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| 41 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Quim Casals
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
26 de Octubre de 2006 |
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Aunque lamentablemente es difícil de visionar, sobretodo en su versión íntegra y restaurada, se trata en mi opinión de una de las más grandes obras del cine mudo —o, para ser más exactos del cine a secas—, comparable a "La pasión de Juana de Arco", "El acorazado Potemkin" o "El último".
Es, sin embargo, bastante más antigua que las otras que he citado, lo que le confiere si cabe más mérito a sus hallazgos expresivos. Entre ellos se encuentra, naturalmente, la visualización del carro mortal que atraviesa la noche y el mar en mágica sobreimpresión, creando imágenes emblemáticas que por sí mismas explican y definen, mejor que cualquier tratado, qué es el cine.
Pero más allá de la terrible belleza de esta secuencia inmortal, la película se alza como un todo a partir de un espléndido y muy complejo guión —que parte del problema del alcoholismo para desembocar en un sobrecogedor cuento moral—, unas interpretaciones siempre mesuradas y una puesta en escena limpia, rítmica y elegante secundada, como se ha dicho, por una genial fotografía donde los frecuentes trucajes nunca resultan gratuitos.
Como complemento, o para quien no pueda verla, tiene un gran interés "Creadores de imágenes", uno de los últimos trabajos exclusivamente para la televisión de Bergman, donde aparecen como personajes el propio Victor Sjöstrom, la autora de la novela original Selma Lagerlöf, y se proyectan precisamente fragmentos de "La carreta fantasma".
En fin, la sombra de Bergman en el cine sueco es tan —justamente— alargada, que a Sjöstrom se le suele recordar únicamente como el intérprete de "Fresas salvajes", pero no debería caer en el olvido su inmenso talento como director, parejo al de su coetáneo y también reivindicable Mauritz Stiller, autor de otra gran obra maestra como "El tesoro de Arne", donde destaca una procesión fúnebre sobre el hielo, que el mismísimo Eisenstein recreó en "Iván el Terrible".
Quim Casals 
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| 17 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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TOM REGAN
almeria (España)
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Su valoración:  |
13 de Mayo de 2008 |
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75/04(03/04/08)Un éxito mundial en su estreno, cimentó la fama de su director, guionista y actor sueco, tuvo una gran influencia artística en muchos directores y productores. Fué la primera cinta que representó en mundo espiritual como un limbo entre el cielo y la tierra. Realizada en una serie de dobles exposiciones sencillas y meticulosamente organizada, exigieron mucho tiempo, el director, su fotógrafo y un experto de laboratorio crearon la ilusión tridimensional de un mundo fantasmal que nunca se había visto en el cine. También muy importante fué la narración vista a través de una serie de flasbacks, incluso unos flasbacks dentro de otros, que elevararon este duro relato de pobreza y degradacción a la excelencia poética. El oscuro destino de los personajes principales, que casi llega a su conclusión lógica si no fuese por un final melodramático, nunca deja de impresionar. Recomendable para todos los amantes del Cine con mayúscula. Fuerza y honor!!!
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Destacable es la escena en que el protagonista, el odioso y el autodestructivo alcohólico David Holm (Sjöström), despieta al oir las campanadas de Nochevieja y vé su propio cadáver, sabiendo que está condenado al infierno, es una de las mas citadas de la historia del cine.
TOM REGAN 
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| 12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
5 de Agosto de 2010 |
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El director-actor sueco al que yo conocía por su intervención en “Fresas salvajes” de Bergman, contribuyó en la década de los veinte al cine pionero de quienes forjaban los primeros compases de un arte en gestación.
Técnicamente, su largometraje que desarrolla un relato de la galardonada con el Premio Nobel, Selma Lagerlöf, es sólido y muy destacable. La nitidez de la vieja fotografía sorprende agradablemente, tratada con matices de color de un modo semejante a como lo había hecho Robert Wiene en “El gabinete del doctor Caligari”. Emplea tonos azules para los gélidos exteriores y terrosos para los interiores. Y los efectos especiales son dignos de elogio, en las figuras semitransparentes de ultratumba.
