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Críticas de "Había un padre"
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| 18 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Grandine
Sabadell (España)
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Su valoración:  |
3 de Julio de 2007 |
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Cuando la fotografía no era otro medio para intentar impresionar al espectador a base de luz, colorido y despampanantes composiciones, y buscaba retratar con sencillez y sin artificio la realidad, envolviéndolo todo de una sinceridad increíble y remota actualmente... había CINE.
Cuando los actores sujetaban sus interpretaciones gracias a la naturalidad que rezumaban cada uno de sus gestos, palabras o acciones en lugar de imponer su carácter o sobrellevar y banalizar sus papeles debido a la sobreactuación... había CINE.
Cuando un realizador obviaba en su historia cualquier atisbo de resultar efectista o maníqueo, desarrollando personalidades y situaciones afín con las características que mejor se atienden a un ser humano que es, en esencia, lo que se pretende retratar... había CINE.
Cuando la banda sonora era un acompañamiento que buscaba resaltar con sencillez y virtud determinados puntos cumbre de la obra, en lugar de añadir un plus a los momentos de mayor sentimentalismo barato o similares... había CINE.
Cuando el transcurso narrativo y descriptivo se atendía a la naturalidad por hacer palpables las situaciones que se hallaban en pantalla, en lugar de buscar como manipular al espectador mediante vagos y vulgares recursos... había CINE.
Y no lo que nos venden en su gran mayoría actualmente, bajo ese halo de pretenciosidad, falsedad y amaneramiento.
Grandine 
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| 17 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Servadac
Madrid (España)
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Su valoración:  |
3 de Marzo de 2007 |
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Roca. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . (lienzo en blanco)
Árbol. . . . . . . . . . . . . hijo
Pared. . . . . . . PADRE
(...)
- La distribución espacial.
- La colocación de los objetos.
- La naturalidad y las diagonales.
[Pintar el aire, dibujar el espacio]
[La profundidad creada por medio de los elementos más simples, sin alzar la voz]
"Hacer sencillo lo sencillo." Eso es Ozu.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Si no te llega al alma el plano en el que muere el padre, ve al cardiólogo. Es muy posible que no tengas corazón.
Servadac 
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| 7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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PFO
Madrid (España)
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Su valoración:  |
15 de Marzo de 2007 |
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··········Además de contenida, discreta, la historia me parece muy triste. Es una felicidad continuamente aplazada, disfrutada de a pocos momentos, en la dosis justa para continuar esperando la siguiente. Y sin embargo...
··········Pese a que, vista en Europa del sur, en 2006, esta forma de comportarse en Japón, en 1942, pueda parecer desastrosa, fallida como forma de amar, de ser familia, es inevitable dejarse contagiar de la mirada generosa, cariñosa de Ozu hacia sus personajes, hacia ese padre que entre el deber y el querer se queda siempre con la obligación, cuajando en ella, en el orden, en la norma, su amor. Transformando la pulsión que parece que debiera ser incontenible, ilimitada, desbordada, del amor al hijo –y más al hijo sin madre, sin hermanos- por el amor sacrificado de asegurar el futuro, de disciplinar, hacer crecer a la fuerza. Aprender a decirle a tu hijo “no llores, no llores” y conseguir que no se te hiele la sangre, que todo se aplace, se limite, se restrinja.
··········¿Pero es eso lo que necesita un chico? Sin embargo, Ozu, que va mostrando a pinceladas cómo el crío va creciendo (desarrollando como un abeto sus capacidades, podando como un bonsai sus sentimientos), no hace una historia de rebeldía, o de amargura, de resentimiento por todo el cariño no mostrado, sino la lenta asunción de la norma, del poder de la regla social, el despacioso aprendizaje de disfutar siempre a poquitos, a sorbos, de no saciar jamás un sentimiento.
