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Críticas de "Caramel"
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| 30 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Oriente Próximo nos ha obsequiado en la última década con magníficos filmes (muchos de ellos de coproducción europea) que nos abren las puertas a sus diversas culturas desde dentro, invitándonos a compartir la mirada de autores que, a pesar de haber crecido y respirado en un mundo, en muchos aspectos, diverso al nuestro, narran las vivencias de personajes con aspiraciones no muy lejanas a las de cualquiera de nosotros: buscar su lugar en el mundo y habitar en él del mejor de los modos posibles. Este es el caso de obras de calidad como “Un tiempo para caballos borrachos” (2000), “Osama” (2003), “Las tortugas también vuelan” (2004) o “Paradise Now” (2005). Sin embargo, todas estas películas tienen un fuerte denominador común: se trata de historias terribles, desgarradoras, estremecedoras. Es en este punto en el que se hacen necesarias también películas como “Caramel” (2007), que, desmarcándose de la crudeza del registro de las anteriores, nos sumerge en la misma región del planeta a través de personajes cuyos miedos, esperanzas y sueños transcurren en un contexto, al menos en apariencia, menos próximo a guerras, atentados, violencia extrema u ocupaciones.
Este primer largometraje de Nadine Labaki, el cual también protagoniza y coescribe, supone, a través de las historias de cinco mujeres que comparten sus vidas en un centro de belleza de Beirut, un hermoso acercamiento a una sociedad a mitad de camino entre oriente y occidente. El local en cuestión ejerce de testigo privilegiado de la convivencia de diferentes generaciones de mujeres libanesas, de sus relaciones, confesiones y ambiciones. Mujeres de no sólo diferentes edades, sino también de diversas condiciones religiosas, morales o sociales, que charlan desenfadadamente de belleza, matrimonio o sexo. Cada uno de los personajes principales, interpretados por actrices no profesionales, deberá enfrentarse a sus propios fantasmas, ya sea la soledad producto de un desengaño amoroso, la batalla perdida contra el tiempo y el envejecimiento, la decisión entre la búsqueda de la felicidad o el sometimiento al peso de la responsabilidad o el miedo a contradecir unas convicciones sociales férreas en forma de tabú.
“Caramel” es una amable muestra de cotidianeidad, amistad e intimidad. Todo el film cuenta con una estética visual potente, hermosa y cuidada, cromáticamente intensa e irradiante de sensualidad, tal y como la voluptuosa Layale (interpretada por la propia Labaki) y su mirada magnética, intensa y hechizante, aunque siempre melancólica. Como en todas nuestras vidas, coexisten escenas entrañables, como la de la conversación simulada entre Layale y el benévolo policía o los románticos encuentros encubiertos entre Rima y su hermosa clienta, y escenas conmovedoras, como la maquiavélica prueba de casting de Jamale o la relación entre la costurera Rose y su hermana Lili; todas ellas maravillosas y siempre acompañadas de una hermosa banda sonora. Sin duda, “Caramel” es un dulce de deliciosa degustación.
Eloy Van Cleef 
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| 15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Pedro
Madrid (España)
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Su valoración:  |
18 de Enero de 2008 |
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Una mezcla de azúcar fundida hasta el punto de formar caramelo líquido es la técnica heredada desde el antiguo Egipto por algunos lugares de Oriente para la depilación tanto casera como en muchos salones de belleza. De este modo, el mismo producto que causa el dolor con el tremendo tirón de pelo puede proporcionar el placer de su sabor si nos lo llevamos a la boca. Gozo o dolor.
Eso es lo que experimentan los personajes de “Caramel” en su búsqueda incesante de alguien a quien amar y que les ame. La historia se desarrolla en torno a cuatro mujeres que trabajan en un salón de belleza y los que se relacionan con ellas, y se impregna en general de un espíritu melancólico así subrayado por la música y la propia composición de las imágenes. Y es aquí, en el modo de mostrar con las imágenes una historia por otra parte absolutamente sencilla y cotidiana, donde radica el principal mérito de la joven realizadora Nadine Labaki, quien da el salto de la dirección de vídeos de música libanesa a la gran pantalla con muy buen pie y arriesgándose con un trabajo de autor, donde además aparece como guionista y actriz -el papel de la atractiva peluquera Layale-.
