Todos los nacidos en la segunda mitad de los ochenta recordamos con nostalgia la serie de los Power Rangers. Recuerdo como venía corriendo del colegio, me enchufaba Telecinco y me ponía a dar saltos mientras me ventilaba mi bocata de nocilla. No me fijaba en que los capítulos eran exactamente iguales, ni que la ciudad donde luchaban era de cartón, ni que llevaban trajes supercutres.Sólo me sentaba allí ha disfrutar de lo que yo ya sabía que iba a pasar. A un chaval de ocho años, esto le basta y le sobra. Aún recuerdo los grupitos de niños en el recreo comentando aún excitados la transformación de Tommy en el Power Ranger blanco y su salida del lado oscuro. Nos flipaba.
Por lo que respecta a la película, recuerdo que fuí a verla cuando la estrenaron con mi padre y con mi hermana, que por supuesto fueron obligados. Yo no paraba de rajar intentando explicarles todo sobre los Power Rangers pero fui incapaz de transmitirles ni una pizca de mi entusiasmo hacia la serie. No me extraña. La película es una mierda. Y falla por no seguir paso a paso la clave con la que tantos éxitos cosecho la serie: su estructura simplona.
spoiler:
Se podría resumir en los siguientes pasos:
1. Los Power Rangers están a punto de asistir a uno de esos momentos que marcan a un adolescente, ya sea el baile del instituto o un examen de Mates crucial para la nota final. En esto que Zordon, el caratubo, les llama advirtiendo de que Rita Repulsa, la malvada bruja, esta preparando un plan para acabar con la paz en Angel Grove.
Bulk y Skull, los bufones del instituto, hacen chistes sobre lo pringados que son los Power Rangers.
2. Cuando están a punto de salir hacia el campamento base una pandilla de masillas les asalta ¡Dios, los masillas!. Mucho ruido para tan pocas nueces. Se los cargan en un abrir y cerrar de ojos.
3. Se teletransportan al campamento base, donde el caratubo les enseña como esta destrozando la ciudad un malvado monstruo. Hay que actuar rápido ¡A metamorfosearse! ¡Power ranger rojo! ¡Power Ranger rosa! ¡Power Ranger azul!.
4. Ya con los trajes lavados con Perlan(por lo desteñidos), llegan donde se encuentra el monstruo, normalmente un desierto, para no molestar. Empiezan a soltarle guallas pero el bicharraco es demasiado para ellos. Es la hora de pasar al siguiente nivel.
5. Los Power Rangers arman la super-ballesta. Parece sacada del IKEA, porque viene en mil partes. Pero son chicos listos, criados con el bricomania, y la montan al momento. Le disparan un zambombazo al bichajo que parece que cae fulminado. Pero nada más lejos de la realidad. Lo que no le mata le hace más fuerte y se acaba convirtiendo en un monstruo enorme que aplasta los rascacielos de cartón con una facilidad pasmosa.
6. Los Power Rangers comienzan a estresarse. Pero no pasa nada. Todavía queda un recurso debajo de la manga:¡El megazord!, un robot compuesto de robotitos que representan a criaturas prehistóricas. Cada Power Ranger maneja una extremidad y Jason(el rojo, el capi) el tronco. Tras una disputada lucha, el megazord acaba con el bicharrajo y la ciudad vuelve a la normalidad.
7. Los Power Rangers llegan justo a tiempo para hacer el examen o asistir al baile de fín de curso y no quedar mal con la novieta. Al fin y al cabo sólo son unos simples adolescentes.
Y así un capítulo, y otro, y otro...
Qué perdure el recuerdo de la serie y no el de la película. ¡A metamorfosearse!