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| 43 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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marai
barcelona (España)
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Su valoración:  |
24 de Agosto de 2008 |
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Primero quisiera agradezcer a Malena haber aceptado el papel de Rosario, sé que no acababa de verse, pero realmente creo que logra darle la profundidad que requiere el no fácil personaje. Y a Esperanza por su recreación de Milagros, porque consigue conmovernos desde la ternura. Y a Elvira Lindo por la magnifica construcción de ambos personajes.
Resulta siempre complicado penetrar en el difícil universo de los sentimientos pero la adaptación de la película lo consigue. El peso de lograrlo reside en la magnifica recreación de las dos protagonistas: Milagros llega desde la ternura, la inocencia y la desesperanza disfrazada de alegría. Rosario lo consigue cuando la arrogancia, la desconfianza y el recelo se vierten en humanidad.
Hay mucho de verdad en esas dos mujeres que se encuentran por casualidad como casi todo lo bueno en la vida, y que paulatinamente van entendiendo, cada uno con el ritmo que necesita, el bálsamo que ambas resultan para su no radiante vida.
Aquí no hay buenos ni malos, sino que hay vida: Vida y sentimientos. Vida y soledad. Vida y dolor…Vida y amor.
Al menos a mí así me lo parece. Chapeau por conseguirlo !!!
marai 
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| 23 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Fali
Málaga (España)
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Su valoración:  |
11 de Septiembre de 2008 |
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Un olé para el departamento de casting. Eso de darle a Esperanza Pedreño un papel de loca optimista con una vida triste y plana no se le hubiera ocurrido a nadie..., salvo que hubiera visto antes "Camera Café", claro. Y pensar en María Alfonsa Rosso para el rol de madre con enfermedad mental que la hace vivir en una nube es digno de..., no sé, de "Atún y chocolate".
Bueno, ya sin coñas; en fin, que nos hallamos ante una película que se basa casi en su totalidad en la labor de los intérpretes, en este caso un dueto protagonista que cumple con nota, echándose sobre los hombros una cinta muy difícil y sacándola adelante a fuerza de coraje y trabajo. Pero, pese a sus esfuerzos, la cosa no termina de funcionar, más que nada por un guión que se queda en la superficie de los hechos y dibuja unos personajes difíciles de creer (el mérito de las actrices es doble, en ese sentido, al hacerlas casi cercanas) y con los que es imposible identificarse. El único personaje que se mueve en terrenos reconocibles es el Morsa de Antonio de la Torre, pero su relevancia es casi anecdótica, pese a su supuesta importancia en la trama.
Lo peor de esta película es que que se revuelca y solaza en la angustia vital, el desgarro sentimental y el desapego (esos primeros planos sufridores o estoicos -según la ocasión- de Malena Alterio...), creyendo, sin duda, que eso proporciona mayor verismo, y nos refleja la alegría y la inocencia como una excentricidad, que, encima, es mero escudo protector ante la realidad (ese socorrido y manido trauma infantil...). Nadie es feliz en esta historia.
La vida no es tan complicada: la gente no se comporta ni siente como los personajes de una novela de Belén Gopegui o una película de Isabel Coixet, y, si lo hacen, son la excepción, no la norma. El personaje excepcional, el raro, no debe ser el de Milagros, que se limita a sobrevivir, poniendo al mal tiempo (¿qué mal tiempo?) buena cara, y que cuando encuentra algo por lo que vivir se aferra a ello con desesperación, sino el de Rosario, que camina por la vida sin norte, amargada, dormida, sin tener motivos para ello.
Por lo visto, en este mundo, si eres feliz, o estás loco o eres estúpido.
Fali 
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| 16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Grandine
Sitges (España)
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Su valoración:  |
19 de Septiembre de 2009 |
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Lo que estaba siendo una película moderadamente original, bastante interesante y del todo adictiva, se convierte en un ejercicio más de españolización, es decir, de demostrar que tras una peli comedida dentro de lo que cabe (para sumergirse donde lo hace, y contar con un personaje como el de Esperanza Pedreño) ahí estamos nosotros, así que qué mejor que solucionar alguna que otra situación a grito pelao. Vamos, a lo que otro director le hubiese dado un cauce más intimista o un tono más serio, González-Sinde opta por despacharlo de modo mucho más directo y, aunque logra una secuencia potente gracias a ello, a uno le quedan ganas de que sensaciones como esas hubiesen sido compuestas en un marco mucho más sutil, no tan precoz.
"Una palabra tuya" se desentiende, pese a ese ligero problema, de muchos de los tics de cine español: ni hay cine social en ella (y eso que la situación no da para menos), ni nos topamos con humor bobochorras y, aunque sí se asiste a algún que otro destape, en general la realizadora siempre intenta aludir a otros temas o buscar otros filones para hacer de esta cinta un episodio distinto dentro de lo que es el cine nacional.
Con una resolución simple y llana, alguna que otra pega, pero una regularidad cuasi constante, "Una palabra tuya" termina resultando una experiencia que, aunque no esté cerca de ser lo mejor del cine español en los últimos años, sí está bastante lejos, como mínimo, del peor, y como en ocasiones es mejor decantarse por el valor añadido o el esfuerzo realizado, qué mejor que esta cinta para pasar un agradable rato rodeado de personajes tan palpables como sinceros.
