Segunda película venezolana que me toca ver y he de confesar no me fue indiferente; un ritmo regular con narrativa peculiar y sobre todo muy light. Como eje central vemos la vida de dos grandes amigos en situaciones dispares en toda la historia; se ahogan en vasos de agua y gracias a eso el quebrantamiento de su “amistad” con antifaz: Yo te ayude, yo te vi cuando más me necesitaste, yo te tendí la mano y para colmo me gusta tu vieja; para la conducta humana todo es complicado y esas cuestiones de si quiero pero… no son la excepción; total, en la vida hay que arriesga para ganar o perder y para ellos sus acciones que no ven la consecuencia e incluso juegan el rol de víctima.
La arrogancia de Sebastián Castillo, lo ciega para con sus pequeños logros como actor de teatro y olvida que la vida es como una rueda de la fortuna; Galo Vidal es el opuesto, un diseñador de modas que piensa en tirar la toalla por la insatisfacción amorosa y profesional. La vida es un equilibrio y estos dos cayeron de la cuerda por no saberse mantener; justifican sus actos con alegatos inválidos (culpando a los demás) y la busqueda de soluciones aún más inmadura.
Venezuela y su cine hacen acto de presencia este 2007 en las salas mexicanas, debido a que detrás se encuentra la 20th Century Fox y aunque la distribución fue muy débil, hay que reconocer que a diferencia de otras producciones no te arrepientes de ver el enfoque cinematográfico de está nación.
spoiler:
Angélica Aragón, sorpresivamente hace su aparición en Elipsis y podría asegurar que no está del todo desperdiciada (aunque su papel lo hubiese podido hacer otra actriz y pasa absolutamente nada)
El final de la película como en muchas partes del guión la Elipsis como recurso cinematográfico es explotada fuertemente.