··········Es Japón, es 1942. Por tanto es la guerra del emperador dios. La película no la muestra, y es cierto que lo que se cuenta coincide con la idea que podemos tener de la educación japonesa incluso hoy en día. Pero me interesa que está ahí, la guerra como la culminación de la exigencia del poder a los individuos: la abdicación de cualquier ética individual y la entrega del todo (o sea, matar y morir: la guerra). Qué funcional resulta este amor-bonsai, esta contención, la disciplina de los sentimientos.
··········El amor -el más estable, el más perenne: el paternal o maternal- es una fuerza demasiado potente y desordenada como para dejarla libre en sociedad.
··········Aparte de eso, supongo que la película puede resultar premiosa o incluso aburrida a quien no vaya con unas pacientes ganas de ver.
PFO 
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| 7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Raúl
barcelona (España)
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Su valoración:  |
20 de Enero de 2008 |
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Una vez estaba en clase y un compañero le preguntó al profesor, un tío que sabe mucho, cual era el mejor cineasta de todos los tiempos,... el profesor burlonamente pero muy en serio puso diferentes varemos y en cada uno el mejor director de la historia era uno distinto, entre ellos dijo: "si el mejor director es el que más obras maestras tiene, el mejor sin duda es Yasujiro Ozu".
Es difícil considerar a Ozu el mejor director de la historia, en parte porque sus historias son de una sencillez aplastante, en parte porque visualmente no es un director muy espectacular y en gran parte porque en su larga carrera siempre parecía repetir una y otra vez la misma película con pequeñas variaciones. En este sentido solo puedo decir que todas las pelis que he visto suyas me han parecido magnificas, más complejas de lo que parecen a primera vista y con una humanidad poco corriente en el cine (haciendo dramas desdramatizados, donde lo cotidiano tiene tanto peso como lo excepcional), su cine siempre me ha dejado una sensación de calma y de buen rollo, y eso que sus argumentos suelen ser más bien tristones.
En "Había un padre" narra la relación padre e hijo, que durante toda su vida tienen que vivir separados, es una tierna historia paterno filial, donde el deber y las formas, y el aprendizaje de estas, son de vital importancia. La historia rompe el tópico creado en torno a Ozu, de que narra conflictos generacionales y que siempre se pone a favor de los mayores. En esta película no hay el conflicto de "Buenos dias" o la magnifica "He nacido, pero...", el niño acepta con tristeza las decisiones del padre que los separa, y cuando se enfada lo hace con mucha razón, y años más tarde no muestra ningún resentimiento y sí mucho amor por el padre que se alejó de él. La película rompe también con el tópico de que en las pelis de Ozu nunca pasa nada, es cierto que hay numerosos planos de intersección sin relación con la acción, como es frecuente en sus films, pero la película es un clarisimo ejemplo de como utilizar magníficamente las elipsis, lo que acelera el ritmo de acontecimientos, y siempre ocurre algo, la película discurre siempre en movimiento, a pesar de lo estático de sus planos. Como en todo el cine de Ozu, destaca el uso de la composición, el uso del espacio (posiblemente en esto sea el mejor) y la profundidad de campo.
Otra obra maestra de Ozu en el saco, y van...
Raúl 
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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La celebración en el año 2003 del centenario del nacimiento Yasujiro Ozu, movió a algunas salas de Barcelona y Madrid a reponer Buenos días y Cuentos de Tokio, conmemoración a partir de la cual algunos, servidor incluido, descubrimos la obra de tan insigne cineasta, a cuya figura Wenders dedicó el espléndido documental Tokio Ga. 2 años después de la efeméride, los cines de Francia repusieron Había un padre, considerada por muchos una obra maestra olvidada del mencionado director. Rodada poco antes de que éste fuera llamado a filas para participar en la II Guerra Mundial, la película, como es habitual en la filmografía del nipón, es una reflexión, desde el reposo y la sensibilidad delicada y sutil, acerca de la evolución de las relaciones paterno-filiales. La cinta destaca por la agradable fluidez que la narración alcanza desde el estatismo, algo inusitado en el cine actual.
FERNANDO BERMEJO 
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