Grandine 
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| 20 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Inaki Lancelot
ALCALÁ DE HENARES (España)
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Su valoración:  |
29 de Agosto de 2008 |
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Aunque la sociedad parezca negarlo, no todos somos iguales. No todos seguimos la corriente general. Existen personas diferentes. No me refiero a falsas distinciones publicitadas por los vendedores de muebles para nacionalistas repúblicas individuales “de tu casa”. Estoy citando diferencias auténticas.
Los “diferentes” atraen. Su personalidad enamora a quien es objeto de su aprecio. Sus bajones anímicos nos sitúan inermes ante el mismísimo fin de la vida. Sus subidas son las fiestas más reales y sentidas que puedan celebrarse. Su existencia es puro espíritu romántico. Quizá por ello, han sido protagonistas de siempre de obras literarias y películas.
“Una palabra tuya" se centra en dos amigas, Rosario y Milagros. La primera es una urbanita de nuestro tiempo, dubitativa, ni bondadosa ni malvada. Malena Alterio interpreta con contención un personaje creíble con el que es fácil identificar a más de un conocido. Con su actuación nos brinda los mejores momentos del film y supera brillantemente la prueba de ser protagonista principal.
Por su parte, Milagros es la diferente. No lo tenía fácil Esperanza Pedreño para un papel normalmente asociado a un varón (hasta este punto puede llegar la estandarización social). Cumple suficientemente aparte de detalles como que su acento no se corresponda al entorno físico de Huertapelayo, Guadalajara, su supuesto lugar de origen.
El desarrollo de la acción es dinámico y presta atención a los sentimientos de los protagonistas frente a aspectos como el cuidado de nuestros mayores, como los diferentes grados de compromiso entre hermanos, como la inestabilidad laboral o como la soledad.
El film toca techo en la puesta en escena de la muerte en cama de una madre. Con sobriedad, evitando los artificios que elevaran innecesariamente el dramatismo, la directora contagia al espectador de la mezcla de emociones que experimentan los protagonistas.
Sin embargo, la resolución del film es dramáticamente mala. La sobreactuación del personaje de Cosme cuando explica lo sucedido en la niñez de Milagros roza el colmo de lo inverosímil. Qué terrible engolamiento. Nadie cuenta tales hechos sin dudar o carraspear, sin que el oyente le tire de la lengua. Recuerda a aquel Fernán Gómez de “La mitad del cielo” interpretando a un mal actor. Sólo que en este caso, no es representación. Delegar en él la conclusión de la trama fue el peor error.
El guión no termina de profundizar en ninguno de los dos personajes, por temor probablemente a resultar excesivamente dramático. Por un lado, como espectadores no sufrimos el deterioro y las labores diarias de atención a un anciano aquejado de una enfermedad degenerativa. Por el otro, tampoco llegamos a sentir lo duro de la convivencia con Milagros, lo duro de la convivencia de ella consigo misma.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Un guión más decidido hubiera evitado explicaciones forzadas que caen en la falta de respeto hacia el personaje. Porque “los diferentes” existen entre la clase baja y entre la alta. Los hay que han crecido rodeados de todo el afecto del mundo, y no necesariamente son hijos de drogadictos, de suicidas o fueron abandonados por el padre. Desde un punto de partida pretendidamente “progre”, la filosofía del film es terriblemente convencional y regresiva.
Inaki Lancelot 
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| 15 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sapristioca
Valencia (España)
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Su valoración:  |
26 de Agosto de 2008 |
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Soledad en medio de la gran urbe (cualquiera vale). Personas de aquí mismo (o de cualquier lado). "Una palabra tuya" nos convoca a un cine realista de ficción, y ya sabemos que la ficción, la buena, es la más veraz de las realidades. Y nos cuenta una historia de pocas personas, en realidad de dos amigas que se quieren de una forma asimétrica, desigual aparentemente, y que transitan por sus vidas intentando cambiarla porque no les vale, porque no les gusta. Ni siquiera tienen sueños de esos que brillan en las películas facilonas de mensaje estúpido (¡todo lo que sueñes está a tu alcance si te esfuerzas!), ni siquiera saben bien lo que buscan. No es la fama, no es la gloria, tampoco sueñan con la riqueza. Sólo quieren cambiar sus vidas a algo mejor que no saben bien qué es. Quieren ser felices, quizá; ahí es nada.
Con un comienzo de comedia se introduce la historia que irá cambiando su tono al drama. Hay sonrisas en medio de todo eso, hay momentos dulces y momentos amargos (en algún momento sorprendentes en el dramatismo que encierran). Hay locuras, hay pasados que marcan, y hay recelos, desconfianza, dudas (sobre todo en el personaje de Malena Alterio).
La actuación es soberbia y tanto la Alterio como Esperanza Pedreño ganan por completo al espectador. Buena banda sonora y buenos los flashback (sin abusar de ellos) que permiten discurrir por la historia con fluidez. A destacar el personaje de la madre de la Alterio, soberbia transición de lucidez a demencia. Y el pueblo de Guadalajara (el del cementerio).
¿Moraleja? Ninguna. Sólo que "el pasado no lo podemos cambiar, pero tal vez el futuro..."
Sapristioca 
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