Home page
Comprueba que en la sección de tus datos que tu email es válido y que puedes acceder a él. Recuerda tu usuario y contraseña: el sistema te los pedirá de vez en cuando.
English language
Tu página de cine OSCARS 2010 Globos de Oro Goya Oscars | Recomiéndanos | Pasos | Tours | Home | ENGLISH
Críticas de "Desirée"
Desirée
Interesante
Henry Koster
(1954)


Comprar:
DVD
DésiréeDésirée
Añade tu crítica | Ver por títulos
Ordenadas por:
 
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Miquel   Palma de Mallorca (España)
Su valoración: Interesante 26 de Enero de 2006
Adaptación de la novela de Annemarie Selinko, basada en el estudio de los diarios de Desirée. Dirigida por Henry Koster (Kosterlitz), fue rodada en los estudios de la Fox. Las imágenes exteriores iniciales se tomaron en Pebble Beach (Monterrey/California). Obtuvo dos nominaciones a los Oscar (decoración y vesturio).

La acción comienza en Marsella (1794) y concluye en París (1815). Narra la historia de Desirée Clary (Jean Simmons), hija de un comerciante marsellés, de la que se enamora Napoleón cuando ella tiene 17 años. Las ambiciones de Napoleón le llevan a París, donde por conveniencia contrae matrimonio con Josephine Beauharnais, mientras ella se casa con Jean Battiste Bernadotte.

La película frivoliza la realidad con escenas espúreas, que deslucen el relato, como la rendición de Napoleón, tras Waterloo (1815), ante Desirée. La obra muestra las inmensas ambiciones de Napoleón, que sueña con dominar el mundo, aún a costa de desmesuradas pérdidas en vidas humanas y de sacrificios personales tan poco razonables como la renuncia a su único y gran amor. Napoleón encarna la megalomanía, las ansias de poder absoluto y una desproporcionada ambición. La insaciabilidad de ésta le lleva a emprender aventuras cada vez más arriesgadas, en una espiral sin retorno de sangre, dolor y derrotas. Desirée encarna el contrapunto de Napoleón: no le gustan los palacios, detesta la ostencación, se adapta mal al rigor de los formalismos oficiales, confraterniza con todos, es consciente de sus limitaciones y renuncia a honores que no la satisfacen. Bernadotte personifica la fidelidad a los ideales, la incorruptibilidad, la disconformidad con Napoleón y el éxito basado en el trabajo, en el respeto al Parlamento y en el servicio a los ciudadanos.

La música incorpora 24 melodías, algunas tomadas de autores diversos: "El vals de Desirée" (Alfred Newman), "Te Deum" (Wagner), "Plaisir d'amour" (Giovanni Martini). Las composiciones originales evocan el alma de los personajes. La fotografía opta por un cromatismo equilibrado, contrastado y matizado. Destaca la recreación escénica del cuadro de Jacques-Louis David "La coronación del Emperador" (1805/07). Se beneficia de un vestuario y unos decorados brillantes y llamativos. El guión enlaza historias de diferente tono en un solo relato, del que Napoleón es el protagonista. Los diálogos son algo artificiosos. La interpretación de Brando (29 años) es correcta, aunque inferior a sus niveles de excelencia ("Un travía llamado deseo", "La ley del silencio"). Michael Rennie cumple con corrección, mientras Jean Simmons queda deslucida en un papel en el que no se siente cómoda. La dirección, excesivamente maleable, busca la espectacularidad y el favor del público con concesiones que devalúan el film.

Película realizada para un éxito fácil y amplio, con sacrificio de la solidez de la obra y el rigor del relato. Contiene elementos de interés.
Miquel
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?: (información)
 
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Ketamino   Madrid (España)
Su valoración: Muy mala 12 de Enero de 2007
¿Cómo definir esta cosa? Si me lanzo a escribir una crítica sobre una película que detesto, es porque creo necesario desenmascarar la falsedad completa de lo que cuenta. Hay películas que son tan malas, que por contra resultan muy útiles y beneficiosas para entender cómo no debe hacerse cine, o qué libros no adaptar.

Tal como narra Brando en sus memorias («Las canciones que mi madre me enseñó»), el señor Kostler estaba mucho más interesado en la ambientación y en los detalles de los trajes que en la veracidad o posible verosimilitud dramática de la historia.

En general, la falacia consiste en esto: en presentar a Napoleón como un hombre firmemente asentado en el trono y libre para decidir la conquista de Europa, obviando las siete Coaliciones, pagadas por la valiente Inglaterra, lanzadas en contra no sólo suya, sino de Francia. Y en consecuencia, consiste en presentar a sus enemigos, incluso a sus «amigos» traidores a la patria de la peor ralea (Bernadotte) como santos varones defensores del orden y la moral.

De ridícula, resulta odiosa esta película. El supuesto amor de Napoleón por ese ser egoísta, cretino y nulo no se sostiene, no es creíble.

Con todo, Marlon Brando sostiene algo la película, en una meritoria interpretación. Pero el problema es de fondo, la historia es el gran fallo y no tiene remedio. En resumen, ¡a quién le importan las cuitas de esa señorita idiota («¡No me gustan los palacios, hace corriente, achisss!»), en comparación con la historia de Napoleón, de su ascenso y caída, a manos de, entre otros, traidores a los que se presenta bajo una pátina tan respetable en la película!
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Ketamino
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?: (información)
 
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil.
o0_oscar_0o   Ourense (España)
Su valoración: Interesante 2 de Noviembre de 2006
Especie de biopic sobre la ascensión al poder y posterior caída de Napoleón Bonaparte, vista a través de las vivencias de una jóven francesa cercana al círculo del emperador.
La historia comienza en Marsella a finales del s. XVIII, donde un general que empezaba hacerse un nombre en la Francia de Robespierre, se dirige a Italia, para en una memorable batalla, regresar victorioso a Francia para acabar coronándose emperador. Los hechos se suceden y Napoleón cada vez es más poderoso y reconocido, pero toda historia tiene su fin, y el de este es Waterloo, que empuja al emperador, en el ocaso del film, a su desdichado destierro a Santa Elena.
Un Brando con una gran sobriedad es Napoleón y una dulce Jean Simmons es la jóven Desireé a través de la cual vemos el París del s. XIX, los inmensos palacios, magníficos banquetes y el lujo desmedido de la más alta alcurnia parisina.
o0_oscar_0o
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?: (información)
 

 
 
Precio:
 


Añade FilmAffinity a tus webs favoritas | Preguntas más frecuentes | Política de privacidad
© 2002-2008 Filmaffinity - Movieaffinity   Todos los derechos reservados.