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Película a concurso en el Festival de cine de Donosti 2007. Como defensor del cine surcoreano, y siendo una película ambientada en el palacio real coreano en el siglo XVII, su visionado era obligado...
Después de media hora de película, de un par de muertes, unas escenas ciertamente desagradables y una presentación de todo el elenco de personajes, me di cuenta de que no me había enterado de nada. No sé quién era quién, había escenas absurdas...
Esa sensación, conforme avanzó la historia, se confirmó, pasando a ser algo divertido, con escenas realmente surrealistas, con fallos tremendos de cohesión... Eso sí, la factura técnica de la película (vestuarios, dirección artística, maquillaje...) era lo único que salvaba esta historia de una de Ed Wood.
Total, que acabó, seguí sin enterarme de casi nada, las preguntas se agolpaban, las escenas eran risibles... A mí me pareció que alguien se había vuelto loco al seleccionar esto para la sección oficial de un Festival de serie A.
fincher 
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