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| 71 de 88 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Decidí por fin ver esta película debido a la espléndida crítica que antipseudo nos ofreció un mes atrás. En muchas ocasiones, yo tampoco entiendo algunas notazas a “clásicos” por lo que después de divertirme enormemente con su crítica, intenté conseguir una copia en condiciones de “Metrópolis” y titular la crítica “Tampoco seré yo”.
Pero resulta que me puse al gran Lang y algo que no tenía previsto me pasó. La añeja “Metrópolis” me estaba encandilando.
Seré yo el que diga que esta película, a pesar del tiempo y del maltrato sufrido sigue siendo una obra de referencia. Vanguardista como pocas, Lang utiliza una depurada fotografía, ambiciosa e impresionante. Seré yo el que diga que las maquetas me fliparon. Seré yo el que diga que sus efectos especiales, hoy en día darán risa, pero aún me sigo preguntando cómo se pudieron rodar en 1927. Seré yo el que diga que a pesar de la ingenuidad en algunos aspectos, el guión es cojonudo y la música que estuve escuchando (no sé si restaurada o no) es simplemente magistral. Durante toda la cinta estuve deleitándome con unas enormes partituras.
Seré yo el que diga que Brigitte Helm me demuestra gran calidad cuando en las catacumbas es perseguido por Rudolf Klein-Rogge que también esta soberbio en toda la película. Seré yo el que diga que sí, tiene un final facilón, pero tampoco me molesta.
Quizá, quiso ser un proyecto de ambición descomunal y su petulancia le pesara como una losa en su tiempo. Las hay muchos mejores, pero entiendo que sea Patrimonio por la UNESCO por lo que pudo significar rodar algo tan ambicioso como “Metrópolis” en 1927.
Así que seré yo el que diga que me “ma molao” que te cagas esta peli, que me sorprendió gratamente y que por eso le pongo un ocho… que quien sabe si no la cambiaré en un futuro.
(Un abrazo antipseudo).
Chagolate con churros 
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| 51 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Txarly
Qingoco (China)
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Su valoración:  |
17 de Abril de 2006 |
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Fascinante propuesta de Lang que nos traslada cien años al futuro desde su estreno. Lo que más me impresiona del film son los enormes decorados y maquetas que pretenden ubicar al espectador en la urbe futurista. Colosal. El mimo con el que monta los planos, los maravillosos encuadres y los efectos especiales que nos regala el cineasta alemán, hacen de Metropolis una película vanguardista como pocas.
Considerada izquierdista por algunos, lo cierto es que Fritz Lang refleja con brillantez la política patronal de la Alemania de entreguerras, instaurando la paz al final de la obra entre patronal y sindicatos. Las interpretaciones, si exceptuamos al hijo del empresario, brillan a gran altura. Rudolf Klein-Rogge (Dr. Mabuse) está de nuevo excelente. El montaje allana el camino para futuras obras no sólo de Lang y la banda sonora es excelente. La fotografía, cómo ya se ha comentado, juega con los claroscuros como si fuera el Goya del siglo anterior. Si hubiese sido un film americano se hubiera llevado con limpieza todos los Oscars en los que compitiese. Completísima e irrepetible.
Txarly 
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| 39 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
24 de Marzo de 2008 |
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Con la entrada en el último siglo del recientemente extinguido milenio anterior, la imaginación popular se disparó. Muchos creían que el Apocalipsis se aproximaba; otros estaban convencidos (y no iban muy desencaminados) de que la humanidad acabaría atrapada en su avance hacia una sociedad cada vez más industrializada y despersonalizada, en la que la invasión tecnológica terminaría por destruir el planeta; quienes imaginaban la conquista del espacio buscando nuevos planetas donde vivir; y quienes temían que el mundo acabara sometido a un poder totalitario y absoluto.
En el campo de la literatura, siguiendo la línea comenzada por autores pioneros como Julio Verne y H. G. Wells, proliferaban obras que hablaban de un futuro poco prometedor. Cada una representando su propia concepción del mundo, pero todas soberbiamente ideadas, y con el exponente común del pesimismo. Así, entre las que considero entre las más relevantes de las primeras décadas, tendríamos "Un mundo feliz", de Aldous Huxley; "We", de Yevgeni Zamyatin; y la que para mí es la obra futurista cumbre de todo el siglo XX: la escalofriante "1984" de George Orwell. Cada una aportando su visión particular, bien inclinándose hacia el dominio absoluto de la tecnología, o bien hacia vertientes en las que las políticas totalitarias se hacen con el mando hasta extremos monstruosos.
En el arte del celuloide, la literatura de ciencia-ficción y futurista inspiró muchas películas. Pero también hubo cineastas capaces de idear su propia concepción de lo que nos aguardaba en los inciertos tiempos venideros, y algunos de ellos nos legaron el regalo de obras de arte que han quedado como obras de culto.
