No soy muy amiga de los dramas, y vi esta película en una noche tontorrona que tenía, sin otra cosa que hacer. Y les puedo asegurar que me ha deslumbrado. NO es: una típico drama llorón americano, ni una sensiblera película para público sin sesera, ni una historieta con moraleja, sin más. Es una película que habla de que cualquiera, cualquier día, en cualquier momento, puede ser un héroe. Los protagonistas son dos niños impopulares (cómo no) en un pequeño pueblo americano. Uno de ellos, con el síndrome de Morquio, con fe en que Dios tiene un plan para cada uno. El otro, es un niño sin fe que busca a su padre.
spoiler:
Al final, resulta que todo puede tener un sentido, incluso lo que parece que no lo tiene o que no debería tenerlo.
No es una película en la que se sufra, pero ojo con el final, lágrimas aseguradas.