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Críticas de "La guerra de Charlie Wilson"
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| 40 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sibelius
Zaragoza (España)
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Su valoración:  |
23 de Febrero de 2008 |
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Podría parecer la típica película americana de ensalzamiento de sus valores a través de la intriga política, pero no lo es. Pese al discursito inicial y alguna que otra ''perla'' suelta, La guerra de Charlie Wilson es toda una sátira hacia el mundo de la alta política, las intrigas internacionales y el papel que pueden llegar a jugar ciertas personas (Joanne) ajenas a la política pero bien situadas socialmente. El cinismo, la hipocresía, la manipulación y las corruptelas política quedan plasmadas en cada uno de los personajes, repletos de carisma.
Mención especial habría que hacer del papel de Seymour Hoffman como el agente de la CIA en horas bajas que todavía es capaz de mover hilos, justamente nominado al Oscar por su brillante actuación. No es el caso de Julia Roberts, a la que no acabé de situar bien en su papel, pese a interpretar a una fría millonaria texana, ultraconservadora, inteligente y manipuladora.
En definitiva es un buen film de intriga política, con bastante humor y una crítica de las guerras que, aparentemente frías, están totalmente alejadas de este calificativo.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: El mayor puntazo de la película es la frase final, dicha por Charlie Wilson a raíz del fin de la guerra que viene a expresar mediante el símil futbolístico ('' hicimos todo bien, pero jodimos la jugada final'') el futuro que le esperaba a los Estados Unidos, que poco más de una década después se veía en la situación de invadir y aplastar al mismo movimiento muyahidin que años atrás había armado y entrenado para combatir a los soviéticos en Afganistán.
Sibelius 
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| 25 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Si nos fijamos en su filmografía más reciente (sería imposible obviar El graduado) Mike Nichols es interesante no sólo por el duro análisis sobre las relaciones de pareja que llevó a cabo en Closer, sino también por la miniserie de la HBO Ángeles en América, donde retrataba el drama del sida en la década de los ochenta. Ahora regresa con una nueva cinta donde se aleja de los temas tratados anteriormente y se mete de lleno en la política internacional, concretamente en la invasión soviética a Afganistán que se dio durante los ochenta, y cómo Estados Unidos medió para acabar con el conflicto.
La historia cuenta la lucha de un congresista tejano, su mecenas y amante y un agente de la CIA para lograr que los fondos destinados a operaciones contra la URSS se incrementen de forma clandestina y lograr de nuevo cierta estabilidad en la zona en conflicto.
El hecho de estar basada en hechos y personajes reales no hace sino incrementar la necesidad de ciertas licencias narrativas, y en este caso Nichols apuesta por el tono burlón que ya le funcionó en anteriores trabajos. Charlie Wilson (Tom Hanks) es un hombre bonachón y vividor, y en cierto modo políticamente incorrecto como congresista estadounidense. Esto queda claro desde la primera escena. El guión va al grano a la hora de presentar a los personajes: muestra su personalidad mediante la forma de hablar, los gestos y el propio entorno que rodea a cada uno. Así pues, posteriormente encontramos a Philip Seymour Hoffman en el papel de un agente de la CIA tan caracterizado que puede resultar algo caricaturesco, pero funciona. Repite con Nichols, después de su último trabajo, Julia Roberts en un papel tan cómodo que le sienta como un guante, el de mujer de poder e influencia embutida en una atmósfera de glamour.
Poco a poco se va tejiendo la relación entre los tres personajes hacia un mismo objetivo, la lucha contra las fuerzas comunistas que oprimen en Afganistán. Tanto la historia como el tono son un arma de doble filo. La primera, porque tomada con la gravedad de cualquier cinta bélica podría pasar por aburrida a pesar del guión de Aaron Sorkin. El tono, porque ciertos temas no aceptan más que una perspectiva para no caer en la payasada. No obstante, La guerra de Charlie Wilson consigue conciliar una historia donde lo más relevante es el diálogo con el tono golfo de las comedias clásicas, cosa que en gran medida se logra gracias a un Tom Hanks que se mueve como pez en el agua; parece Tom Hanks haciendo de Tom Hanks haciendo de Charlie Wilson. No destaca ninguna interpretación, los tres principales se encuentran cómodos en sus papeles, como si actuaran por una suerte de inercia. A pesar de ello se nota la química cuando dos de ellos aparecen en pantalla, ya sean Hoffman-Roberts (su breve conversación en el bar), Hanks-Roberts o Hoffman-Hanks.
