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| 20 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
30 de Agosto de 2005 |
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Charles Walters, experto en comedias entretenidas y musicales brillantes ("Desfile de Pascua", "Ziegfield Follies") asume la dirección de la película que recoge la última intervencion cinematográfica del gran actor que fue Cary Grant. A los 62 años dicidió retirarse por razones de edad y porque deseaba dedicarse plenamente a las tareas de padre de la pequeña Jennifer, fruto de su cuarto matrimonio. Es un remake de "El amor llamó dos veces" (1943), de George Stevens. Fue producida por Sol C. Siegel, actriz, guionista y productora (asociada a los grandes estudios) de obras como "Carta a tres esposas", "Me siento rejuvenecer", "La novia era él" y otras.
El relato narra las peripecias que el industrial británico Sir Walter Rutland (Cary Grant) ha de afrontar en Tokio, cuando las Olimpiadas de 1964 han agotado todas las plazas hoteleras de la ciudad. A través de un anuncio conoce la oferta de realquiler por semanas de una habitación con derecho a baño y cocina, en la casa de Christine Easton (Samantha Eggar). Ésta le recibe sorprendida porque la oferta se limitaba a chicas. Tras una larga conversación, le acepta con muchas reservas. Cuando Rutland conoce al atleta olímpico del equipo norteamericano, Steve Davis (Jim Hutton), que se ha quedado también sin alojamiento, lo lleva al apartamento de Christine, que lo recibe a regañadientes. Hay que señalar que en 1964, en EEUU y RU, era impensable que una muchacha soltera compartiera casa con un hombre y, mucho más, con dos. Un hecho de este tipo era motivo de escándalo: de ahí que la historia haya perdido parte de su comicidad por la superación de algunos viejos prejuicios.
La música brilla a lo largo de la obra gracias a la maestría de Quincy Jones, autor de bandas sonoras de numerosas películas ("El oro de Mackenna", "Supergolpe en Manhattan"). En varias ocasiones Grant tararea temas de "Tú y yo" (1957) y "Charada" (1963). La fotografía corre a cargo de Harry Stradling Sr., distinguido por su habilidad en el manejo de la cámara tanto en comedias como dramas ("Desfile de Pascua", "El retrato de Dorian Gray"). El guión fue escrito por Sol Sacks a partir del que realizó Robert Russell para la primera versión de la obra. Las interpretaciones de Grant y Eggar brillan a gran altura y las restantes sobresalen por su corrección y desenvoltura. El resultado es una comedia alegre, interesante y divertida. El humor se basa en malentendidos, enredos, situaciones hilarantes (la carrera olímpica a través de las calles de la ciudad) y personas algo disparatadas (Julio P. Haversack en el papel de novio de Christine).
La película se ha convertido en un clásico de la comedia romántica norteamericana.
Miquel 
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| 7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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saudade
madrid (España)
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Su valoración:  |
3 de Agosto de 2008 |
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Tokio.1964. Dos hechos que por separado no cuentan con mayor trascendencia; pero que unidos dan lugar a una de las mayores demandas hoteleras en la zona, provocada por la celebración de los Juegos Olímpicos.
Sir William Rutland (Cary Grant) -empresario norteamericano- viaja hasta Tokio en viaje de negocios sin tener previsto alojamiento. Buscando apoyo en la embajada norteamericana encontrará un anuncio en el que se oferta compartir piso. La arrendataria es una bella mujer llamada Christine Easton (Samantha Edgar) que en un principio se opone tajantemente a alojarle en su casa , pero debido a la hilarante vehemencia de éste aceptará de no muy buena gana.
Una de las tardes, Rutland conoce a Steve Davis (Jim Hutton), miembro del equipo olímpico estadounidense que se encuentra con el mismo problema de alojamiento y ni corto ni perezoso le alquila la mitad de su habitación.
A partir de ese momento una serie de innumerables anécdotas se sucederán cuando William Rutland quiera ejercer de cupido entre Christine y Steve, sin que el novio de la chica- un pintoresco trabajador de la embajada - Julius P. Haversack - sospeche lo más mínimo.
Veintitrés años después de que George Stevens estrenara la película "El amor llamó dos veces", Charles Walters ("El solterón y el amor" 1955, "Lilí" 1953) lleva a la pantalla su propio remake con Cary Grant como protagonista, en la última aparición de éste en pantalla.
Retiro feliz para Grant, puesto que sólo quería tener como ocupación el cuidado de su familia; pero pérdida sin duda lamentable para las grandes obras del séptimo arte; que desde su desaparición son un poco menos grandes.
"Apartamento para tres" es considerada una de las mejores comedias de todos los tiempos y por méritos propios. Este honor ,en parte, se lo tenemos que agradecer al brillante guión de Sol Saks, que plaga de ironía el metraje, rehuyendo la risa fácil y los golpes de efecto de las comedias baratas. Un guión lleno de momentos delirantes, ingeniosamente planteados, que arrancan más de una carcajada en el espectador.
