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| 67 de 93 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Talibán
Sevilla (España)
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Su valoración:  |
18 de Noviembre de 2005 |
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Tippi Hedren sube al bote y comienza a cruzar la bahía. Entonces sucede algo que nos inquieta: se detiene el tiempo cinematográfico y pasa a coincidir con el tiempo real. El sonido cotidiano del fuera borda se nos antoja extraño, excepcional. Surge una pacífica angustia, la misma que tienen los marineros en medio de una calma absoluta. Y el pájaro escoge ese momento para atacar por primera vez: nada más lógico.
A partir de ahí, hasta la imagen final, todos nuestros esfuerzos por encontrar una respuesta a la conducta de los pájaros se inician siempre en el mismo pensamiento: aquella está provocada por la llegada de Tippi Hedren. Lo que más nos aterroriza del interminable crescendo de ataques es la plena consciencia de que éstos responden a una lógica muy precisa pero demasiado abstracta para formularla; con la excepción de que están relacionados con la llegada de Tippi Hedren (elemento extraño que desencadena cambios en un medio que se creía inalterable). Este carácter ineluctable de los procesos, que nosotros asimilamos siempre al reino animal, también nos aterroriza, porque nos deja moralmente desvalidos.
El mecanismo es imparable, las barreras de lo soportable se van traspasando y se alcanza el clímax con...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: la muerte de la maestra, horrible y, lo que es peor, gratuita. Ya todo puede suceder: es una clase de terrorismo psicológico imposible de aguantar.
Al final, Tippi Hedren vuelve a cruzar la bahía en sentido contrario y todos los procesos han terminado de desatarse. Y nuestra búsqueda de sentido sigue como al principio.
Quizás los pájaros atacan para que nos preguntemos por qué atacan.
Talibán 
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| 47 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Dragondave
Madrid (España)
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Su valoración:  |
24 de Julio de 2009 |
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Al principio iba a titular esta crítica "Los periquitos", hasta saber como nos cambian la historia los dobladores de las películas.
La película número 50 del imparable señor Hitchcock está interpretada por pájaros, y algún ser humano, como el mismo dijo en la rueda de prensa.
Lo que más me gusta o me atrae, mejor dicho, de las películas de Hitchcock son sus inicios, siempre de forma rutinaria como si nada fuese a pasar, todo lo más normal del mundo. No es casualidad que los protagonistas se encuentren en una pajarería, donde él, confundiendo a ella con la dependienta, le pide dos "lovebirds", agapornis en nuestro idioma y "periquitos" en el idioma de los dobladores. Traducido se pierde ese doble juego sexual que se trae Taylor con Hedren, lo que no hace sino darnos un motivo más por optar siempre por la versión original subtitulada.
Esto puede ser un McGuffin más en manos del "maestro del suspense" o puede no serlo tanto, según tengas ganas de interpretar o dejarte llevar por la película.
Por parte de Hitchcock no se dan datos para sacar conclusiones sobre el porque de dichos ataques, él lo deseaba así para dar más suspense al asunto. Y lo consigue en cierta medida, una pena que en la actualidad pese en su contra el apartado técnico, se le nota demasiado sobretodo en ciertas escenas, que los pájaros están sobreexpuestos a las imágenes previamente rodadas, perdiendo así parte del encanto y pavor que debiera provocar en el espectador de aquel entonces.
Aun con esto, su planteamiento ambiguo, su planificación y ambientación son dignos de verse.
Y estoy casi al 90% seguro que el remake que se planea no será capaz de sacarle el jugo que podría dar de si.
Como último apunte mencionar que el final alternativo que existía en los storyborads no llevados a cabo por falta de presupuesto (sí, hasta Hitchcock sufría de eso) quizá le hubieran dado un ligera mejoría comparado con el que existe actualmente (lo explico en el spoiler junto con un par de tesis, todas inventadas, por supuesto, del por qué podrían atacar los pájaros a la población)
De todas formas, es una buena película, algo sobrevalorada si somos sinceros, pero como reza el dicho que titula mi crítica "cría Hitchcocks y te sacarán los elogios".
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: * El final no rodado iba hasta San Francisco, donde llegaban los protagonistas en el coche escapando de Bodega Bay. Una vez allí, respiran aliviados hasta darse cuenta de que el puente Golden Gate y todos los edificios de alrededor se encuentran asediados de aves y más aves.
Las posibles causas que se me ocurren para dichos ataques son:
- Simple y llanamente, para demostrar Hitchcock que podía hacerlo.
- Todo viene determinado a causa de los agapornis, grandes capos de la mafia voladora, que antes de su enjaulación consiguen difundir el mensaje de su encarcelamiento. La mafia, como ya se sabe, no tiene muchos problemas a la hora de "persuadir" a otras especies de aves para que se unan a la causa, y así luchar por la liberación de sus jefes.
No hay más que observar la cara de estos dos pequeños extorsionadores cada vez que se les enfoca, inmutables ante lo que sucede alrededor, jamás pierden la compostura, no se revelan ante sus captores, no enloquecen dentro de su jaula... saben que tarde o temprano sus compinches les liberarán.
Dragondave 
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| 30 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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helen
Madrid (España)
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Su valoración:  |
20 de Abril de 2008 |
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Los pájaros, fantástica película de terror, precursora de un género que, salvo un par de experiencias como "La humanidad en peligro" y "Cuando ruge la marabunta", apenas había vuelto la vista hacia los animales. Pero Alfred Hitchcock no desatiende a los humanos y cuida los matices de la cinta. Recordad el momento en que Melanie entrega los pajaritos del amor a su deseado. La comedia romántica, tan perfecta que hasta resulta burda, se quiebra tan violentamente que el resultado es el mismo caos.
