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| 35 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bloomsday
AA-licante (España)
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Su valoración:  |
28 de Septiembre de 2007 |
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Agradable comedia romántica, con algunos momentos especialmente sentimentales que quedarán, por derecho propio, en la memoria del aficionado, que, pese a un tono ligero y de fácil y agradecido visionado, no apura el conjunto de sus posibilidades finalmente.
Ni a la hora de configurar la comedia, y por comedia no digo mearse de risa, me refiero a la maestría de Lubitsch para estructurar las escenas desde la imagen, siempre sorprendiendo al espectador (eso, aquí, no es tan acusado como en otras; no es una de sus cintas con más rastros del “toque” famoso, me temo… Salvo en algunos intercambios verbales de cierto ingenio). Tampoco el romance ni el carácter conquistador de Ameche están totalmente logrados. Del supuesto carácter seductor de éste, de hecho, apenas tenemos noticias. Como consecuencia de todo ello, la cinta se hace algo premiosa en su desarrollo, aunque con un buen puñado de agudas escenas claro está.
Al final Lubitsch nos habla de la desesperación del paso del tiempo con placidez, y ahí la cinta encuentra su significado. Dos maravillosos planos (la pareja, sola, bailando en un salón y de fondo la voz en off, y el plano de la puerta final… Éste sí, compendio casi último del maravilloso juego del fuera de campo de Lubitsch, empleando muchas veces una puerta como elemento de separación y narrando sin necesidad de mostrar lo que hay detrás).
Elegancia, sofisticación… Pero aquí su ironía se aprecia desgastada por el tiempo, no existen diálogos picantes… En definitiva, que para contar esta historia así, debía haberla dirigido Capra.
Y eso que hacer algo a lo Capra ya lo intentó Lubitsch en El bazar… Pero allí, sin duda, le salió infinitamente mejor.
¿Qué es el toque Lubitsch? Pues es sutileza. Supone un esfuerzo para que el espectador complete la escena, la haga suya. Supone sugerir y esconder así la insolencia bajo una capa de distinción… No me repetiré que ya hablé de ello más de la cuenta en otra de mis opiniones.
En definitiva, que lo de que esta cinta es un gran ejemplo del famoso toque me parece un tópico (y que Pablo Kurt me perdone). Vean Un ladrón en la alcoba, vean Una mujer para dos… (por no recurrir a las más famosas). Ahí sí está el toque Lubitsch condensado.
Una gran película en todo caso.
Bloomsday 
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| 15 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Para aquellos que deseen iniciarse en el universo Lubitsch está puede ser una de las primeras películas que tendrían que visionar. Porque Ernst Lubitsch da todo un recital de comedia romántica con mala baba y mucha ironía.
Es posiblemente la primera película en que su protagonista es el narrador del filme estando muerto utilizando el flash back como recurso, antes que “Monsieur Verdoux” y “El crepúsculo de los dioses”.
La comedia funciona en todas sus vertientes de manera deliciosa y enfatizando el romanticismo que despierta la historia de amor del protagonista. Los decorados son primorosos, los diálogos acertadísimos y las interpretaciones magníficas.
Sólo encuentro un defecto de mucho peso y es la razón por la que el filme no llega a ser magnífico.
Lo de ser un niño de mamá y un casanova en la juventud, hasta enamorarse del amor de su vida, es pecado y castigado con pasar por la antesala del infierno no se lo cree ni el más tonto del pueblo. En fin, que no veo ni el pecado ni el pecador. Y mucho menos que el diablo deba juzgar a un simpático abuelete que ni siquiera es muy putero.
De todos modos, una muy recomendable comedia de un genio.