Como ejemplo, tenemos "Metrópolis" de Fritz Lang. Está encuadrado en el período del llamado "expresionismo alemán" que estaba en boga en la década de los veinte, y, como suele ocurrir a muchas maravillas que acaban de ver la luz, en un principio no fue valorada en lo que se merecía. Como se suele decir, nadie es profeta en su tierra y "Metrópolis" pasó por las carteleras sin pena ni gloria.
Hoy he tenido la oportunidad de ver una versión restaurada y reconstruida a partir del maltratado original. Y he de expresar lo mucho que me maravilla que, hace ochenta y un años, alguien fuese capaz de crear una genialidad como ésta.
Lang imaginó una polis del futuro en la que la división de clases es llevada hasta las últimas consecuencias. Y dicha división se halla marcada por la abismal diferencia entre una clase y otra tanto en la calidad de vida como en la separación física. Tanto es así, que la solvente clase pensante, dirigente e intelectual habita en la opulenta zona más elevada de la polis, mientras la clase obrera mísera y oprimida se ve relegada a la ratonera de la zona inferior. Una clase y otra no entablan el menor contacto entre sí, a no ser con el cometido de que los obreros reciban las órdenes de sus superiores. Y, aún así, siempre hay intermediarios para dicha función.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Lang mima la cámara y deja volar su inspiración en unos decorados y fondos sacados de la imaginería más creativa que se pueda concebir. La polis muestra el acusado contraste entre el estrato superior y el inferior. Las imágenes de la parte superior se pasean por un maremágnum de rascacielos, autopistas y carriles elevados para el abundante tráfico rodado, y tráfico aéreo con el acelerado pulso de una ciudad próspera e industrializada. Asímismo, atisbamos el estilo de vida de la clase dirigente: el esparcimiento y el ocio de quienes tienen mucho dinero fácil, y la eterna vigilancia de quienes controlan el trabajo de los obreros, como perros pastores vigilando a las ovejas. Jardines de diseño surrealista donde los señoritos se divierten, y locales nocturnos en los que los instintos se desatan. Por el contrario, el estilo de vida de la clase obrera es radicalmente opuesto: rebaños de trabajadores pobremente uniformados que se dirigen como autómatas a sus empleos mecánicos, monótonos, estresantes, peligrosos y muy mal remunerados.
Hasta que un día Freder, el hijo del dirigente de Metrópolis, se topa con una bella mujer que procede de la clase inferior. Y, a partir de ahí, todo cambia para Freder y para el destino de la ciudad. Siendo testigo de las grandes injusticias cometidas con los obreros, que a fin de cuentas son tan humanos como él, Freder se deja llevar por su compasión y su amor por María, y abandonará su vida cómoda para solidarizarse con sus hermanos de la zona inferior.
Soberbio drama de ciencia ficción con una fuerte carga social, ética y religiosa, cuya hermosa idea central gira en torno a la consecución de la igualdad mediante el amor, la paz y la colaboración mutua para construir un porvenir en el que no haya tantas diferencias. Interesante la confrontación entre la perfidia de la "doble" de María, que se dedica a sembrar la violencia y a provocar los más bajos instintos de las muchedumbres (propiciando que se dé rienda suelta a los pecados capitales enumerados por los dogmas cristianos), y la bondad de la auténtica María, que propaga el mensaje de amor y unidad.
Ver esta película es contemplar un futuro imaginado pero también es una mirada a los principios del siglo anterior. Los rostros que estaban de moda, con unos rasgos y facciones característicos acentuados por el maquillaje y el peinado; el vestuario; y, también, el estilo particular en la forma de actuar que tenían los intérpretes. El sello propio del cine mudo, con actuaciones basadas en la exageración en los gestos del rostro y los movimientos y aspavientos del cuerpo, exaltando mediante la mímica los sentimientos y expresando con claridad el sentido de sus acciones. Y, para finalizar, no se puede olvidar la presencia esencial de la música basada en temas ininterrumpidos al piano y al violín, como elemento altamente expresivo y creador de atmósferas a tono con las escenas.
Un clásico que, pese a la pátina del tiempo, no se desluce y sigue brillando con luz propia.
Vivoleyendo 
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| 26 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
7 de Septiembre de 2009 |
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Sperproducción de Fritz Lang, para algunos su mejor obra de cine mudo. El guión, de F. Lang y Thea von Harbou, adapta la novela “Metropolis” (1926), de Thea von Harbou, inspirada en relatos de H. G. Wells, Julio Verne y Villiers de l’Isle-Adam. Se rueda en los estudios UFA (Berlin), durante 310 días y 60 noches, con un presupuesto de 7 M DM. Producida por Erich Pommer para UFA, se proyecta por primera vez en público el 10-I-1927 (Berlin, preestreno).
