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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Fernando Sassone
Martinez, Pcia de Buenos Aires (Argentina)
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Su valoración:  |
10 de Abril de 2009 |
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"¡La vida no puede consistir en esperar la muerte lo más confortablemente posible! ¡Puede que yo sea naíf, pero tiene que haber más!."
De "Jesús de Montreal", de Denys Arcand
La película que se estructura sobre diversos niveles argumentales, es decir, permite varias lecturas. La primera, claro está, es la anecdótica, lo que sucede alrededor de un actor que interpreta a Jesús en una obra teatral llegando con la palabra del profeta a los corazones y conciencia del público. Otra lectura permite establecer una simetría entre lo que sucede en el presente y lo que cuenta la Biblia sobre la vida de Jesús. Los símbolos y metáforas son muy sugerentes.
Una obra brillantemente guionada, dirigida e interpretada, con un manejo de las segundas lecturas verdaderamente original, sutil, respetuoso y delicado.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Un joven y desconocido actor, Daniel Coulombe, es convocado por un clérigo para representar "La Pasión de Jesucristo" en los jardines de la Catedral de Montreal. Forma para ello una compañía de actores que, así como Jesús a sus apóstoles, va buscando en diversos ámbitos. Uno hace doblajes de películas porno, otro hace locusión de documentales (este pone como condición para participar en la obra, incluir el monólogo de Hamlet), una hace publicidad y otra hace ayuda social. Se conforma así la compañía teatral y desarrollan el guión para la obra, presentando un Cristo revisitado, condimentado con comentarios de descubrimientos arqueológicos, históricos y científicos. Esta aparente contradicción entre la presentación de un Cristo bíblico y uno histórico, se ve contrapuesta al efecto que la interpretación causa entre los expectadores. Las prédicas de Jesús, cuan palabras vivas, logran llegar al corazón y conciencia de los oyentes, pero también conmueven los intereses de las autoridades eclesiásticas, quienes advertirán que la obra representa un peligro para la institución.
Fuera de escena, los personajes devienen en apóstoles y discípulos, obispos en sumos pontífices, también hay un Pedro, una María Magdalena, un Judas, un Pilatos, un Caifás, incluso, un moderno Satanás lleva a nuestro "Cristo-Actor" al "pináculo del templo" (un moderno rascacielos) para mostrarle lo que podría darle si siguiera sus consejos. Hay más escenas de la Biblia traídas al siglo XX, como la de Jesús en el templo, volcando las mesas de los mercaderes, el templo es ahora un teatro y en él se realiza un casting publicitario, y así como Cristo echa a latigazos a los mercaderes, el moderno Jesús se enciende en ira contra los productores publicitarios. Luego hay un juicio en donde el acusado defiende su culpabilidad. Y como no podia ser de otra forma, también hay una muerte y una resurrección (simbólicas), un intento de fundar una "Iglesia" (una compañía teatral), y un cisma. La historia se corona por verdaderos milagros, pero no de naturaleza divina sino de la mano de la ciencia. El mensaje final está en clave lírica y sucede en modernas catacumbas (el metro), que ofician como refugio del arte.
Fernando Sassone 
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| 5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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SoniaTurbo
Salamanca (España)
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Su valoración:  |
27 de Julio de 2008 |
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A pesar de sus muchas limitaciones, se trata de un experimento curioso de adaptación del relato evangélico a la sociedad canadiense actual. El protagonista, Daniel, asume el encargo de interpretar a Jesús en una representación de la Pasión; pero, a la vez, va reproduciendo en su propia vida muchos aspectos de la de Cristo.
La película gana cuando profundiza en las motivaciones de los personajes y en el significado de la fe cristiana, analizando sus posibilidades de aplicación a la vida moderna; y pierde cuando se limita a la crítica explícita, lo que de todas formas no ocurre en muchas ocasiones. Si se ve con seriedad, no se trata realmente de un filme blasfemo ni fácilmente provocador, aunque sí posee una firme intención de cuestionamiento de la jerarquía.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Las referencias al Evangelio que vertebran la historia tienen muy diverso acierto: muy buena la inicial del actor (Juan el Bautista) señalando a Daniel (Jesús); demasiado evidentes otras como la del rascacielos en que el manager (Satanás) le ofrece a Daniel el poder sobre toda la ciudad.
No sabe una si quitarse el sombrero ante la brillantez, o criticar la mala leche, de la escena final, en que el manager propone a los amigos del protagonista fundar un "grupo de teatro" (la Iglesia católica, claro) que intentará ser fiel a su mensaje sin descuidar, por ello, el beneficio económico.
