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| 25 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Grandine
Sitges (España)
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Su valoración:  |
30 de Julio de 2007 |
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"There was a crooked man" ("El día de los tramposos" para nuestros amigos, los traductores) posee uno de los mejores arranques que servidor haya podido ver en muchísimo tiempo, y más me sorprende todavía si hablamos de un género que a mi nunca me ha causado gran furor como es el western, pero el film dirigido a principios de la década de los 70 por Mankiewicz se sustenta bajo una introducción espectacular, donde cada personaje es presentado con sumo cuidado, y se añaden sus características con una maña tan particular como soberbia: Douglas en un papelón hecho a su medida, donde suelta las puntillas justas en el momento exacto, Fonda en un papel serio y contundente que posee una leve aportación durante el inicio, Oates haciendo de tipo duro, tosco y de pocas palabras y un gran puñado de acompañantes de lujo como Blodgett en uno de los mejores papeles de la película (el joven e inexperto Coy), Meredith como "El niño" aportando experiencia y la extraña pareja que con sus constantes desmanes ofrecen vida a la cinta y le dan un aire renovado minuto tras minuto.
Tras esa grandiosa y divertida presentación de personajes, y al contrario de lo que pudiera parecer, el trabajo de Mankiewicz prosigue una buena línea que, aunque algo descendiente, pues es prácticamente imposible mantener el ritmo de situaciones, diálogos y momentos humorísticos inicial, ofrece buena fuerza a la película, narrándonos en un espacio no demasiado holgado las peripecias que corren todos los presos que en un principio habían sido presentados: Los problemas de Coy con el capataz, los primeros pasos de Pitman allí y las inconveniencias que se le presentan, las constantes aportaciones de "El niño" como coartada para salir del lugar, etc....
Entre todo, el realizador sorprende con una dirección potente y amena, donde cada fotograma parece estar rodado con el vigor debido, y cada aportación de la banda sonora (brillante BSO, por cierto) no podría ser mejor. Además de ello, el dinamismo con que se mueve la cámara y la dirección tanto de actores como de algunos instantes es practicamente impecable.
Todo ello, para rematar con ese brillante tramo final, donde uno no puede llegar a dar un paso sin caer en falso y en el cual cada minuto es más sorpresivo todavía que el anterior, eso por no hablar de la inhóspita relación entre Douglas y Fonda, de esos giros argumentales que, para nada son inverosímiles, y además de sorprender hacen gozar constantemente al espectador y de una conclusión tan enormemente ejecutada como impoluta, que hace de "There was a crooked man" uno de los mejores westerns que servidor haya podido ver, logrando rescatar en mi la emoción de ver aquellas endurecidas personalidades a través de las cuales, en ningún momento, puedes saber hacía donde avanzarán sus destinos, y esa es una de las mayores virtudes de esta obra y lo que hace de ella una joya indispensable.
Grandine 
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| 18 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Pataliebre
Albacete (Groenlandia)
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Su valoración:  |
29 de Enero de 2007 |
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Antes de despedirse con esa obra maestra llamada "La huella" en la que unos inmensos Michael Caine y Laurence Olivier se puteaban sin piedad, el mítico Joseph L. Mankiewicz dirigió "El día de los tramposos" un western carcelario (por así definirlo) en la que dió el protagonismo a dos actores míticos y siempre sobresalientes: los siempre carismáticos Henry Fonda y Kirk Douglas.
Así la dirección del gran director es como siempre de un nivel altísimo sabiendo manejar el tempo de la película. Sin altibajos y entreteniendo al público como él sabe hacerlo. Desarrollando la típica historia de ladrón que se quiere fugar de la cárcel pero tiene a la típica persona que no le pondrá las cosas fáciles (en este caso alcaide) Mankiewicz hace gala de un estilo sencillo pero indudablemente apasionante para contarnos un western que pese a hacer uso de tópicos al espectador le da igual porque disfruta de una película muy entretenida.
Kirk Douglas está inmenso. Hasta desvelándose como un jodido cabrón de mierda (spoiler) este tipo SIEMPRE cae simpático al público. No todos tienen ese don pero el patriarca de los Douglas lo tiene y lo aprovecho para el bien de todos nosotros en su ya mítica carrera. Por supuesto no cabría esperar menos de Henry Fonda en este apasionante duelo interpretativo. Quizá no este tan redondo como Douglas pero su interpretación es de un nivel sobresaliente. También cabe destacar al tipo que no suele tener amigos pero que se hace amigo de Kirk o al primer alcaide de la prisión antes de que llegue Fonda. También al chino.
