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| 13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Valentín
Cuenca/Malaga (España)
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Su valoración:  |
6 de Septiembre de 2009 |
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En mi caso particular soy aficcionado a distinguir entre las películas que me gustan y aquellas que me parecen interesantes. Koyaanisqatsi no sería una de las películas que más me gustaría ver ahora mismo. Es más, me pondría de los nervios, me agobiaría y, posiblemente, solo iría a las partes que visualmente me parecen más estéticas. Ahora bien, dados los tiempos que corren parece preciso que cualquiera se enfrente al reto de verla, y que, atendiendo a los dictados del director, reflexione o dialogue con sus amigos a posteriori.
Koyaanisqatsi fue una propuesta original en su momento. Es cierto que algunos videoartistas ya habían planteado tanto el uso de las cámaras rápidas como de otros estilemas con anterioridad, pero nunca al servicio de un mensaje tan poderoso y reflexivo. Es cierto que la música minimalista no está hecha para todos los oídos y que músicas mucho más revolucionarias estaban causando furor en ese momento, pero lo importante es observar si la semántica de la b.s.o. se corresponde con la situación de nuestras mentes e individuos. Es cierto que la película parece hacer de la "repetición "de imágenes y sonidos un aburrido bucle, ¿pero acaso no repetimos en nuestros trabajos los mismos gestos y actos todos los días?, ¿acaso no convertimos nuestra vida en rutina? ¿Acaso no son idénticas nuestras arquitecturas? ¿Acaso salimos con tanta facilidad de nuestros pensamientos, errores u obsesiones? La película busca realizar una proyección de nuestra vida actual en forma fílmica y por ello, si nos molestan sus mecanismos de repetición, la película consigue su objetivo semántico. Si, por contra, nos gustan sus mecanismos, es un logro estético.
Es cierto también que hoy en día se podrían filmar imágenes mucho más amenanzantes, grandilocuentes y megalómanas, pero el film tiene una gran carga de sugerencia. También es cierto que Koyaanisqatsi rompe con los dictados del "buen documental independiente" de los cinéfilos, puesto que extiende un sublime velo estético que podría embelesarnos y hacernos olvidar la dureza que se esconden tras la imágenes, pero...si Koyaanisqatsi lo que busca es realizar una mímesis de nuestra sociedad, ¿acaso no es esta un bellísimo simulacro de colores brillantes, enormes edificios metálicos y demás megaestructuras que no nos dejan ver la brutalidad que tras ellas se esconde?.
Si todo esto no fuera suficiente para hacerle un hueco a esta película basta leer los autores a los que invoca en sus créditos para comprender que este film es completamente esencial: un ejercicio de síntesis de los grandes problemas sociopolíticos que todavía nos afectan. Ahora bien, si el punto de vista no le convence al espectador, siempre podrá disfrutar (y sufrir) algo distinto a lo que se suele ver y oír.
Valentín 
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| 13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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josegolem
madrid (España)
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Su valoración:  |
23 de Agosto de 2006 |
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Estamos ante un muy buen documental.
Para empezar es de alabar la música de Philipp Glass, que transmite un desasosiego que en algunos casos llega a ser exasperante. En especial la escena inicial y la final son brillantes.
Koyaanisqatsi es original ya que se nutre a base de imágenes únicamente, y donde vemos entre otras cosas la influencia de las personas en el planeta a través del tiempo.
El documental no es agradable de ver. Efectivamente, no es agradable ver como vivimos y como nos cargamos el medio ambiente de paso, pero la forma con la que nos lo cuenta el director a veces llega a aturdir, haciéndose bastante pesado y monótono, en especial, hacia la mitad del documental, donde vemos esa rapidez con la que vivimos. Casi como autómatas, de un lado para otro, cada uno a lo suyo totalmente alienados. Se transmite bien la esencia pero no me gusta como lo hace, esa música tan repetitiva (aunque sea la apropiada) puede dar dolores de cabeza. Pienso que sobra metraje por ahí. Tambien es algo frío, mas que impactar, molesta. Es caótico
No llega a emocionar pero invita a la reflexión. Lo mejor es la parte final. Hay una escena en la que rápidamente pensamos "algo falla", las expresiones de la gente lo dicen todo. Esa parte roza la perfección.