Maldito Bastardo 
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| 14 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Es raro acercarse a una película en color de Lubitsch. Si por mi hubiera sido, cogería a todos aquellos que se dedicaron a colorear las películas en blanco y negro y los fusilaría poco a poco con escopetas recortadas cargadas de puntas de erizos de mar. ¡Cómo iba a disfrutar! De todas formas este no es el caso. Sin contar con “La dama de armiño” que podemos atribuir más a Preminger que a Lubitsch, esta sería la única película que rodara en Technicolor y a mí, me resulta algo raro, como que el color no es para Lubitsch.
Quitando divagaciones aparte que no aportan nada al tema, sino más bien constatan que soy carne de psicólogo, y que deseo visitarlo por el mero hecho de reproducir esa conversación que Diane Keaton y Woody Allen mantenían en Annie Hall:
Annie: ¿Vas a un psicoanalista?
Alvy: Sólo desde hace 15 años.
…puedo decir y digo que “Heaven can wait” posee esos ingredientes que tanto gustaban a Lubitsch, pero no con la suficiente dosis, la garra y el cinismo que nos tenía acostumbrados. Ciertamente no es este, un claro ejemplo del toque Lubitsch, aunque sus diálogos a veces puedan recordarlo.
“Heaven can wait” no deja de ser una buena película con ciertos momentos entrañables, y personajes de toda índole que nos llegan muy adentro. Don Amache hace un gran papel, sobre todo en su parte final, más que de galán, pero sobre todo me quedo con la picardía del abuelo, que interpreta de manera perfecta Charles Coburn.
Quizá el guión peca un poco de inocencia, pero no deja de estar muy bien estructurado y ser bastante original para la época.
Chagolate con churros 
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| 11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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BAKUNIN
Coslada (MADRID) (España)
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Su valoración:  |
2 de Enero de 2011 |
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Me parece muy bien las alabanzas técnicas del cine de Lubitsch, su fotografía (sea en blanco y negro, sea en color), su iluminación, sus decorados, su vestuario, etc. Pero lo que más interesa en una película es el argumento y sus personajes y, seamos serios con los pantalones subidos, lo demás son trajes de seda para vestir a la orangutana.
Me quito el sombrero ante "Ninotchka", "Ser o no ser" o "El bazar de las sorpresas", pero también hubo cagaditas de paloma en toda la cabeza.
De acuerdo, tampoco vamos a decir que sea mala (eso sería puntuarla con un 1 ó un 2 y he sido generoso) pero es la película más ñoña de la filmografía lubitschiana, la más aburrida, lenta de cojones, con un ritmo tan irregular que no paré de mirar el reloj, con un argumento sin interés alguno, con unos actores principales mediocres (salvo Charles Coburn, el único que logra hacerme sonreir en contados momentos), unos diálogos sin chispa, un guión con un planteamiento estúpido y un desenlace para descerebrados y marujas. La única secuencia realmente buena es la de los padres de la Gene Tierney desde que están en el comedor hasta que llega ella.
Resumiendo: una levísima ironía con cuentagotas, pero ni ternura, ni emoción, ni comedia, y sí aburrimiento y cursilería. ¡Ah! Y el Don Ameche en la peor interpretación de su vida. ¡Qué sopor!
Hala, con el dedito a cliquear el NO, que para eso estáis en desacuerdo. Ya me gustaría saber cuántos de vosotros, incondicionales lubitschianos, veréis alguna otra vez esta tomadura de pelo.
BAKUNIN 
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| 10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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fantomas
Fuerte Chungo (España)
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Su valoración:  |
3 de Julio de 2008 |
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Si hay alguien que hizo películas bonitas, ese fue Lubitsch, el genio de la comedia. Don Ameche es un actor algo olvidado que parece que la película estaba pensada para él. Logra coronar una gran actuación, en especial la de su vida. ¿Cómo puede condenarse alguien que ha vivido así?
Dice Fito: la vida sólo dura un rato, y es lo que tengo para estar contigo... Y si tengo otro ratito, no te enfades si estoy con... mis amigos.
El final es entrañable, tan bien logrado, tan maravilloso que dan ganas de tomarse una copa también con el caballero de Recepción.
fantomas 
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