Los Pájaros es uno de los clásicos más recordados de Alfred Hitchcock sin duda por su originalidad, aunque conviene no buscarle la lógica. El ataque de los pájaros en ese pueblo aislado ha sido objeto de interpretaciones de tipo simbólico (que si el enfrentamiento entre la palabra y el caos, el Apocalipsis que se consuma, la sexualidad reprimida de la chica...), pero las aves probablemente sean un vehículo plástico y narrativo para los trucos del mago. Puedes ponerte a analizarla (y ver pajaritos en todas las películas de Hitch), o bien repantigarte en el sofá y disfrutar del espectáculo. Hoy, su puesta en escena se aprecia con admiración y sus efectos especiales, con cariño.
Sin música, pero con una banda de sonido (de Herrmann, claro) que funciona como una orquesta, los pájaros tiene una brillantez técnica como pocas veces llegó a alcanzar. Los ataques de los pájaros, especialmente el que tiene lugar cuando los niños salen de la escuela, son antológicos, y tantas veces homenajeados/copiados/profanados. Y las oscuras relaciones (atención a lo que se parecen la puñetera madre y la pija salida de Melanie y la pinta de galán de pega de Rod Taylor) entre los personajes contribuyen a que esta enrarecida metáfora sea una de las películas más misteriosas del cine, aunque todo el mundo sienta el latido de los deseos en sus imágenes.
¿Y el final? ¿Qué? ¿Qué impresión te produce? Es decepcionante y genial a la vez. Mira que es rebuscada toda la película, pero te lo crees. Es como el borracho del bar. Increíble, patético, pero al final es cierto, desasosegante, sin sentido, el anticlímax más famoso del cine. No le hagas caso a la parodia de comedia del principio, que de todas maneras es de una ironía finísima. El fin de fiesta está por llegar.
helen 
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| 49 de 78 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Alfred Hitchcock era un visionario.
Mucho antes de que empezase la paranoia de la gripe aviaria ya estaba el tío convirtiendo unos seres que siempre habían sido considerados tiernos e inofensivos en unos monstruos plumíferos capaces de causar el pánico y simbolizar el Horror mismamente.
De hecho, el hombre fue tan visionario que, cuando rodó esta película en 1963, el Partido Popular todavía no había diseñado su logo con la siniestra gaviota!
Nota: excelente.
Listocomics Puntocom 
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| 25 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Kick'Em Ars
Madrid (España)
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Su valoración:  |
17 de Agosto de 2007 |
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La predilección en el cine de Hitchcock por turbar al espectador alcanza en este filme su máxima cota (con permiso de Psycho). The birds juega con los códigos del cine de terror, conjuga lo fantástico con lo milagroso, y juega con el miedo del ser humano a lo irreal y a lo inexplicable: el final abierto, la irracionalidad de los ataques, las perversas imágenes de los pájaros aleteando superpuestas sobre las bonitas estampas de Bodega Bay, el montaje abstracto de algunos planos (como el de Melanie en el restaurante observando despavorida el fuego que se propaga imparable hacia el depósito de combustible)… Todo en la película constituye una transgresión de lo cotidiano, una violación del orden sobre los que hombre y mujer asientan su existencia.
Personalmente, encuentro coincidencias entre las represalias de las aves filmadas por Sir Alfred y la descripción del fin de los días en el Apocalipsis bíblico:
“Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios.” (Apocalipsis, 15:1)
“Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación” (Apocalipsis, 17:4)
Plagas, seres alados, mujer adornada de oro, fornicación… todo está en The birds:
En una tienda de animales domésticos de San Francisco, Melanie Daniels, vividora y hedonista, heredera de una gran fortuna, conoce a Mitch Brenner, un abogado cuya intención es comprar una pareja de agapornis, cuyo nombre en inglés es lovebirds (más explícito, imposible). Ambos entablan un juego de seducción y de dominación. Mitch consigue “enjaular” a Melanie que, desde ese encuentro, volará tras él como pájaro en celo.
En la localidad costera de Bodega Bay, Melanie entra en el mundo de Lydia, viuda y celosa madre de Mitch y de la pequeña Cathy. Lydia recibe a Melanie como un peligro para su estabilidad y seguridad, y sus miedos no son infundados. Tras...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: ... el ataque de los gorriones en el salón, la casa y sus habitantes quedan hechos fosfatina. Lydia, bajo la atenta mirada de Melanie, coloca el retrato de su difunto marido, de facciones semejantes a las de Mitch. Melanie propone a Mitch que se quedará esa noche y Mitch asiente. La madre les observa salir de la habitación y cuando se queda sola clava su mirada en el infinito, ensimismada; sabe que el fin de su seguridad ha llegado, que su hijo ya no será suyo.
Al día siguiente, Melanie, en camisón, junto a la cama, pinta sus labios frente al espejo. Más tarde, cuando Lydia regresa de la granja del señor Fawcett afectada por la visión de su cuerpo mutilado, Mitch y Melanie se acercan a ella y Lydia arremete furiosa contra ambos y se aleja. Los dos entran en la cocina, se abrazan y se besan. El miedo de Lydia de ser desplazada de su familia por otra mujer se ha hecho realidad mediante lo único que ella no puede dar a Mitch y Melanie sí.
En la última secuencia, Melanie sufre el último ataque, el más feroz, y a punto está de sucumbir. Pero es salvada por Mitch y, desde ese instante, parece admitida por Lydia, que la acoge con amor maternal en sus brazos y se compadece de ella.
Kick'Em Ars 
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