(sigue en spoiler)
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spoiler: Por su parte, destacable el empleo de material documental que enlaza con la recreación del conflicto afgano, las escenas ambientadas en dicho emplazamiento y los distintos cambios de escenario que otorgan cierta agilidad a un film que, sin llegar a ser sobresaliente, logra el objetivo de entretener. Como última curiosidad, no sé si algún seriéfilo se percatará de ello, pero algunos decorados me han recordado bastante a los que vimos en otros trabajos de Aaron Sorkin como El ala oeste de la Casa Blanca o Studio 60 on the Sunset Strip.
Lo mejor: interpretaciones solventes y excelente puesta en escena; que aspira a seguir el tinte de las comedias clásicas, todo un riesgo en el cine de hoy en día.
Lo peor: que el tono pueda restarle credibilidad; la leve autocrítica. Algo más de ambición no le vendría nada mal.
Brian Edward Hyde 
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| 23 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Grandine
Sabadell (España)
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Su valoración:  |
10 de Agosto de 2008 |
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Busca de modo tan desesperado ser pretendidamente sarcástica, que al final termina por resultar obvia a niveles exasperantes. Y es que la cosa ya no está en que uno prefiera que los hechos reales se cuenten como lo que son, sin atender a recursos que sólo hacen que intentar aportar interés a una historia que se podrían ventilar en mucho menos, sino en comprender a santo de que viene un recurso así que tan bien emplean cineastas como Alexander Payne o Alex de la Iglesia y que Mike Nichols parece querer empuñar como respuesta ante su falta de garra por desgranar una historia que no es tan atrayente como a priori podría parecer, pero que incluso podría tener algún punto álgido que susodicho realizador no encuentra en ningún momento.
Contar con un plantel de actores como Hanks, al que se le da bastante bien su papel, o Hoffman, que está fantástico para variar, de poco sirve cuando los personajes son simples peleles que giran entorno a sus diálogos y decisiones y no dan un paso adelante para ofrecer algo más que no sea un medio ramplón para intentar congeniar con el espectador.
Que el 75 % de secuencias en las que aparece Julia Roberts debiesen ser eliminadas de raíz porque no aportan absolutamente nada más que relleno, es algo que también dice mucho sobre el film, y no bueno, precisamente.
Así que, finalmente, uno se limita a esperar entre gracia y gracia, entre bostezo y bostezo, que ocurra algo más de lo prometido, que se le ofrezca fuerza a la propuesta, inteligencia... todas ellas virtudes que el señor Nichols se encarga de dilapidar con, en un principio, largas y hastiantes conversas introductorias, y a continuación secuencias que quieren ser despampanantes (humorísticamente, se entiende), y sólo llegan a resultar cansinas y desquiciantes, aunque poco más se le podría pedir a un tipo que siempre ha vivido en base a buenas ideas, pero nunca ha demostrado grandes dotes para llevarlas con buen pulso a la pantalla.
Grandine 
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| 19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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olimpo
las palmas (España)
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Su valoración:  |
29 de Febrero de 2008 |
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A personas como yo que antes de ver este film no sabían prácticamente nada de la guerra de Afganistan esta película a parte de reveladora puede resultar algo más que entretenida. Gracias al cielo Tom Hanks se recupera de "El Código Da Vinci" con un papel más que convincente y una Julia Roberts bastante correcta. Destacar la interpretación de Philip Seymour Hoffman que le da el toque de sal y pimienta.
Basada en un hecho real, los actores de La guerra de Charlie Wilson tuvieron que ponerse en la piel de las personas a las que interpretaban. Al contrario de Tom Hanks (Charlie Wilson), Julia Roberts prefirió no conocer a Joanne Herring hasta hacerse con el personaje. Philip Seymour Hoffman no pudo conocer a su personaje en vida pues ya había fallecido.
