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Críticas de "La dolce vita"
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| 37 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bloomsday
Alicante (España)
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Su valoración:  |
17 de Octubre de 2005 |
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Uno de los grandes clásicos de Fellini. Película sombría y cáustica, siempre me había parecido excesiva, tan recargada que el resultado final quedaba mermado a pesar de ser indiscutiblemente buena.
En el último visionado (hace unos cinco días) he cambiado de opinión. Me fascina como siempre pero esta vez no hay cansancio, sigo pensando que sobran minutos, lo que quiere decir queda claro y algún momento es redundante pero esta vez el metraje no se resintió (incluso el que me parece superfluo por reiterativo) y todo tiene la misma fuerza. De todas formas quizás la próxima vez diga lo contrario, esto con Fellini es normal.
Por lo demás esta peli la conocemos todos: cine profundamente moral, dividido en episodios sin un argumento férreo (sucesión de fiestas y encuentros diversos en la noche romana) y con momentos de gran potencia visual (Anita Ekberg en la fontana de trevi es ya una imagen antológica). Un cine alejado del neorrealismo y ácidamente subjetivo, Fellini molestó creando un mundo propio, reflejo de la realidad pero reflejo personal al fin y al cabo (esto importunó a los defensores del realismo crudo como única forma de cine humanista y eficaz). Es decir, aparecen bellísimas composiciones y se explotan las imágenes buscando la fascinación estética en la forma de situaciones que son mordazmente criticadas en el fondo. Esto hoy está superado y parece absurda la controversia pero cuando se rodó la cinta provocó airadas reacciones en contra.
Nos retrata la decadencia, perversión y frivolidad de una sofisticada pero corrompida aristocracia, la banalidad del star system y, desde luego, los parásitos que les rodean, esos periodistas y paparazzis que les hacen el juego o mendigan fotografías e historias sensacionalistas con las que alimentarse (no sigo enumerando, Betomovies ya ha citado en su crítica los aspectos fundamentales). También nos habla de religión y la iglesia en uno de los episodios más flojitos en mi opinión (ahí da la sensación de que se desvía y de que empieza a querer abarcar demasiado). En definitiva, retrato de una anestesia existencial, intelectual y moral en la que el protagonista también caerá incapaz de vencer su propia crisis superado por la duda de si tiene talento para desarrollar una actividad creativa como escritor, o conformarse con la más agradecida labor periodística que realiza. Indefinición que se refleja también en su vida de pareja: por un lado es un conquistador empedernido pero por otro es incapaz de abandonar una relación estable que él mismo califica de “maternal”.
Todo ello mostrado con el estilo caricaturesco habitual, deformando la realidad para hacernos partícipes de lo que cuenta. El estilo realista de sus primeros films aún no ha desaparecido pero el mundo subjetivo y simbólico posterior ya se nos anticipa, más contenido y por ello, para mi gusto, más efectivo (no acabas agotado por el barroquismo de otras ocasiones).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Prolija en exceso, es cierto que su mensaje sería claro también sin un desarrollo tan exhaustivo, pero la belleza visual es tan poderosa que acabas hipnotizado por el final en la playa. Metáfora obvia pero llena de fuerza, con Mastroianni quedándose en el lado de la playa del monstruo marino negro e hinchado y no con la chica del otro lado que acaba mirando directamente al espectador (¿esperanza o resignación?).
Bloomsday 
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| 12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sersolo
Palma (España)
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Su valoración:  |
12 de Noviembre de 2007 |
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Fellini transmite en "La dolce vita" un hastío terrible y un cansancio existencial de un hombre (Marcelo) que escribe sobre la aristocracia romana en el verano del 59'. A través de un Marcelo Mastroiani cansado de sí mismo y de todo lo que le rodea, Fellini nos muestra a una clase alta en completa decadencia.
La aristocracia es golpeada sin descanso por Fellini y los muestra como simples niños sin sus caramelos. El dinero los ha envilecido y son incapaces de ser ni sentirse felices. No hay nadie en "La dolce vita" que muestre un ápice de felicidad. Si tienen familia se sienten atados, si no la tienen, están incompletos. Si son famosos no tienen intimidad, si no lo son, no tienen privilegios. Si tienen pareja estable están agobiados, si no la tienen se sienten solos. Nadie se siente completo y nadie está satisfecho.
Las fiestas de la aristocracia se muestran como la culminación de la decadencia, entre la orgía y el horror, entre "Calígula" y "Freaks", una burla insultante hacia la aristocracia romana. No es hasta el final del film cuando a Marcelo se le abre otro camino. Y es aquí donde Marcelo tendrá que elegir la vida que quiere llevar.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Ya lo comentaba Bloomsday. El final del film está cargado de simbolismo. Al final de una fiesta todos acaban en la playa, allí unos pescadores han cazado una raya enorme, un monstruo de grandes dimensiones. Al otro lado de la playa hay una joven adolescente a la que Marcelo conoció días atrás. La joven le grita, le quiere decir algo, pero Marcelo no la escucha y decide quedarse en el lado del monstruo. Al otro lado se queda la sonrisa de la joven, se queda la esperanza. Marcelo se va con el desaliento y el hastío.
