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Cuando uno ve una película de gladiadores espera que el director, al menos, haya hecho algo de investigación sobre la antigua Roma; del mismo modo que si vemos una película sobre la II Guerra Mundial, esperamos que el trabajo de documentación se base en alguna realidad pasada.
En el caso de "Reflejos en la oscuridad", no hemos tenido esa suerte, ya que estamos ante una tv movie de sábado lluvioso en la que no han tenido ni el mínimo interés en bucear en la enfermedad de la protagonista de la película: el autismo.
Es patético ver la descripción del personaje, sus supuestos "ataques", la frivolidad con la cual reflejan ésta problemática, por muy tv movie que sea.
El argumento, como siempre, es tan fatuo como manido pero clama al cielo la falta de información que han tenido Wheeler y su equipo.
Si en algún momento la reponen en la tele, no perdáis el tiempo en ver esta basura cinematográfica, porque además de ser soporífera hace un flaco favor tanto a los afectados por esa enfermedad como a las personas de su entorno.
saudade 
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