Los actores interpretan con una naturalidad poco afectada, sin recurrir a la exageración. Sjöström, por lo menos en lo que yo he percibido en este caso, no se adscribió al expresionismo que se ponía en boga en Alemania. Sus escenarios son realistas, los personajes no están excesivamente maquillados, los gestos no se salen de los parámetros corrientes. Pero se consigue una ambientación difusamente fantasmagórica en esos planos nocturnos cargados de sufrimiento y amenaza, y en el relato de un borracho que habla sobre el Cochero de la Muerte. Crítica social, leyenda, mito y religión cohabitan en este cuento moralista sobre el bien y el mal
Y aquí viene el pero. La narración me recuerda a una edificante lección del catecismo carente de gracia. Es como impartir una clase de moralidad o religión sin chispa. David Holm se vuelve tan malvado y plano en su maldad y descreimiento que pierde interés. La monja Edit del Ejército de Salvación es tan sumamente buena e ingenua que acaba cayendo mal. El resto del reparto tampoco tiene demasiada miga, salvándose únicamente la esposa de Holm, cuyo rostro consigue transmitir lo que los otros no logran. Otro que también resulta atrayente es el conductor del carro, silueta atemporal y misteriosa con su guadaña y la carga de almas que recoge cuando acaban de desprenderse del cuerpo en el momento de morir.
Interesante la idea del cochero que es reemplazado cada Nochevieja por otro. La última persona que muere cada año es la que debe empuñar las riendas del carro durante el año siguiente y realizar la ingrata tarea de llevarse los espíritus al otro mundo. Interesante idea, sí, pero con un desarrollo poco arrebatador.
Vivoleyendo 
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| 7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Ziryab
Córdoba (España)
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Su valoración:  |
30 de Agosto de 2009 |
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Basada en la leyenda sueca de la carreta de la Muerte que recoge las almas de los muertos y que en vísperas del Año Nuevo recorre las calles en busca de cochero, hay, al margen de su atractivo argumento inicial, cosas que sorprenden en esta película: los elementales pero eficacísimos efectos visuales, la sencilla y elocuente imaginería de la muerte o la seriedad con que se aborda el género fantástico…, pero sobre todo es interesantísimo comprobar cómo ya en los años 20 el cine sueco, en las manos de Victor Sjöström, está imbuido de unas obsesiones trascendentes que le confieren un hondo transfondo espiritual, en un camino que continuarán Dreyer y Bergman.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Y es que, aun con su final disonante con respecto al tono amargo y existencialista del resto del relato, “La carreta fantasma” posee una impactante fuerza emocional, que reside en su acertada combinación de lo natural y lo sobrenatural, en la presencia directa de la Muerte y la presencia indirecta de Dios..., además de en el grueso argumental de una historia que gira en torno al descenso de un hombre a los abismos de la degradación y al esfuerzo denodado de una mujer llena de fe por rescatarle de ahí. Sjöstrom, igual que Dreyer después, se deja vencer por la necesidad de aferrarse a la fe y a la esperanza en la redención, contrariamente a un Bergman que, andando el mismo camino, no ve la luz al final del túnel.
Por otra parte, y en otro orden de cosas, me he llevado una sorpresa de libro al ver en la “La carreta fantasma” la misma escena de “El resplandor” en la que Nicholson, tras quedar encerrado en el cuarto de baño, rompe la puerta con el hacha mientras su aterrorizada mujer trata de esconderse con sus hijos… ¡Ay, este Kubrick! ¡Qué truhán!
Por cierto, por aquí hay alguien que ha copiado punto por punto su crítica del libro "1001 películas que hay que ver antes de morir" editado por Grijalbo...
Ziryab 
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| 12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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o0_oscar_0o
Ourense (España)
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Su valoración:  |
17 de Noviembre de 2006 |
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Corren los primeros años de cine y este, a la vez que va enriqueciendo sus recursos, se va afianzando en todo el mundo. Los países escandinavos resultaron ser una buena "cuna" de directores durante esta época, hablamos de figuras míticas como Dreyer, Stiller o Sjostrom del que nos ocupamos a continuación.
Sin duda esta es una de la obras más innovadoras del excelente director sueco. Basada en relato tradicional sueco en torno a la nochevieja. En dónde se supone que la última persona muerta antes de la medianoche será la encargada de dirigir la carreta fantasma todo el año entrante.
Sjostrom muestra una gran técnica, avanzada para la época, a la hora de reconstruir la supuesta carreta fantasmagórica. Sin duda la imagen que todo espectador asocia al film.
o0_oscar_0o 
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