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| 27 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Fernando Polanco
El Puerto de Santa María (España)
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Su valoración:  |
3 de Octubre de 2009 |
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Es muy reconfortante constatar cómo cada año los distintos subgéneros se oxigenan reciclando sus variables y resultando siempre sorprendentes. Pero, por segundo año consecutivo, el vampirismo está de enhorabuena. Si “Let the right one in” supuso toda una joya fosilizada en el mismo día de su génesis, “Thirst” se ha convertido ya no sólo en la mejor aportación coreana al subgénero sino en la “película con colmillos” del año. Un colega la describió como “Crepúsculo versión hetero”, yo le añado además “con sentido del humor y la riqueza visual del cine asiático”. Pero, sobre todo, y en palabras de su director, “es una película para la que no he investigado la mitología existente, soy muy fan del subgénero, de hecho una de mis películas favoritas es “Martin” de George A. Romero. Mi intención persiguió romper los estereotipos vampíricos para encontrar su esencia, ya veis que el protagonista ni tiene colmillos ni teme a los crucifijos, de hecho es sacerdote”. También es gracioso observar que en la “historia de amor” entre el protagonista y una mujer casada él es el virgen y ella “lleva los pantalones” en la cama, invirtiendo los roles encontramos la comedia y la originalidad. Es sorprendente ver a Kim-ok-vin, coprotagonista, en carne y hueso durante la rueda de prensa, cualquiera que no haya visto la película diría que no tiene más de quince años y que ignora lo que tiene entre las piernas.
En definitiva, el título estrella de la jornada gustó al público aunque los comentarios sobre su duración excesiva son comunes. Además, una vez uno se recupera de la espectacular última media hora y recapacita se cerciora de que hay mucho material que sobra y que quizá su eliminación hubiera hecho la proyección más digestiva.
Fernando Polanco 
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| 18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Dromedario
Toledo (España)
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Su valoración:  |
26 de Diciembre de 2009 |
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La combinación de géneros requiere cierta habilidad para no salir maltrecho de ella. Creo que en esta película la forma de tratarlos hace que todos ellos se acoplen de manera adecuada -no se matan, se complementan-, lejos del enredo habitual y mayúsculo que supone.
En esta mezcla funcionan a la perfección los frecuentes momentos en los que se busca una salida cómica clandestina de la escena, a la vez que lírica, negociando con la extravagancia. Es un humor muy particular, original, diferente, a ratos macabro, en otros algo light, a veces con ingenio en la imagen, en la siguiente con una confesión, quizá malinterpretado.
Al final “Thirst” avanza entre zancadillas y chispazos ocurrentes. Siempre sorprendente el dónde va a parar, sin estación fija. No hay diálogos fingidos, tampoco chupasangres hipotéticos ni colmillos salientes con sangre brotando, ni siquiera imitaciones rebajadas de ‘capas Drácula’. Sí desmesura, se echa en falta cierto orden, más tranquilidad, menos vaivenes.
Park Chan-wook no ha ido a Transilvania, ni falta que hace, no vaya a ser que en el viaje olvide que los vampiros duermen en armarios y los cambie por ataúdes.
Dromedario 
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| 16 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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capacitivo
Jaen (España)
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Su valoración:  |
19 de Noviembre de 2009 |
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He vuelto a reafirmarme en la idea de que una buena dirección no puede hacer casi nada ante un guión malo.
Partimos de una idea fantástica, de hecho durante muchos minutos no tienes la sensación de estar viendo cine de vampiros, perfectamente desarrollada durante casi una hora. Una amalgama de sensaciones me fue arropando, desde el amor, hasta la lujuria, pasando por el más importante, si cabe, la gula. Por desgracia a la película aún le quedaba una hora más, y fue donde se estropeó.
Como afirmaba en el primer párrafo, la dirección es importante, incluyendo montaje y fotografía, pero sola es como un buen coche sin ruedas. Mientras la historia se mantuvo consistente y los personajes se conservaron bien definidos, está película era de notable alto. En cuanto se olvidaron del guión y se centraron en secuencias efectistas pero sin ningún fondo, la cagaron. Indiscutiblemente, es mejor así, y la gran labor de Park y su equipo técnico, han conseguido que este filme se mantenga en los límites de la decencia y con posibilidades de ascenso.