La acción dramática tiene lugar en 2026, en una gran ciudad futurista, gobernada por su creador y fundador, John “Joh” Fredersen (Abel). La ciudad está dividida en dos sectores: el subterráneo y el exterior. En el primero viven trabajadores manuales esclavizados, que hacen posible el funcionamiento de la ciudad exterior. En ésta habitan personas privilegiadas, acomodadas y ociosas, liberadas de los trabajos manuales y dedicadas a actividades lúdicas.
El film suma drama, acción, aventura, fantasía, romance, Sci-Fi y thriller. La visualidad se inspira en la visión que el realizador recuerda de Manhattan cuando la visitó en 1924. Simboliza la ciudad del futuro, superpoblada, inmensa y compleja, de edificios gigantescos, magníficos jardines que imitan el del Edén y zonas de actividades deportivas amplias y cómodas. Cada una de las dos partes de la ciudad desconoce la existencia de la otra. Según el film, Lang parece concebir el progreso como la suma de explotación, opresión, la locura de los científicos y la ausencia de sentimientos de propiedad. La visión pesimista del progreso choca con las ideas predominantes entre el público, que cree que el progreso es una operación de costes escasos, gran eficacia y resultados satisfactorios para todos.
Los estudios de arquitectura de Lang y su afición a la misma constituyen un punto de apoyo importante para el desarrollo y concepción del paisaje urbano de la ciudad superior. Por lo demás, su rica y ocurrente imaginación le facilita la tarea de concretarla en unas edificaciones grandiosas, maquetas cuidadas y bien acabadas, filmaciones de stop-motion y combinaciones de imágenes basadas en ilusiones ópticas. Mezcla elementos arquitectónicos de los años 20 con elementos medievales, bíblicos y fantasiosos. Le espectacularidad de los decorados se aprovecha al máximo con su utilización para dos funciones: su contemplación y su destrucción.
El film suma ambigüedad y eclecticismo. Combina elementos del Antiguo y del Nuevo Testamento, de la mitología clásica, actitudes revolucionarias e ideas corporativistas. Presta gran atención a las máquinas, a los que atribuye un papel básico en el futuro y de los que destaca el automatismo, la envergadura exagerada y la gran cantidad de energía que las mueve. Junto a las máquinas automáticas, machaconas y ruidosas, símbolo de una visión industrialista maximalista, sitúa otros mecanismos que exigen el concurso humano al ritmo y de acuerdo con las variaciones caprichosas de los artefactos. (El spoiler se desplaza al final).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Distribuidores americanos, convencidos del sustrato comunista de la cinta, introducen en ella cortes y saltos caprichosos. Los mandatarios nazis se entusiasman con el film y ofrecen (1934) a Lang la dirección de UFA, si se hace militante del partido nazi. Por temor a las represalias que podía provocar su negativa, abandona el país. Lo asume Thea von Harbou, casada con Lang entre 1922 y 1933. La figura del propietario monopolista de la ciudad es considerada por la izquierda como una apología de algunas de sus concepciones ideológicas.
En opinión de gran parte de los analistas, la obra constituye una manifestación culminante del expresionismo alemán. Citan en este sentido la estilización de los decorados, el uso de ángulos tortuosos, proyecciones de sombras amenazadoras, rostros humanos deformados por el dolor y la fatiga, la concepción del mundo subterráneo, etc. Agravan el dramatismo la presencia de máquinas sin utilidad, un robot maléfico, una mujer quemada viva como una bruja medieval, la superposición del espíritu científico y poderes de magia negra, etc.
La banda sonora del día del preestreno del film, de Gottfriel Huppertz, evoca el espíritu épico del relato. Se divide en cortes de diversa factura. Destacan el de “María”, con melodía a cargo de un clarinete, y la de “Moloch”, de tonos sombríos y fúnebres. Otros temas notables son “Machine”, “Love Kills”, “Destruction”, etc. La fotografía, de Karl Freund y Gunter Ritten, en B/N, adopta la estética expresionista, compone escenas hipnóticas y desarrolla una narración cautivadora y fascinante. Se presenta llena de símbolos, como los de la bondad, la locura, la modernidad, el mal, la perversidad, etc.
El film ha tenido una gran influencia en el cine posterior, que no se ha agotado todavía. De él derivan “los replicantes” de “Blade Runner”, “Brazil”, Gotham (la ciudad de Batman), etc.
