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| 55 de 77 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bloomsday
AA-licante (España)
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Su valoración:  |
4 de Diciembre de 2007 |
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Comedia loca, tonta, boba, gilipollas, vieja, infantil, veloz, ingenua, de actores, de carisma, de nudos en la lengua en forma de frases atropelladas, de zancadillas sensibleras y gags incautos, vertiginosa, de estilo invisible, de niños y mayores que son niños, de cine club transido por un halo de melancolía absurda, comedia de enredos… tonta, tonta, tonta; loca, loca, loca.
El tiempo le ha restado atrevimiento y hace bien evidente las pegas que, con encono, señalan sus detractores; pero le ha conferido encanto. Y el encanto es cuestión, más que nunca aunque en el cine lo sea siempre, de candidez, de fe. Fe en Hawks, en Hepburn y en Grant.
Amén.
Bloomsday 
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| 47 de 64 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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juanjo
alicante (España)
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Su valoración:  |
13 de Noviembre de 2008 |
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En primer lugar he de decir que respeto enormemente a un personaje como Howard Hawks, de hecho creo que su cine ha ayudado a engrandecer el concepto que tenemos de cine clasico norteamericano, pero también he de decir que nunca me enamoraron sus comedias por mucho que una amplia mayoria de críticos me las intenten vender como auténticas obras maestras.Probablemente su comedia más emblemática sea la que nos ocupa. Ella refleja de manera exacta lo que es una comedia de Hawks: dos personajes distintos unidos por una situacion casual en la que una mujer de armas tomar parece llevar el timón de la situación mientras que el hombre, generalmente pulsilanime e inseguro, intenta no caer, sin demasiada fortuna, en las trampas que la hombruna y decidida mujer decide tenderle. . En el fondo no son más que simples historias de amor contadas a través de la típica historia del gato y el ratón, que vienen a demostrar,con algún gag más o menos divertido,que los polos opuestos casi siempre acaban por atraerse . El problema es que son comedias que sólo me hacen pasar un rato agradable pero a decir verdad no despiertan ni la más mínima sonrisa en mis labios e incluso si ese día no ha sido del todo favorable para mí su visionado puede llegar a molestarme. Personalmente soy de aquellos que les suelo pedir a las comedias que además de hacerme pasar un buen rato, me hagan reir y para ello necesito otros elementos, entre ellos un sentido del humor con algo más de mordiente que el de estas películas clásicas caracterizadas por su ligereza y su falta de chispa. Se que esta opinión no va a ser muy popular para los grandes "entendidos" en la materia pero si algo he aprendido a lo largo de estos años es a no dejarme llevar por las corrientes de opinión y a decir aquello que pienso por mucho que a mi mismo me pueda molestar que una comedia del gran Hawks no le diga casi nada a mi cada vez menos sensible y más salvajemente independiente gusto cinematográfico.
juanjo 
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| 25 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vime
Valencia (España)
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Su valoración:  |
2 de Diciembre de 2005 |
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¿Quieren saber lo que es ritmo en el cine? Vean esta película y lo sabrán. La más representativa entre las "screwball comedies" y, seguramente, la mejor. Es disparatada, trepidante y enloquecida, pero sobre todo es divertidísima. Las actuaciones son todas magníficas, destacando la maravillosa Katharine Hepburn. Howard Hawks nos demuestra una vez más con esta obra que era un maestro en cualquier género que tocara. En resumen, una delicia...
Vime 
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| 17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
23 de Enero de 2007 |
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Realizada por Howard Hawks, se basa en un argumento de la escritora Hagar Wilde, adaptado por Dudley Nichols y por ella. El rodaje se prolongó 40 días más de lo previsto, lo que incrementó los costes hasta 1 M dólares. Producida por Howard Hawks y Dudley Nichols para la RKO, se estrenó el 18-II-1938 (EEUU).
La acción tiene lugar en NY y en Westlake (Conneticut) durante dos días, en 1937, con un epílogo situado 3 días después. Narra las desventuras de David Huxley (Cary Grant), paleontólogo, absorbido por el trabajo, a punto de casarse con su ayudante, Alicia Swallow (Virginia Walker). Mientras gestiona una subvención para su Universidad de 1 M. dólares con el Sr. Peabody, conoce accidentalmente a Susan Vance (Katharine Hepburn), que decide impedir por todos los medios que se case y le hace víctima de una rueda de calamidades. Él es tímido, despistado, responsable y manejable. Ella es guapa, caprichosa, impulsiva, entrometida, excéntrica y manipuladora.