El rodaje de La guerra de Charlie Wilson comenzó en Marruecos, que hizo las veces de Pakistán y Afganistán. Allí tuvieron como asesores a Jere Van Dyk, experto en Afganistán, y Milt Bearden, el jefe de la CIA en Pakistán desde 1986 hasta la retirada de la Unión Soviética. A la altitud a la que estaba instalado el campamento de refugiados, los cambios de tiempo eran muy bruscos, pasando de sol a lluvia en cuestión de media hora. Los actores y el equipo técnico se alojaban en un hotel de una estación de invierno, donde se quedaron atrapados cuando una tormenta de viento, nieve y granizo cerró el puerto que llevaba a Marrakech, la ciudad más próxima a una hora y media. También se rodó en Rabat, la capital de Marruecos, en un precioso palacete con patio central y antesalas con grandes arcos, cuyas paredes estaban decoradas con cerámicas. Como curiosidad, apuntar que existe un pasaje en el filme que se desarrolla en Afganistán y que requirió de la presencia de 900 extras, un auténtico desafío para el diseñador de vestuario Albert Wolsky. La escena en cuestión se rodó en Marruecos, de tal modo que se adquirió ropa afgana en Kabul y luego se envió a dicho país, donde se teñía o envejecía para que se asemejara a las sencillas prendas que utilizan los refugiados. Además, también se tuvo que recuperar la moda de los 80 para los intérpretes principales, siendo muy peculiar el caso de Julia Roberts, pues llevaba encima unos cuantos diamantes prestados por Cartier North America, todos ellos valorados en varios millones de dólares (no es de extrañar, pues, que dos guardas de seguridad la acompañaran en todo momento para evitar que cualquiera se los robara).
Como síntesis, a parte de gustar, te demuestra lo injusta que es la guerra y lo poco dispuestos que estamos a verdaderamente ayudar a paliarla y a reconstruir lo que esta se llevó.
olimpo 
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| 40 de 66 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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LennyNero
El Prat del Llobregat (España)
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Su valoración:  |
28 de Febrero de 2008 |
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Ni una mínima autocrítica, ni un ápice de comentarios mordaces, ni un intento de mostrar los entresijos de la corruptela moral y política de Washington. Nada de nada.
Lo único que desfila por la pantalla es la historia de unos rusos muy malos que invadieron un país, y como no, los USA siempre dispuestos a ayudar al pobre y al desvalido se otorgan el papel de salvaguarda mundial. Para ello, un congresista mujeriego, hipócrita, borrachuzo y corrupto y que en la película no deja de ser un pillín simpaticote, ve la luz en un campo de refugiados y decide ayudar a los niños desamparados. Siempre con la ayuda, como no, de una arpía fundamentalista cristiana dispuesta a tirarse todo lo que se mueve para aumentar su poder. Un mensaje muy gratificante si señor.
Y así al grito de vamos a matar rusos vamos viendo lo marivillosos que son los americanos, mientras se obvian cosas tan importantes como que ese dinero sirvió para entrenar y financiar a una pandilla de locos fundamentalistas que pasarían posteriormente a ser los enemigos públicos de América.
Todo ello rematado por unas pésimas interpretaciones donde Tom Hanks intenta hacer de Tom Hanks una vez más pero que se queda en un remedo burdo del buen actor que fué. Una Julia Roberts que cada día que pasa sorprende menos, porque ya sabiamos que era una actriz mediocre por no decir directamente mala y un Philip Seymour Hoffman que es lo único medio decente en este engendro.
Total que viendo esto no me extraña que los americanos no entiendan nada de lo que les pasa, máxime cuando el único atisbo de analisis crítico en la película no es más que una fábula moral que parece puesta con calzador para intentar hacer ver que en el fondo se está crticando al sistema. Un recurso pobre que simplemente no cuela.
Lo mejor: Philip Seymour Hoffman.
Lo peor: Su mensaje rancio.
LennyNero 
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