angelito. Me explico.
Mr. Clooney nos administra con su debut tras las cámaras un potente somnífero para quedarnos fritos a las primeras de cambio. Cierto es que, aunque lo intentó, conmigo no tuvo suerte. Supongo que una puesta en escena impecable, un sobrio guión y una logradísima atmósfera labrada a base de jazz, nicotina y un escrupuloso b/n evitaron que tirara la toalla y me sumiera en un reconfortante sueñecito. Bueno, eso y la duración de la peli. Horita y media escasa que te la zampas en un suspiro. Todo un portento de brevedad y concisión, Mr. Clooney. Felicidades.
Sin embargo, todo eso no logra disimular las carencias de una peli sosa, sosa, sosa. Tan apagada, lacónica y carente de pálpito vital como el rostro de David Strathairn, actor cuya interpretación -he de reconocerlo- resulta impecable a todas luces.
Me interesa la historia y, en especial, la historia contemporánea. Soy de aquellos que se tragan sin pestañear esos documentales de la 2 que tratan de la segunda guerra mundial, del fiasco yankee en Bahía de Cochinos o del origen de Sendero Luminoso. Lo que se tercie. También me encanta todo lo relacionado con la guerra fría. Incluso conozco someramente el episodio de la ‘caza de brujas’ del senador McCarthy en el que se basa la peli. Pero esto no es un documental, señores. Es, o debería ser, una peli. Y lo que he visto es la irreprochable recreación de unos hechos reales. Nada más.
Taylor 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
|
|
El director de cine es el máximo responsable de una película. Es la persona que tiene la última decisión sobre como deben hacerse las cosas, sobre que es lo que se pone y que es lo que se deja fuera. Se rodea de un equipo de colaboradores, pero en última instancia es él, según su propio gusto, quién convierte un material químico en magia. O al menos así ocurre en el llamado cine de autor, aquel que dota de libertad a los directores, y del que la obra que nos ocupa forma parte. El director de Buenas Noches y Buena Suerte es George Clooney, uno de las estrellas del firmamento hollywoodiense y uno de los hombres más deseados según revelan encuestas aparecidas en revistas dirigidas al público femenino. Pero con esta cinta ha logrado ser mucho más que todas esas nimiedades, y se ha convertido en uno de los realizadores más interesantes del actual panorama cinematográfico norteamericano.
Y es que si por algo destaca esta película es precisamente por su dirección, por esas elecciones de las que hablaba, que pueden hacer que algo sea arte en mayúsculas o simplemente un producto más. Como muestras, la elección del blanco y negro (que hace imposible imaginarse la película de otra forma) o el casting, lleno de rostros habitualmente alejados de los flashes pero con una experiencia y una entereza interpretativa admirables (atención al estelar protagonista David Strathairn). También es verdad que la película está invadida por una cierta frialdad, lo que impide que se convierta en obra maestra, pero son tantos los elementos a destacar que es difícil parar. Acertadísimos planos y movimientos de cámara, que recogen perfectamente el ambiente que se vive en la redacción de un informativo televisivo; excelente y elegante música de jazz, interpretada además de forma sincrónica (algo poco usual) y que sirve maravillosamente para situarnos en la época en que transcurre la acción.
Pero si hay algo destacable en Buenas Noches y Buena Suerte (mucho más que el hecho de que Clooney esté siguiendo los pasos de gente como Gibson, Costner o el maestro Eastwood) es que se están tratando temas de tremenda importancia, como puedan ser la falta de libertad o la injusticia. Eran asuntos palpables en aquellos tiempos de dirigentes nefastos en la tierra de la abundancia y de los sueños. Pero no debemos engañarnos. Se ha dicho que esta película sería recibida con frialdad en países como el nuestro porque digamos que “nos pilla lejos”. Pero una afirmación como esa debería estar muy alejada de la realidad y es que, no hemos aprendido la lección. Lo que hizo el periodista Edward Murrow no puede tomarse como algo lejano, debe servir de referencia.
Antonio Blovk 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 14 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Nolte
San Sebastian-Donostia (España)
|
Su valoración:  |
13 de Marzo de 2006 |
|
|
Inteligente crítica sobre el mundo de la televisión como medio de información y entretenimiento. Genial.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: El duro enfrentamiento entre el senador Joseph McCarthy y el presentador de televisión Edward R. Murrow y el Comité de Actividades Antiamericanas es el hilo conductor de esta interesante película, segunda como director de George Clooney en la que realiza una crítica muy inteligente sobre el mundo de la televisión como medio de comunicación y entretenimiento.
Edward R. Murrow (interpretado con maestría por David Strathairn) fue acusado de ser comunista por el senador McCarthy en plena caza de brujas. Todo el que lo fuera o conociera a alguien de esas tendencias políticas corría el riesgo de ser detenido, e incluso podía perder su puesto de trabajo. Murrow se defendió valientemente en una serie de discursos donde hacía gala de un pensamiento crítico ejemplar y una gran habilidad como orador. Han quedado en la memoria del espectador los momentos en los que Strathairn, con la cabeza ligeramente vuelta hacia la cámara y una mirada a la vez seria e incisiva pronuncia unos discursos en los que no sobra ni una palabra. El control facial, las pausas que efectúa mientras habla con voz tranquila pero firme y la forma en que de vez en cuando mira hacia abajo echar un vistazo al guión del programa hasta que pronuncia la célebre despedida "buenas noches, y buena suerte", le dan al personaje el color y la fuerza emotiva que nos hace agradecer que este rodada en un elegante y sobrio blanco y negro, muy al estilo de las películas de esa época.
La cinta transcurre a ritmo de blues, cuyas notas se enredan en el aire con las indolentes volutas de humo de esos cigarros que nunca se consumen. Por otro lado, la manera en que están retratados los escenarios, como el plató y la sala de realización, con contratados claroscuros y una extrema precisión de encuadre donde el movimiento de los personajes está estudiado escrupulosamente, hace parecer al espacio algo oscuro e inexpugnable a la vez que le confiere respeto.
El reparto es de muchos quilates, con actores de la talla de Robert Downey Jr. ("Kiss Kiss Bang Bang, Vidas Cruzadas"), Patricia Clarkson ("Peter Pan"), Ray Wise ("Twin Peaks, Jeepers Creepers, Dead End"), Jeff Daniels ("Speed"), etc.
No está claro si es deliberado o no por parte de Clooney, pero llama la atención el siguiente hecho: en un momento de la cinta hay un plano de un televisor que están viendo algunos personajes, y bajo la pantalla se lee "Westing House", que es justamente la empresa a la que cuarenta años después estuvo a punto de ser vendida la CBS debido al escándalo con la tabacalera Brown & Williamson, denunciada por el doctor Geoffrey Wigand por introducir en los cigarros un ingrediente nocivo para la salud, tal y como describe la película "El Dilema", de Michael Mann.
Por otro lado, dada la atmósfera marcadamente anticomunista, es irónico y admirable que el mensaje de despedida del programa de Murrow fuera tan generoso como para desear al espectador buenas noches, y buena suerte.
Una joya.
Nolte 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|