Podría haber sido una obra maestra, pero solo quedó en un documental que muchos consideran de culto, y desde luego la de mayor calidad de la trilogía dirigida por Godfrey Reggio.
josegolem 
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| 10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Guantanamero
magerit (España)
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Su valoración:  |
19 de Junio de 2007 |
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No te deja indiferente. Esta película (si de hecho se le puede llamar así) es simetría, colorido, sonido, armonía... La música, muy importante aquí, se compagina perfectamente con cada imagen y cada cambio de escena. Sin ninguna palabra, salvo un misterioso "koyaanisqatsi" de fondo, consigue que se reflexione sobre tantas cosas que no sabes qué desea realmente mostrar la obra. A mí me parece que, lejos de ser un aspecto negativo, deja al espectador en el libre albedrío, la libre interpretación de lo que ve: arte en estado puro. Por ello, se pueden sacar varios planos: pasado (naturaleza), presente (civilización) y un tímido futuro (tecnología) aparentemente pesimista pero aún por escribir. Otro podría ser un contraste entre la naturaleza dócil y la civilización frenética, la construcción y transformación del territorio. Aún así, se encuentran en las ciudades las mismas formas, los mismos ríos, las mismas cascadas, las mismas nubes que en la naturaleza, lo que podría significar que la civilización no parece de verdad una desnaturalización...
De todas formas, la secuencia final puede dar bastantes pistas sobre lo que piensa Reggio, sobre sus esperanzas o vaticinios. Vean y juzguen...
Guantanamero 
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| 8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Nsimalen
Abidjan (Costa de Marfil)
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Su valoración:  |
7 de Junio de 2009 |
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Mantengo imborrable el recuerdo del impacto que me causó este documental en el marco del añorado e inolvidable Festival de Cine de Madrid (IMAGFIC) de principios de los ochenta. Impresión creo que compartida por el público entusiasta que aquel día aplaudió a rabiar tras la proyección.
Pocas veces viene mejor al caso el término CATARSIS al evocar la sensación que provoca en el espectador la cascada de espectaculares imágenes, preciosistas algunas, apocalípticas las más, entretejidas con mimo e inconmensurable talento por la poderosa música de Philip Glass, tan decisiva o más que aquéllas a la hora de denunciar el enloquecido modo de vida contemporáneo y trasmitir un dramático mensaje de alerta.
Hay que reconocer además su carácter visionario, teniendo en cuenta que se comenzó a rodar hace más de treinta años, todavía muy lejano el tiempo de las "verdades incómodas" tan en boga en la actualidad.
Imprescindible.
Nsimalen 
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| 7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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lucarebori
Santiago (Chile)
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Su valoración:  |
24 de Octubre de 2010 |
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De esas películas que antes de verla uno ha escuchado sobre ella y dice: ''la veré algun día, me interesa''.
Hasta que llega el momento y cuando recién comienza piensas que vas a ver una peli seudo-yoga sobre el mundo y sus paisajes. De hecho, cuando comenzó, eran las 00:15 de la noche. Tenía la convicción de que me quedaría dormido (luces apagadas).
No cabecee en ningún instante y me dejó literalmente con la boca abierta.
Es la más hermosa mezcla y conjunción de imágenes y sonido (como bien afirma su trailer) que he he visto en el cine.
Koyaanisqatsi se mueve entre lo árido de la naturaleza y por lo húmedo, luego se precipita por la intervención del hombre en estos lugares, por sus fundiciones de acero, por sus explosiones de champiñón y por sus cableríos que cortan el paisaje. Enseguida nos muestra horribles poblaciones en ciudades, después las destruye, se hunde en lo más hermoso y en lo mas horrible de lo urbano, pero siempre te lo muestra de la manera más asombrosa, y con la más bella e inquietante banda sonora de Philip Glass.
Tampoco esperaba ver gente en este producto. Pero a medida que el film va por su segundo tercio, nos muestran primeros planos de bailarinas de las vegas silenciosas, de ancianas elegantes frustradas por no poder prender un cigarro y de hombres caminantes por el reino de la tierra, ese que alberga a todo un tumulto de personas longanizadas caminantes, constructoras y destructoras de todo.
La película tiene un punto de vista objetivo con respecto a lo que nos rodea, sin embargo se nota un dejo de pesimismo en lo que nos muestra. Pero, aun así, no muestra una vía de escape a la globalización, no te dice que preserves la naturaleza. Te muestra lo que sucede, y no sus causas. Lo magnífico recae en que uno le da la interpretación que le parezca.
Toda una experiencia cinematográfica. Envolvente y espectacular.
La vi de una manera muy agradable, una plasma considerablemente grande y una buena calidad de imagen.
Pero espero algún día poder verla en una pantalla gigante y en Bluray, lo merece.
Que no es para todo el mundo, claro que no, que puede aburrir, claro que si. Pero eso último, por lo menos para mi, me parece inconcebible.
lucarebori 
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