SoniaTurbo 
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| 4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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"Film irregular con momentos brillantes" (Nuria Vidal: Fotogramas). Estoy totalmente de acuerdo con Nuria Vidal, es un filme con una dinámica inconstante, por momentos sumamente pesada y en otros que reactivan el ánimo y espíritu reflexivo del espectador.
Al parecer a Dennys Arcand le gusta escribir guiones en los que sus protagonistas se encuentren inmersos en grupos extraordinarios, que buscan respuestas de las reglas establecidas en la sociedad; y proponer ideas propias que escandalizan y por tanto son vetadas. Las ataduras son constantes y más tratándose de aspectos religiosos, en donde sin certeza se nos dice que ha ocurrido con el hijo de Dios hace 2000 años; una historia cuestionada por Arcand y en la cual él propone una opción que no a todos gusta.
Su grupo se ve expuesto a tentaciones e humillaciones, el cual arremete con la indiferencia buscando su ideal, que va más allá de la fama, el éxito y el dinero. Supongo que Jesús de Montreal viene como sustento a la cinta de Martin Scorsese “La última Tentación de Cristo”, donde el hijo de Dios al cual estamos acostumbrados es adaptado a vivencias más humanas, con errores y virtudes.
Jesús de Montreal es apto para personas capaces de poder asimilar otras hipótesis en cuanto a la historia más contada durante siglos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Fabulosa la escena del casting al comercial de cerveza: la defensa por la dignidad de las modelos, expuestas al ridículo e humillaciones; con el destrozo del set y el bofetón a la prepotente directora.
Coleccionista Visual 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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darth_matu
Buenos Aires (Argentina)
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Su valoración:  |
29 de Noviembre de 2009 |
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“Jesús de Montreal” es mucho más que una de por si ya muy comprometida representación de la bíblica Pasión de Cristo en los tiempos contemporáneos, es nada mas ni nada menos que la mera demostración de un Denys Arcand que se muestra ambivalente, confuso (como casi todos) con respecto a una religión que nos da una bajada de línea que con el paso de los años ha perdido credibilidad a pasos agigantados.
A Arcand le pasa lo mismo que a nosotros y nos lo demuestra sin tabúes, sin disimularlo siquiera, pues intenta creer en el Cristo divino, en su muerte y resurrección, en sus celestiales milagros, pero sin embargo, los datos cada vez mas fehacientes, el desarrollo caótico del mundo actual y la desazón por los constantes errores de una iglesia católica corrupta lo han llevado a creer cada día mas en un Jesús humano, terrenal, carnal, con los mismos deseos e inquietudes, con los mismo anhelos y equivocaciones que cualquiera de nosotros. Y así, finalmente le rinde homenaje, no sin mostrar cierta vergüenza al respecto, es verdad (la venda en los ojos de la estatua de Jesús así lo demuestra). Con un escepticismo que remarca su humanidad y el poder de su mito, de su espíritu antes que una pureza extrema cada vez mas expuesta como absurda e insensata, a cada momento va convenciéndonos que los fenómenos sobrenaturales que envolvieron la vida del Mesías estaban mas emparentados con una sociedad, la de aquellos años, ignorante, inocente, que consideraba a la tierra como plana, y estaba convencida de la existencia de monstruos marinos, en la diversidad de Dioses que vivían en un plano superior a la tierra, en fin, una sociedad que consideraba al rumor y al relato como la fuente de información mas veraz que podía tener y por ende, la verdad absoluta sobre diferentes circunstancias de la vida. Y no lo hace para desprestigiar la obra de Cristo, sino por el contrario, lo hace para enaltecerlo, para llevar su vida a un nuevo plano, a un punto de observación distinto que lo configuren como un hombre ciertamente noble y hecho “de buena madera” que inspire a los hombres a su emulación, que rote su adoración no a su divinidad sino a la calidez que solo la humanidad de sus actos puede reflejar. Pues así es Coloumbe. Un hombre cotidiano, no el dueño de la verdad absoluta, sino un hombre, que se enamora, que se enoja cuando se encuentra frente a la injusticia, que busca inspirar a sus compañeros a sentir pasión por aquello que han elegido como medio de vida hasta caer victima de un sistema frio y cruel, por el cual va perdiendo poco a poco la luz de su interior, sus ideales de cambiar a la sociedad y su forma de ver las cosas de la mano de la injusticia y el abominable respeto por el status quo.
Coloumbe no es Cristo, Jesús de Montreal no es un relato bíblico…pero durante sus dos horas de calidez y espiritualidad fílmica uno se siente tan cerca de Dios, que olvidarse estar frente a una pantalla de un aparato de rayos catódicos es algo fácil de lograr.
darth_matu 
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