Película muy, muy entretenida. Esas peleas continuas que se dan tan bien rodadas, ese argumento tan simple como eficaz, esas increibles actuaciones hacen de "El día de los tramposos" un western de indudable calidad. De esos con los que pasas dos horas amenas.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Momentazo ese en el que Kirk Douglas demuestra ser un hijo de mala madre cuando se fuga junto a su amigo de la cárcel y le mete un tiro porque le dice que no puede ir con él porque ya antes ha sido un traidor y ha delatado a peña. Todo eso pese a que Douglas ha sido su único amigo en mucho tiempo.
Pataliebre 
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| 11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
29 de Julio de 2009 |
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Único western de Joseph L. Makiewicz (1909-1993). El guión es original de David Newman y Robert Benton (“Bonnie y Clyde”, Penn, 1967). Se rueda en escenarios reales de Joshua Trees (CA) y La Joya (NM), en escenarios construidos para el rodaje (la prisión de Yuma costó 300.000 USD) y luego eliminados y en platós de los Warner Studios (Burbank, CA). Producido por Joseph L. Mankiewicz para Warner y Seven Arts, se proyecta por primera vez en público el 19-IX-1970 (Francia).
La acción dramática tiene lugar en el territorio de Arizona y en el Penal Federal de Yuma (Arizona) (situado en pleno desierto), en 1883. El estado de Arizona no se constituyó hasta el 14-II-1912. Paris Pitman Jr. (Douglas) al frente de un grupo de asaltantes toma la casa del rico hacendado Sr. Lomax y se apodera de los billetes que guarda en la caja fuerte (500.000 USD). Tras eliminar a sus compañeros de asalto, guarda el botín en un nido entre rocas de serpientes de cascabel (1). Descubierto en un burdel, es juzgado y condenado a pena de prisión. Junto con otros condenados (Cyrus, Dudley, Coy, Floyd y Ah-Ping) es conducido al penal de Yuma, en el que rigen unas duras condiciones de vida bajo las órdenes de un alcaide muy partidario de los castigos físicos, los trabajos forzados, las celdas de aislamiento y el trato inhumano. El alcaide es asesinado poco después y sustituido por Woodward Lopeman (Fonda), que encarna la reforma penitenciaria y rechaza el trato inhumano. Encarna la rectitud, el trato justo, el respeto a la ley y el rechazo de la arbitrariedad. Es astuto e inteligente.
El film suma western, comedia y farsa. Como western es una obra singular, atípica, sarcástica, de la época en la que el género había entrado en su etapa crepuscular. Desarrolla un humor ácido, crítico y corrosivo, con toques de humor negro, de intensidad y fuerza demoledoras. Se ha dicho que es una de las películas más anómalas y críticas del género (western) y del propio Mankiewicz. Los planos de presentación del film, precisos y vigorosos, ponen de manifiesto desde distintos puntos de vista el arraigo y la extensión de la falsedad y la mentira, la arbitrariedad y el despropósito en el comportamiento humano. Cyril (Randolph), falso predicador, conmueve a los fieles con mentiras que impresionan para sacarles dinero del bolsillo. El sheriff más justo amenaza caprichosamente a una prostituta, mientras en la misma calle un ladrón asalta a varias personas. Paris Pitman es descubierto en un burdel por el Sr. Lomax, el bondadoso padre de familia víctima del atraco, que es un “voyeur”. De modo similar presenta el ambiente de delincuencia que rige en el interior del penal y el imperio de la codicia que en él mueve las relaciones personales. La vida en la prisión está dominada por la hipocresía, la falsedad de los sentimientos y la mentira. La codicia, el egoísmo y la corrupción son los únicos valores que inspiran la conducta de los penados y de sus guardianes (2).
(Sigue sin “spoilers”)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Por lo demás, tras el telón de lo que se ve abiertamente, se mueve el duelo de altos vuelos entre Paris y el alcalde Lopeman. La guerra entre ellos es disimulada, se presenta cubierta de telas de seda, pero es dura e inmisericorde. Los dos aspiran a lo mismo: recuperar/conseguir el botín escondido entre rocas. Es una lucha de inteligencia a inteligencia, de intuición contra intuición, de anticipación contra persecución, de certeza contra certeza. El juego que se establece guarda semejanzas con el que juegan en “La huella” (1972), último film de Mankiewicz, los dos protagonistas: Andrew Wyke (Olivier) y Milo Tindle (Caine) (3).
El desarrollo de la acción glosa temas que forman parte de las concepciones que caracterizan el ideario del realizador. Explora con acidez y pesimismo la condición del género humano. Glosa el poder superior del dinero y su fuerza de seducción. Establece la preeminencia de la inteligencia sobre la fuerza bruta y la importancia del ingenio, la habilidad, la comprensión abstracta, la deducción, etc. Afirma la inmoralidad esencial del ser humano y su visión nihilista y desesperanzada del mundo y de la Humanidad. Expone los trazos básicos de sus concepciones de siempre, que en esta ocasión explica con la fuerza de un sarcasmo más desolador que nunca.
