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Críticas de "Fresa y chocolate"
Fresa y chocolate
Buena
Tomás G. Alea (AKA Tomás Gutiérrez Alea), Juan Carlos Tabío
(1993)


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12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Miquel   Palma de Mallorca (España)
Su valoración: Buena 21 de Septiembre de 2005
Película codirigida por dos profesionales de gran nivel. Se basa en un relato corto de Senel Paz, que escribe el guión. Fue nominada al Oscar a la mejor película en lengua extranjera. Ganó el Goya a la mejor película extranjera de habla hispana. Obtuvo el Premio especial del Jurado del Festival de Sundance y del Festival de Berlín.

La acción tiene lugar en La Habana en 1970. Narra la historia de Diego (Jorge Perugorría), un intelectual de 40 años, homosexual, amante de los helados de fresa, que por una apuesta intenta, sin éxito, seducir a David (Vladimir Cruz), un joven militante comunista, heterosexual, que estudia socialogía en la Universidad de La Habana, aficionado a los helados de chocolate. La relación entre ambos, tirante al principio, se ve espoleada por el dirigente político Miguel (Francisco Gattorno), deseoso de hallar pruebas contra Diego. Pese a los engaños iniciales mútuos, entre Diego y David se establece una sincera y profunda amistad. La película plantea el problema de la homofobia, denuncia los prejuicios en los que se apoya y defiende la realidad natural de la homosexualidad. Diego encarna la figura del homosexual consciente, lúcido y culto, que afronta con buen ánimo el ambiente opresivo que vive en su ciudad. En este punto se muestra el grado de marginación de los homosexuales (Diego pierde la licencia de trabajo en todo lo relacionado con la cultura) en el marco cubano y en el más general de sociedades avanzadas que no han superado del todo viejos prejuicios. El tema no es nuevo, pero la película contiene elementos particularmente sugerentes: explica sin tensiones, razona con fundamentos, habla con serenidad, rehuye la confrontación, asume la intolerancia con fortaleza y quiere contribuir a ampliar el espacio universal de la no discriminación.

La música, dirigida por José M. Vitier en su primera experiencia cinematográfica, ofrece un fragmento de "Il Trovatore", de Verdi, interpretado por María Callas. Añade composiciones para piano de Ignacio Cervantes ("Adiós a Cuba", "Ilusiones perdidas") y de Ernesto Lecuona. Incluye una canción cubana interpretada por Beni Moré. La fotografía presenta juegos de luces anteriores, posteriores y laterales; azuladas, doradas y blancas. Prefiere los encuadres próximos. El guión, realizado por Senel Paz ("Malena es un nombre de tango", "Cosas que dejé en La Habana") se desarrolla con parsimonia y resalta la belleza de unos diálogos muy bien escritos. La interpretación de Jorge Perugorría es admirable y muy acertada la de Vladimir Cruz. La dirección crea el clima adecuado para que el relato llegue al espectador y le emocione.

Película interesante, entretenida y brillante, realizada con escasos medios, bien interpretada y dirigida con maestría y pasión. Exalta la belleza de La Habana y contiene elementos documentales de gran interés.
Miquel
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Angel Lapresta   Zaragoza (España)
Su valoración: Notable 21 de Octubre de 2007
La fructífera colaboración del cine latinoamericano con productoras y televisiones del viejo continente, tendrá una de sus máximas recompensas en la recuperación, ya en su vejez, del antiguo militante castrista Tomás Gutiérrez Alea. Dedicado toda su carrera a un cine político, restringido a un segmento muy reducido, como ocurre con el cine de propaganda, sea de la Unión Soviética o del Tercer Reich, ahora en sus dos últimas películas, –que debido a su edad y precaria salud, deberá co-dirigir con Juan Carlos Tabio–, predomina un estilo conciliador, y en clave de comedia costumbrista (es un director muy influenciado por el neorrealismo), trata de ofrecer el rostro más amable de su Cuba comunista, poniendo énfasis en los desajustes sociales derivados de las posturas más sectarias y dogmáticas.
Para evidenciar esta pluralidad, común en cualquier tipo de sociedad, hace coincidir un joven militante adoctrinado en las más rígidas normas del partido, con un artista homosexual, católico y, sin dejar sus convicciones sociales, abierto a la libertad del individuo, por encima de consignas partidistas.
En una sucesión de equivocas situaciones, Gutierrez Alea describe la vida “real” de un pueblo cubano, que está condenado a convivir con la escasez, debido al bloqueo comercial de sus enemigos acérrimos, los Estados Unidos. La picaresca, las relaciones espontáneas, la amistad, bien sea con gays, prostitutas o traficantes, acabarán superando las férreas consignas del partido único.
Lejos de constituir una denuncia a las practicas dictatoriales del régimen, la película acaba resultando una propaganda sobre las bondades del sistema, por el método que tantas veces ha recurrido el viejo Hollywood, esto es, autodenunciar suavemente los defectos más evidentes, en un ejercicio de redención, en el que naturalmente se van a obviar los aspectos más espinosos y sangrantes.
La excelente realización del viejo realizador, una atractiva ambientación en la Habana antigua y un Jorge Perugorria en su mejor momento, hace que el film se vea con agrado, la atención se centre el la historia que nos cuentan y nos olvidemos del mar de fondo que acabará agitando las tensas aguas caribeñas.
Angel Lapresta
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Edwin   Vancouver (Canadá)
Su valoración: Notable 12 de Julio de 2008
Durante años el cine iberoamericano se ha caracterizado por sus obligadas cintas de pesar político y urbano de décadas pasadas como obvia denuncia de hechos inefablemente presentes en el futuro. No soy aficionado a este género, pero aprecio los trabajos más sobresalientes que nos han regalado países como México, Cuba, Chile, Argentina, entre otros. Y creo que uno de los exponentes más importantes y creíbles sobre el tema es "Fresa y Chocolate".