La película, segunda colaboración de Hepburn y Grant, es una comedia romántica, cómica y alocada, que fijó los cánones de lo que vino en llamarse "screwball comedy". La comicidad se basa en el calvario de tropelías al que Susan somete a David: le abolla el coche, le rompe el smoking y las gafas, le sustrae la ropa mientras se ducha y le encomienda el cuidado de un leopardo llamado "Baby". Otro soporte de comicidad viene dado por la inversión de estereotipos: ella es la que lleva la iniciativa, emplea la fuerza para arrastrar al leopardo y domina al hombre. Él es víctima de abusos, tropieza con frecuencia y viste la bata vaporosa y profusamente adornada de ella. Otra fuente de comicidad radica en la suplantación de personalidades, la ocultación de identidades y la confusión de las mismas: ella hace pasar a David por cazador, aventurero y loco, y le cambia el nombre por el de Hueso y el de Jerry. Se confunden las identidades del leopardo domesticado y del salvaje. Se hace uso de lances visuales físicos, como tropiezos, rebalones, caídas, empujones, chapuzones. Se incluyen referencias excéntricas, como la canción que amansa al leopardo y permite tomarlo en brazos, la incredulidad con la que el borrachín Gogarty contempla los hechos inverosímiles de la acción (suplantando el papel el espectador), la renuncia de la novia a la luna de miel para poder trabajar más y el protagonismo de los animales: dos leopardos, un perro terrier y un brontosaurio.
La fotografía, de Rusell Metty, en b/n, apoya la comicidad visual y refuerza la de otras fuentes. El guión es rico en equívocos. La interpretación de Hepbrun, actriz dramática acreditada, demuestra su aptitud para la comedia cómica. La dirección impone un ritmo vertiginoso, acorde con el sentido alocado del relato. Añade picardía y sutilezas.
Película clásica, fresca, optimista y divertida, de excelente e inusual consistencia cómica. Pese a no obtener en principio un adecuado reconocimiento, el tiempo la ha convertido en una comedia de referencia.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La primera colaboración de Hepburn y Grant se dio en "La gran aventura de Silvia" (G. Cukor, 1935).
David desea llegar a tiempo a su boda, recuperar el hueso de brontosaurio que el perro George ha enterrado en un lugar desconocido, obtener 1 M de dólares de subvención para su proyecto. El humor se combina con la tensión que imponen el avance del reloj, la fuerza de las garras de Susan, la actitud cada vez más hostil de la tia Elizabeth (la mecenas) hacia David/Hueso y el descontrol general de los acontecimientos que se produce cuando interviene el comisario.
Contiene elementos que evocan "La fierecilla domada", de Shakespeare.
La escena final suma confusiones, huidas, confesiones y calamidades.
Miquel 
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| 24 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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HumoyPlacer
Gijón (España)
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Su valoración:  |
13 de Abril de 2008 |
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Nuestras diferentes etapas educativas están marcadas por las divisiones. Siempre queremos pertenecer a algo: tribus urbanas, tendencias musicales, deportes, malos hábitos... Creamos universos independientes y tendemos a excluir a los que no son de nuestro grupo. Con los años a menudo se intensifican y cerramos aún más el círculo pero los verdaderos rasgos de nuestra personalidad ya suelen estar presentes mucho antes, en nuestra educación primeriza.
Iba a un colegio público, mixto, donde los niños y las niñas estábamos desperdigados en clases separadas. Yo veía este criterio como una medida altamente represiva y muy poco edificante porque sentía que podía aprender más de la sonrisa de una de aquellas niñas que de 200 clases de matemáticas. Sin embargo supe valorarlas como el necesario trayecto temporal que desembocaba en la maravillosa media hora del recreo.
El patio del recreo, a las doce del mediodía se llenaba de cenicientas infantiles con sus alegres coletas y sus mandilones de lunares, y mientras los otros niños se dedicaban a perseguir un balón, yo me quedaba en una esquina, observándolas, junto con Marco y Pedro, con quien pronto entablé amistad. Poco a poco fuimos conociendo el sector del patio que habitaban nombres tan bellos como Emma, Marta o Virginia. Y sucedió que me enamoré de una de ellas (Emma) con siete u ocho años. A Marco y Pedro les pasó, evidentemente, lo mismo.
La vida nunca volvió a ser igual para ninguno de nosotros y solíamos juntarnos por las tardes en casa de Marco para escribirle a Emma desesperadas cartas de amor. Eran cartas cortas en las que poníamos cada letra de un color distinto utilizando nuestro estuche de 24 rotuladores, y así llenábamos hojas y hojas con un "TE QUIERO EMMA" multicolor rematado con un corazón grande y rojo a menudo deformado por nuestro infantil pulso de enamorados.
Timidamente comenzamos a dejarle notas de amor a Emma. Nos colábamos en su clase y las escondíamos entre sus libros o se las pegábamos en la parte de abajo del pupitre. Y entonces solía quedarse sola, en una esquina, en el patio del recreo buscando a sus pretendientes entre algún aspirante a futbolista y sin reparar en nosotros, siempre tan abstraídos y excluyentes.
Recuerdo muy bien las cartas a Emma. Y recuerdo también cuando por aquel tiempo echaron la Fiera de mi niña por televisión.Me enamoré de Kathie, de su alocado personaje, de sus ansias de vivir. Y pensaba a menudo que Emma de mayor sería como ella. Y tal vez tendríamos, como no, un leopardo por mascota. O un dinosaurio. Yo y Emma, matándonos de risa.
Hoy en día Emma es una arquitecta de gran prestigio y está casada, pero yo aún guardo una caja de 24 rotuladores en la mesita y la Fiera de mi niña suele iluminar mi televisor de vez en cuando. Algunas cosas cambian, yo no. Lo que todavía me falta es el leopardo (o el dinosaurio) pero es sólo cuestión de tiempo.
HumoyPlacer 
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