Como reflejo de la vida rural de aquellos años aún duros de postguerra no está mal, pero a mi entender peca de cobarde y propagandístico a más no poder. Está claro que si la hubiera cogido Buñuel pues le habría dado otro aire, de eso no cabe duda. La actriz protagonista María Cuadra, representa muy bien la inocencia de una pueblerina de aquella época, el padre como enterrador está fantástico, como sacado del mismísimo pueblo y el galán, pues deja mucho que desear, la verdad es que totalmente prescindible, a mi entender.
Por otro lado, Antonio Molina está formidable en la actuación, transmitiendo su amor por ella desde la humildad, y para los seguidores de su copla, pues aquí tienen un muy buen regalo.
spoiler:
En cuanto a la película se refiere, me niego en rotundo a compartir ese sentimiento de avergonzamiento de la niña engañada por un patán sin escrúpulos; nos transmite el pensamiento de aquella época, el miedo a ir a la ciudad, el reflejar que la mujer era un ser débil que sin un hombre al lado no podía seguir adelante, y que tiene que recurrir a la prostitución, omitida también aquí y maquillada, como si también se avergonzaran de ello. Cuantos errores se cometieron, y para más INRI, cuando se descubre la mentira, un padre que rechaza a su hija, y un amigo enamorado que le desea el perdón después de muerta, odio y rencor a la máxima elevado a la máxima potencia. Y ese final por las calles del pueblo, como si fuera el crucificado con la cruz a cuestas, que sólo es socorrida por su amiga que tanto la quiere. Que triste y oscura España de la cuál ya nos hemos librado, pero por desgracia aún queda algún resquicio.
En fin, que no sabe uno si el director la hizo pensando en criticar la vida social de la época o por el contrario, cortando las alas de toda aquella chica de pueblo que decidiera ir a la ciudad en busca de nuevas oportunidades.