Priman los medios, cortos y primerísimos planos, dando así un total protagonismo a los actores y sacando de ellos muy buenas actuaciones con un máximo de expresividad en los rostros que la fotografía aprovecha retratando como debe hacer: comunicando hondos sentimientos sin palabras. Algunas de esas composiciones, como por ejemplo las escenas paralelas de la anciana desmaquillándose mientras el viejo se levanta junto a la mesa del café y la taza vacía, o los planos y contraplanos entre Layale y la niña con la pecera entre medias, llenan la pantalla de sutil belleza.
Una joven que busca el amor prohibido en su mismo sexo, una mujer que en su papel de amante se ve condenada a ser “la otra”, una anciana con miedo a enamorarse, una mujer madura que se resiste a perder la juventud, otra joven que debe ocultar su pasado a ojos de la sociedad… Que nadie espere emociones fuertes y que los adictos a ellas mejor se abstengan; porque “Caramel” es un cuadro costumbrista agridulce que apuesta por cambiar la acción por los deseos y sentimientos cotidianos de varias mujeres en un modesto barrio de Beirut.
Y terminaré con puntos suspensivos, como hace la película, que aun pareciendo acabar antes de tiempo, nos deja sabiamente dibujado el camino de cada personaje hacia un futuro de caramelo, que como el amor, puede servir para gozar o sufrir…
Pedro 
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| 17 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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El Fauno
S/C de Tenerife // Madrid (España)
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Su valoración:  |
20 de Enero de 2008 |
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Al momento de escribir esto, ha pasado ya un día completo en el que he dejado reposar mis ideas y emociones hacía este hermoso film con atractivo cartel y aún habiendo pasado tantas horas, los pelos aún se me erizan al recordar algunos mágicos momentos de esta delicia, dignos del más avezado y exquisito de los artesanos del cine. “Caramel” es una acertadísima composición de ingredientes que harán relamerse el alma a más de uno gracias al empacho de buen cine del que habrá podido disfrutar a lo largo de la duración de la película, que en última instancia parece más bien un cortometraje de lo rápido que se le acaba haciendo a uno, similar al chocolate que se derrite al instante en tu boca nada más saborearlo y que te deja un regusto dulce y sabroso una vez ya lo has tragado.
Nadine Labaki ha creado en su ópera prima una película exquisita que no abusa en ningún momento de ningún tipo de ingrediente, ni del drama ni la comedia, sabiendo conjugar ambas de manera acertada y con buen gusto sacándote una sonrisa sincera, e incluso alguna lagrimilla provocada por los emocionantes momentos musicales que pueblan algunos de los planos y escenas más bellas que hayamos podido saborear en los últimos años de nuestro cada vez más interesante cine europeo y oriental. Todo esto no hace más que acentuar el hecho de que esta mujer se puede convertir con el paso de los años y la experiencia en una gran artesana del cine, no ya solo del cine libanés, sino europeo en general. Sabe cocinar una película de tal forma que aúne, tanto las ideas morales que aún perviven en su país, como los sentimientos eternos y universales del amor y el sacrificio que tan conocidos resultan a muchos. “Caramel” no se queda en un simple producto político que pretenda remover conciencias y polemizar eternas discusiones, sino que evade todo ese terreno tan manido por el cine europeo, y apuesta por una receta sencilla pero eficaz, juntado a un grupo de mujeres algo excéntricas, pero eso sí, muy humanas, que pueblan un micro universo hermoso y exótico, representado en los cuartos de un salón de belleza en Beirut, con el interior resplandeciente de vida y color, y la fachada y las calles, grises y estropeadas. Y por mucho que parezca que en ciertos aspectos Nadine endulza el drama espolvoreándolo con una capa de azúcar, estaría más acertado decir que lo que esta mujer hace es quitarle peso y consistencia, preservando el valor y la importancia que tiene, pero evadiendo implacablemente el melodrama mediante la introducción de inesperados y breves momentos simpáticos que ayudan a distender el ambiente. Cuando más de uno puede pensar que en determinada escena parece que Labaki va rozar el drama dulzón, la mujer nos sorprende evadiendo dicha terreno y quitándole el peso que más de un director americano le hubiese añadido si este delicioso producto hubiera caído en sus manos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Cabe destacar también la interpretación de Nadine, que se