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Llena de tópicos, con situaciones más que forzadas, en ocasiones absurdas. Los escenarios, para estar rodada en Nueva York, tampoco son nada del otro mundo.
Pero la poesía de la cárcel y el dantesco final la salvan, y con mucho. Unos buenos veinte minutos finales precedidos de una mala película.
Heferstion 
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