La película comienza con un peculiar encuentro entre Diego (Jorge Perugorría) un artista homosexual reprimido por las cerradas creencias de los tiempos vividos en su país, y David (Vladimir Cruz), un joven comunista heterosexual, agobiado por la repentina boda de una de sus más queridas amantes. A pesar de sus claras diferencias, entre ellos surge una extraña amistad, un poco forzada al principio, pero eventualmente sólida y repleta de profundidad.

A simple vista, "Fresa y Chocolate" es sólo otra denuncia más hacia la intolerancia, pero el excelente guión se encarga de innovar dentro del género con brillantes monólogos, precisas discusiones y un hábil reparto. De tal manera que podemos emocionarnos y sentir empatía por los personajes al mismo tiempo que aprendemos los conceptos aún vividos dentro del régimen de Castro.

Los directores Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío también nos retan con una asombrosa crítica hacia la forma de gobierno, no simplemente cubano, sino a esa absurda manera en la que nosotros los que residimos en el continente americano copiamos absolutamente todos los modismos estadounidenses o europeos, y nos olvidamos eventualmente de nuestra propia cultura. Lo que el guionista Senel Paz pretende no es crear personajes renegados por sus raíces culturales, sino exponer hábiles denuncias sobre el modo de gobierno, pero sin abandonar la fe en su propia gente.

Lo mismo sucede con el tema de homosexualidad. A pesar de su "escabroso" tema inicial, "Fresa y Chocolate" es, gracias a su sincero guión y sus brillantes actuaciones, una obra perfectamente accesible.

Me da gusto que ésta seminal cinta haya por fin alcanzado cierta distribución por parte de los medios masivos, pues a pesar de sus excelentes críticas y su nominación al Premio de la Academia, era bastante difícil encontrar una copia de ésta película. Recientemente tuve la oportunidad de verla en el cine, y creo que a pesar de los años su mensaje de fraternidad y patriotismo sigue siendo vigente hasta nuestros días. Ojala todas las cintas de temas similares traten de copiar la indiscutible calidad de "Fresa y Chocolate".
Edwin
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6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil.
CineFilio   Londres (Reino Unido)
Su valoración: Interesante 13 de Mayo de 2006
Puedo entender la alharaca que en su momento ocasionó la película, en parte por el elemento snob que mucho cuenta en estos casos y también por la novedad que implica ver algo de un país sobre el que todos parecen tener una opinión pero sobre el que muchos parecen saber poco.

Se ha dicho que es una película gay. Lo dudo. Su tesis es muy pedestre: ya se sabe que los homosexuales tienen alma. Hay que reconocer que viniendo de una sociedad en la que en los setenta se encerraba a los gays en los campos de trabajo forzados de la UMAP (las tristemente célebres Unidades Militares de Apoyo a la Producción) reconocer...veinte años más tarde!!!...que los gays tienen derecho a existir, es un "avance". También se ha dicho que es una película crítica de la sociedad. Igualmente me lo cuestiono. Irreverente? Para nada. Su tesis es la "evolución" de la "revolución" que comprende los errores y reconoce -de nuevo- la condición humana de ciertos "elementos" de la sociedad.

Fuera de esto, es una película refrescante, entretenida. Tiene sus aciertos. Pero no es ni de lejos "la gran película", como tanto se ha dicho y repetido. Un divertimento con aciertos. Nada más. Nada menos.
CineFilio
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Javier   Granada (España)
Su valoración: Muy buena 21 de Septiembre de 2005
El argumento del joven comunista que se ven enfrentado entre sus ideales y la tolerancia es una situación muy común en la isla. Esta vez la intolerancia es hacia la homosexualidad del sistema machista-leninista cubano. El papel de Perugorría es auténticamente genial, lejos de los tópicos.
Esta película encierra en el fondo una gran crítica hacia el sistema totalitario y personalista de la isla; sin embargo tiene muchos aspectos sutiles que la hacen llevadera.
Javier
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