revela, no solo como una interesantísima y avezada directora sino además como una muy notable interprete, calcando su rol y ayudando a las demás actrices (no profesionales) a naturalizar y conocer el suyo. Esto no quiere decir que su personaje sea necesariamente el más rico, porque todos tienen interesantes conflictos, pero sin duda el que más llama la atención, especialmente por la decisión final que toma al término de la película, es de la anciana Rose, cuya vida ha visto malgastada, sacrificada y condenada a la soledad por el deber moral que se impone a sí mismo de cuidar de su hermana mayor, enferma y trastornada. Precisamente es esta historia la que confirma el hecho de que la película en absoluto pretende dar esperanza a sus criaturas. La historia de Rose es sin duda la más triste de todo el film y su escena, desmaquillándose ante un espejo mientras los gritos de su hermana resuenan tras la puerta, es sin duda una de las más escalofriantes. Un servidor sería capaz de situarla a la altura de la mismísima Glenn Close de “Las Amistades Peligrosas”. No resulta casual por tanto que la directora decida poner fin a su película con un plano de estas dos hermanas que resulta un tanto desolador y triste en fuerte contraste con el optimista y colorido comienzo del que hace gala. Por supuesto esto es una valoración personal, y cada uno lo apreciará de manera diferente.
En el termino formal, la obra respira naturalidad y belleza, ya no solo en su fotografía, (detallista y colorista en interiores, y austera y realista en exteriores, bañando todo de un color crema especialmente latente en la icónica ventana redonda del salón de belleza), sino además en su sorprendente y sabrosa banda sonora, que sin duda hará las delicias de más de algún melómano coleccionista de bandas sonoras de calidad. Hermosas, tanto las composiciones propias a cargo del marido de Nadine, Khaled Mouzanar, como las canciones elegidas para plasmar algunos de los momentos más destacables de esta hermosa cinta, especialmente una conversación telefónica, que viene a representar el derroche de buen gusto y ternura que tanto caracterizan el deslumbrante y delicioso debut de esta prometedora directora libanesa, justísima ganadora del premio de la Juventud y del Público en el Festival de San Sebastián y revelación en el renombrado Festival de Cannes. Que no os asombre que el nombre de Nadine Labaki resuene alto y claro en años venideros.
El Fauno 
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| 7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Samar
Madrid (España)
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Su valoración:  |
25 de Enero de 2008 |
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Nadine Labaki, ha podido expresar con esta película la cultura, el amor, la amistad y el sacrificio en la vida de cinco mujeres en la capital del Líbano, Beirut. Es toda una obra de arte, tomando en cuenta que sin necesidad de poner escenas de violencia, sexo ni a veces rostros, transmite sentimientos y experiencias vividas por los personajes. Son actores novatos, pero no piensen que por serlo no hayan hecho un trabajo maravilloso. Se habla de relaciones extramatrimoniales, de pérdidas de virginidad, de sacrificio de toda una vida por el cuidado de una hermana, del amor de una mujer por otra y todo esto sin que los personajes nos lo digan con palabras, ni lo veamos en acción. Se trata de una amistad entre mujeres, que se ayudan, se comprenden sin decirlo y se apoyan mutuamente. Enseña la vida en ese país que tiene mucho y no tiene nada, donde las comodidades que nosotros tomamos como servicios básicos, allá escasean.
Al terminar la película nadie se puso de pié, todos esperaron hasta el final de la música la cual es estupenda, la música árabe y occidental juntas. No verla es no sentir, es no disfrutar una bella historia, bien contada.
Samar 
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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playmobil
sevilla (España)
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Su valoración:  |
24 de Febrero de 2008 |
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Crear cine dentro de una peluquería ya es, en sí, un logro. Cuando la historia habla de la vida de mujeres que luchan por su felicidad en una cultura que "castra" todo aquello que huele a femenino, es una proeza. Y si, además, encontramos excelentes interpretaciones que hacen de lo cotidiano CARAMELO, hallamos una película inteligente que endulza lo rutinario y rompe, de nuevo, con aquello de que lo bueno es sinónimo de dinero.
Banda sonora muy recomendable.
playmobil 
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