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Se deja ver más por el atractivo de la Gina Lollobrigida que por la trama que a veces resulta bobalicona y predecible. Viene a ser la típica historia de la bella y la bestia, aquesta representada por un bonachón Anthony Quinn con cara desfigurada. El caballero que persigue a la bella gitana resulta ridículo con un peluquín irrisorio y una vestimenta que le dan un aire afeminado. El torturado alquimista, que también busca los favores de la condenada mujer (y quien no! si hasta el torturador se apiada de ella...) sale frustrado en su intento y es un personaje más de poco o ningún interés como la mayoria de los integrantes de esta película sencillita para pasar el rato después de comer y echar alguna cabezadita, que no pasa nada.
olio 
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