Remarcaré los papelones de Song Kang-ho y Kim Ok Bin. El primero, sigue siendo el mejor actor actual. La segunda, una bellísima actriz, que ya apuntaba maneras en la desconocida “Arang” y que en esta película me ha dejado impresionado.
capacitivo 
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| 11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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tool
Orihuela (España)
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Su valoración:  |
16 de Mayo de 2010 |
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Un sacerdote se somete a un experimento médico que fracasa convirtiéndole en un vampiro. Empezará a sufrir alteraciones físicas y sicológicas que le llevarán al intento desesperado de preservar un poco de humanidad en su interior. Todo esto aderezado con un triángulo amoroso entre él y la mujer de un amigo de la infancia.
Park Chan-Wook nos vuelve a sorprender con una película que rompe los moldes de la gran pantalla. Olvídense de los estereotipos hollywoodenses, Park Chan-Wook no hace cine comercial. Aquí veremos una historia de amor ilícito llena de escenas macabras, humor negro, sexo, mucha sangre, y lo más sorprendente, un vampiro con sotana.
tool 
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| 18 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Grandine
Sitges (España)
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Su valoración:  |
21 de Noviembre de 2009 |
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La idea, de sencilla, tenía una pinta tremenda, colosal, el elenco, encabezado por el magnífico Song Kang-Ho y acompañado por una auténtica revelación como la de Kim Ok Bin, quien pese a tener un personaje no tan bien dibujado como el del protagónico masculino, clava una actuación digna de elogio, y tras las cámaras, el magistral Park Chan-Wook prometían una película de órdago, de esas que podrían ser ya un film de culto en el terreno vampírico. Sin embargo, cuando se tienen tantos ases bajo la manga, y lo que se logra es un resultado como el que nos ofrece "Thirst", lo único que cabe pensar es que algo tiene que haber fallado estrepitosamente y, por desgracia, en esta ocasión el error de medida viene de quien menos lo esperábamos.
De todos modos, ese error de medida no llega hasta su último tercio, por lo que siendo justos y equitativos, cabría destacar también sus notables virtudes, puesto que aunque "Thirst" arranque de un modo tan celérico, fundiéndose un prólogo que podría haber sido mucho más templado para todo lo que cuenta y haber dado un poco más de hendidura a sus personajes, pero que se desguaza en unos escasos 20 minutos, a partir de ahí, en cuanto verdaderamente arranca la historia que tiene tras de sí, resulta verdaderamente portentosa en algunos aspectos.
En primer lugar, y durante ese tramo intermedio, cabe destacar que todos los gestos y interactuaciones de sus personajes llevan a algún lado, y eso ya es decir mucho para un film actual, pues definir el halo sensitivo que compone a sus protagonistas de ese modo, combinando secuencias espectaculares y momentos tan íntimos como aclaratorios, está al alcance de muy pocos. La ensalada de virtudes técnicas que acompaña este tramo es, además, por momentos brillante, y ello hace de "Thirst" un film que si hubiese culminado media hora antes, habría resultado sumamente bueno.
Por desgracia, tras cobrar forma el dolor y la soledad, la angustia y la tristeza, Park Chan-Wook se despacha con un último episodio incomprensible, que podría recordar a los últimos minutos de "I'm a Cyborg, But That's Ok" si no fuese porque allí, pese a estirar una historia que también hubiese sido bastante mejor de haber concluido antes, se daban más señas sobre sus personajes: en los minutos finales de "Thirst", sin embargo, lo único con que nos topamos con un sangriento toma-y-daca que hará las delicias de los adictos a ese denso fluido, pero derruirá las expectativas de los que esperaban un culmen a la altura de lo anteriormente visto, transformando el último trabajo del coreano en una experiencia tan interesante como fallida debido a esa traca final del todo infumable.
Grandine 
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