Esta película ha sido de momento con la que más he llorado en mi vida, claro que yo soy de lágrima fácil. Es muy humana pero realista, supongo que por eso no es plato de buen gusto para todos los públicos, sobre todo para los que no quieren ver la parte más “oculta” del mundo en que vivimos.
Judy Garland está radiante y Burt Lancaster no se queda atrás. Interpretan él al director de un centro para deficientes y ella a una mujer madura soltera con una vida que no le satisface y que busca una actividad que la llene como ser humano, dando un sentido a su existencia y por eso comienza a trabajar en el centro de discapacitados.
El argumento gira en torno a un niño llamado Reuben que según nos cuentan roza la normalidad, pero no es como los demás y justo está ahí lo más triste del film, porque te hacen ver que el niño es bastante consciente de lo que le está pasando, de que está en un limbo entre lo que se considera normal y lo que se ve como deficiente y es rechazado por los otros niños (escena del partido). Te da mucha pena ver que los padres no vienen a verle, siendo un gran consuelo que Jean Hansen (Judy Garland) le trata como si fuera una segunda madre. Sin embargo el director hace ver a Jean que eso es contraproducente según su experiencia.
spoiler:
Es como que el director representase la cabeza y ella el corazón y ambos personajes necesitasen entenderse. Judy Garland termina entendiendo a Burt Lancaster pues como en la vida misma no se puede sobreproteger a un hijo; sea o no deficiente, pues le otorgarías debilidad de carácter, ni dejarle demasiada cancha libre pues podría volverse egoísta y exigente. Educar significa muchas veces decir que no aunque con el corazón querríamos darlo todo, porque hay que mirar por el futuro de otra persona y enseñarle a ser fuerte e independiente. Judy lo acaba comprendiendo y haciendo lo más adecuado por el bien de Reuben.
Por otra parte también los padres acaban experimentando un cambio en la relación con su hijo, a quien se acercan de una forma más madura y sin esperar imposibles (escena final del padre en la obra de teatro de su hijo).