Spoiler:
Joh Fredersen es el propietario único de la ciudad. Su hijo Freder (Fröhlich) se enamora de María (Helm), una trabajadora del submundo esclavizado. Es sacrificada, bondadosa, pacífica y siente gran simpatía por los niños. El gran inventor que ha resuelto los problemas de construcción de la ciudad, C. A. Rotwang (Klein-Rogge), es malvado, diabólico y encarna la figura del sabio loco. Freder se ha dedicado a divertirse y a vivir bien, al margen de las tareas de gestión de la ciudad y de sus problemas, que ignora. El temor que alimenta la visión, través de los ojos incrédulos de Freder, de los artilugios mecánicos, se ve ampliado y elevado, cuando la apariencia titánica de la planta industrial se transforma y adopta formas mitológicas (dios Moloch) que subrayan el ambiente de claustrofobia y angustia del mundo subterráneo.
Bibliografía
- Philipp BÜHLER, “Metrópolis”, ‘Cine de los 20’, págs. 292-301, Taschen ed., Colònia 2007.
- Roger EBERT, “Metrópolis”, ‘Las grandes películas’, V. 1, págs. 268-271, Robinbook ed., Barcelona 2003.
Miquel 
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| 89 de 157 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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antipseudo
madrid (España)
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Su valoración:  |
14 de Septiembre de 2007 |
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No seré yo ¡Dios me libre! El que arremeta con esta joya del renacimiento, esto último lo digo por lo antigua que es. No seré yo el que la ponga verde, no seré yo el analfabeto que diga que hasta causa cierta risa, ¿Cómo se puede atrever alguien a hacer semejante aseveración? No seré yo, no en serio, no seré yo.
En su día no se si sabréis que esta joya paso inadvertida en los cines, a la gente de su época prácticamente no le gustó a nadie, fue bastante después cuando se la consideró la inmensa obra de arte que es, no seré yo quién lo dude, realmente no seré yo.
En un mundo futuro los hombres son simples servidores de las maquinas, son una peña triste y desolada que se mueven en manadas como ovejas cabizbajas mientras una minoría vive como Dios. Esto no seré yo quién diga que no es Ciencia Ficción, eso ha sucedido en el pasado, en el presente y en futuro, el mundo, no seré yo quién lo diga, desgraciadamente es así.
Tampoco seré yo quién diga que no parece una película de Ciencia Ficción, pese a las maquinas y el, no seré yo quién lo diga, estúpido robot. Más bien parece una crítica social de la época, por cierto un tanto compulsa, en la que se hizo la película. Empieza la mecanización de todo y se ve al hombre como un servidor de tanta maquinita. Luego también es la época en el que la lucha de clases, el comunismo, etc. etc. ocupan totalmente la actualidad. No seré yo quién diga que parece más una película de política que de Ciencia Ficción.
¿Los actores?, pues eso, actores de cine mudo, no seré yo quién diga que bastante malillos, tampoco seré yo quién diga que para cada frase que se suelta en la película, ósea el cartelito para que nos entendamos, está el actor gesticulando muchísimos segundos haciendo, eso si, que habla. No seré yo el que diga que tres minutos de conversación de un personaje termina en un cartel que puede decir algo parecido a “Me llamo Pepe y soy de Segovia”, conste que yo no digo nada ¿Como voy a osar en poner en duda las interpretaciones?
Sigue en spoiler, no cuento nada.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Tampoco seré yo el que ose decir que las maquetas son siempre las mismas, ósea tres, la ciudad, un estúpido reloj en el que un tío nos demuestra totalmente lo esclavas que son de las maquinas y una vista panorámica de una planta en la que están los curritos y que de vez en cuando les pasa alguna putada. ¡Inmenso logro para la época!, no seré yo quién lo niegue.
El mensaje subliminal, que también lo tiene, es muy guay lo reconozco, todos juntitos haremos el caminito hacia el entendimiento de clases, no seré yo el que diga que eso si que me parece Ciencia Ficción, y jamás me atrevería a hacerlo.
¿Sería esta película patrimonio de la humanidad si no fuera alemana?, pues no seré yo el que diga que si fuera africana o asiática no lo sería, no voy a ser yo el que diga que parece casi un insulto que esta película tenga ese rango, ni seré yo el que diga que quién hicieron ese disparate se habían metido algo por la venas, pero yo no lo digo, no seré yo quién diga semejante blasfemia.
En fin me he quedado anonadado ante semejante obra de arte, he visto en el mismo día el Maquinista de la General, que es del mismo año que esta, y al parecer tengo que aceptar que Metrópolis está a su altura, no seré yo el que me vuelva a reír. En fin la voy a poner un Seis pues no seré yo el que ponga un cero a esta joya, con argumento tan actual, con efectos tan logrados y tan grandes actores.
No seré yo el que dude que Metrópolis sea la mejor película de Ciencia Ficción de la historia, no seré yo, no seré yo, no seré yo…….
¡Eh! ¿Pero que hace ese cursor en el botón del NO? ¡Qué yo no he dicho nada!
Firma: Usuario que nunca más va a volver a usar el botón NO (solo lo haré cuando alguien insulte o critique a los demás)
antipseudo 
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