La productora impone algunos cortes. Varios de ellos corresponden a la eliminación de las secuencias finales del “striptease” en marcha de la maestra, Srta. Jessie Brundidge (Rhoades). Los planos eliminados añadían al erotismo del caso indicaciones peyorativas sobre la inmoralidad de los iconos éticos de la sociedad.
La banda sonora, de Charles Strouse (“Bonnie y Clyde”), criticada por algunos, reúne un conjunto de cortes que acompañan y subrayan, con acierto y eficacia, la causticidad y la ironía iconoclasta de la acción. Las melodías son lúdicas, irónicas y críticas. Añade una bonita balada, “There Was a Crooked Man”, interpretada por Trini López. La fotografía, de Harry Stradling Jr. (“Pequeño gran hombre”, Penn, 1970), en scope y color (technicolor), ofrece imágenes realistas y veristas, que conmueven e impresionan, pese a la carga sonora e irónica que las acompaña. Hace un uso sutil y hábil del humor visual (toma de la casa de Lomax durante la bendición de la mesa). Sugiere mediante imágenes la corrupción de las autoridades de la presidencia del banquete (Gobernador federal). Se beneficia de una magnífica escenografía (4).
(1) Augusto M. TORRES, “El día de los tramposos”, ‘Diccionario Mundial’, pág. 259, Espasa Ed., Madrid 2006.
(2) Ramón FREIXAS, “El día de los tramposos”, ‘Dirigido por’, noviembre, 2001.
(3) Quim CASAS, “El día de los tramposos”, ‘Películas clave del western’, pág. 193-195, Robinbook Ed., Barcelona, 2007.
(4) Gabriele LUCCI, “El día de los tramposos”, ‘Western” (traducción al español), págs. 298-299, Random Mondadori Ed., Barcelona, 2005.
Miquel 
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| 8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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LeonNewman
Leon (España)
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Su valoración:  |
3 de Septiembre de 2010 |
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La primera vez que la vi me gustó mucho, muchísimo. Tanto que, varios años después, me he animado a revisitarla. La decepción ha sido grande. No he conseguido recordar, en ningún momento, qué fue lo que vi de excepcional la primera vez. Douglas está inmenso en su papel de canalla, sí, y Henry Fonda sólo tiene que poner cara de Henry Fonda para estar sublime, una vez más. Pero la historia, en esta ocasión, se me ha escurrido entre los dedos, con sus chistes fáciles, sus situaciones inverosímiles y sus zooms setenteros y pelmazos.
Notas:
Mucho erotismo gratuito y tontorrón. Hollywood estaba saliendo de la censura y eso se nota. Para un espectador del siglo XXI, ya curtido en mil zafiedades, la chicha y la limoná de EL DÍA DE LOS TRAMPOSOS causa cierto rubor.
Siempre es un placer reencontrarse con las voces del pasado, con aquellos dobladores excelentes que nunca te hacían echar de menos la versión original. Chapeau por ellos. Siempre que los escucho, vuelvo, en un viaje en el tiempo, a aquella infancia de los sábados en TVE, con la Primera Sesión por la tarde y el Sábado Cine por la noche, verdadera academia cinéfila de los que ahora rondamos los cuarenta. Ahora es Primera Sesión con Belén Esteban y Sábado Cine con Esteban, la Belén. País. Y Zapa, y Ánsar, y Felipe, y el que venga, con barbas o sin ella, con voz gangosa o sin ella, presumiendo de España Paraíso Cultural y tal y tal…
LeonNewman 
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| 5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Luisito
Barcelona (Cuba)
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Su valoración:  |
15 de Marzo de 2010 |
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Joseph L. Mankiewicz ofrece una película muy diferente a tantas otras del oeste. A menudo los detractores del género opinan que hay pocas cosas nuevas y que la mayoría de títulos copian alguna cosa del resto. Con "El día de los tramposos" (otra metida de pata de los amigos traductores) se sorprenderían porque la mezcla de humor y el propio escenario, una cárcel, lo distancia del resto con un resultado muy ameno. Pocas presentaciones recuerdo tan buenas, quienes participan de la trama dentro del penal tienen su minuto de gloria específico y suman en extravagancia cada uno con sus acciones. Por encima de todos está Douglas claro, alrededor de él orbita el resto y está a la altura, incluso en coherencia. ¿Alguien esperaba un final feliz? El atracador se muestra avaricioso y ruin y lo es hasta un final en el que desarrolla todo su puterío, así que yo aplaudo a Mankiewicz por esa coherencia y por tener el valor de mostrarnos con crueldad lo que se puede hacer por dinero. Antes de eso hay humor y pese a todo Douglas consigue caer bien siempre, mérito muy destacable, seguramente la virtud mejor expuesta.
Luisito 
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