Sersolo 
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| 10 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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alex
barcelona (España)
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Su valoración:  |
23 de Noviembre de 2006 |
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Es de las pocas peliculas que tengo en DVD. La razón es que es una de las pocas peliculas que puede uno visionar una y otra vez (pongamos que una vez o dos al año) sin cansarse y sin dejar de disfrutar y asombrarse ante cada nuevo visionado. Porque esta pelicula, a semejanza de un río, podría ser una metáfora de la propia vida (o quizá solo de ciertas vidas excepcionales). Un río caudaloso, misterioso, y a veces profundo. Un río lleno de episodios dramáticos, cómicos, surrealistas, banales... Y cuando he dicho río, quizá me estaba acordando también del elemento acuático presente en toda la película, desde la estatua de Neptuno ante la que se detiene el coche Mastroiani por la noche, o la onírica y a la vez melancólica escena final, con aquel "monstruo marino" varado en la playa.
No sé, siento una fascinación extraña por todo ese mundo romano de finales de los cincuenta en blanco y negro, con sus ruinas, sus maravillosas texturas, sus coches, sus edificios, sus terrazas; y en medio de todo ello tenemos a Mastroiani, moviendose con simpática indolencia a través de esa jungla de situaciones y personajes de todo pelaje y condición. Situaciones de las emana, antes que nada, una suerte de hedonista regocijo -no exento de cierta melancolía, incluso hastío en ocasiones- ante el hecho de tomarse la vida como un inmenso y laberíntico juego. Un juego interminable (solo la muerte puede ponerle fin), lleno de sorpresas, decepciones, tragedías, pasiones, alegrías... Lo dicho: como la vida.
alex 
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| 8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Munny
Móstoles (España)
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Su valoración:  |
2 de Noviembre de 2006 |
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La magia y enigma que desprende este film solo se debe a la mano maestra de Fellini. "La dolce vita" relata las juergas nocturnas de la burguesía romana de finales de los 50 visto desde los ojos de Mastroinni, perfecto protagonista, que con esa sonrisa irónica caerá prendido por la belleza de Sylvia y su baño en la Fontana di Trevi, la mejor secuencia del film (y tiene muchas). Una película que más que una historia en concreto son las sensaciones de sus protagonistas, sus estados de ánimo, y sus borracheras...acaba siendo una ridiculización majestuosa de las excentricidades de la clase alta italiana.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Final genial: el monstruo como metáfora...¿de qué? Cada uno saca sus propias conclusiones. El caso es que el personaje de Mastroinni se queda al otro lado de la playa con el monstruo y sin la joven, que sigue donde estaba, y a la que no puede ni escuchar.
Munny 
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| 6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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FATHER CAPRIO
Almeria (España)
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Su valoración:  |
27 de Noviembre de 2006 |
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Las películas son, sobre todo, hijas de su director. Es cierto que en su concepción intervienen factores que podríamos llamar externos, tales como guión, música, fotografía ó incluso la interpretación de los actores. Esto, siempre es cierto. Pero los films de Fellini son inequívocamente hijos suyos.
Federico Fellini nos mueve a su antojo por una Roma que rebosa antigüedad y belleza. Y nos muestra esa Roma para al mismo tiempo mostrarnos otra, la Roma de una clase social ociosa y depravada que busca fantasmas en palacios cerrados, que hace de lo mezquino noticia.
Fellini podrá gustar o no. Pero Fellini es Fellini. No hay otro como él. Lo aceptamos como es o lo dejamos. Y yo lo acepto.
"La dolce vita", al igual que "8 y medio" nos muestra un retablo de vacíos. El vacío existencial y profesional de Guido Anselmi en 8 y medio se transforma aquí en el vacío de una sociedad adinerada que trata de sobrevivir con farsas y fantasmas a su propio declive.
El vacío de la prostituta, el vacío de Marcello, el vacío de Maddalena (Anouk Aimée). Vacíos incluso disfrazados de plenitud como el de Sylvia (Anita Ekberg). Por cierto ¡que magnífica escena la de la Fuente!
Personajes y vacíos que han resistido bien el paso del tiempo. En realidad no se alejan demasiado de los que hoy en día buscan su ser o no ser entre las bambalinas de programas de televisión mediocres, vacíos y adocenados, donde la calidad se supedita a los índices de audiencia. ¡ Así nos va!..
FATHER CAPRIO 
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