Asimismo, es de agradecer la importancia que Walters ha dado a la música en la película. Con canciones de Henry Mancini y música de Quincy Jones; las melodías repetitivas - monótonas en ciertos momentos - y las más alegres canciones dotan de mayor comicidad a la cinta; y la transforman en imprescindible.
Partitura divertida y animosa en la que quedan claramente marcados los estilos jazz y pop con toques muy desenfadados. Tal es el poder de la música en "Apartamento para tres", que en varias secuencias nos encontramos a Cary Grant tarareando - cuando no silbando en plena ducha- temas de "Tú y yo" (1957) y "Charada" (1963). Magistral.
Sigo en spoiler por falta de espacio
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Mucho ha llovido desde "El regador regado" (1896) película de los Hermanos Lumiere, considerada la primera comedia del cine; y no siempre ha llovido para bien.
Es una delicia encontrar a personas que no ofendan la inteligencia del espectador con burdas imitaciones de los grandes cómicos cinematográficos y que sepan distinguir entre películas de cine cómico (también llamadas slapstick o comedia de payasadas) y comedias.
Películas, éstas últimas; sin personajes manidos pretendidamente graciosos, y sin recursos básicos, simplones y en la mayoría de los casos, infructuosos a la hora de alegrar o divertir al patio de butacas.
Es una delicia encontrar una comedia en estado puro, que "tan sólo" cuente con la inteligencia para llegar al público como única vía para lograr lo pretendido: la risa.
saudade 
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| 11 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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fantomas
Fuerte Chungo (España)
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Su valoración:  |
3 de Febrero de 2009 |
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Crítica obligada como contrapunto obligado ante una puntuación alta (¿Quién le pone un 8? Misterios insondables de la naturaleza humana).
Absurda es la palabra que mejor la define. Tontorrona, amable, bienintencionada, romanticona... pero absurda.
Es verdad que Cary Grant cumple su cometido con elegancia y buen hacer, y los demás, pero no es una comedia, no es una película de humor, es eso: una historia absurda apenas sostenida con un guión pobretón. Cariño si se quiere puede sentir uno por ella, por su romanticismo gracioso en el que pretende llegar de buenas maneras al éxito de las películas de Howks (¿La fiera de mi niña, tal vez? Con ese final en una comisaría todos explicándose a la vez). Pero las comparaciones son odiosas, ni de lejos, vamos.
Tiene algo, alma, Grant, candidez en esos niños mirones, sonrisas con ese novio tontorrón que se le escapa la novia como agua en cesto de mimbre, pero... absurda, sin base, sin ningún tipo de contundencia.
fantomas 
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| 6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Baxter
Madrid (España)
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Su valoración:  |
11 de Marzo de 2009 |
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En el dificilísimo género de la comedia no existen diatribas especulativas o relacionadas con una cinefilia mal entendida. Una comedia funciona cuando sobre todo el guión es original y muy divertido (Con faldas y a lo loco; Me siento rejuvenecer), cuando tiene un ritmo frenético (Uno, dos, tres...; La fiera de mi niña), cuando su sentido del humor es sarcástico, irónico e inteligente (El apartamento; Annie Hall), sus diálogos tienen cierto morbo, capacidad de sorpresa y locuacidad (Broadway Danny Rose; Notting Hill); cuando los actores que la interpretan rezuman encanto y capacidad para invitarnos a creer en lo que nos cuentan y a soñar despiertos (Una noche en la ópera; El guateque), y cuando el director sabe que el principal objetivo que tiene en sus manos es contarnos las cosas sin caer en la comicidad pueril y grosera, lo que resulta difícil en esta época. Pues bien, Apartamento para tres incumple casi todas las principales premisas para ser una "buena" comedia.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: En Apartamento para tres el guión es tan absurdo como insustancial. La mayoría de las escenas son excesivamente largas, no tienen la suficiente malicia, sarcasmo y gracia como para que esbocemos una simple sonrisa. Aunque es un humor pueril, parece hecha más bien para engatusar a nuestros mayores con el encanto de un Cary Grant que en ningún momento parece creerse su papel. Es obligado a realizar escenas en donde evidentemente no se siente cómodo y hasta parece que sobra a mediados de la película, haciéndole desaparecer sin argumentos demasiado convincentes. La escena de la simpática salidita de Grant por la ventana dura ¡más de diez minutos!
Jim Hutton es casi estúpido en su papel, y tanto él como Samantha Eggar no enamorarían a nadie en su sano juicio, porque nada hacen durante toda la película para que la chispa salte entre dos personas adultas, excepto sandeces.
¿Por qué se empeña Grant en enamorarles?
¿Por qué la policia es aún más cretina que los personajes principales?
¿Por qué siento vergüenza ajena en la larguísima escena de la carrera?
¿Por qué quieren hacernos gracia con el caracter y acciones de los japoneses?
Lo mejor... los dos pequeños sentados en la escalera. ¿Quizás esperaban que sucediese algo gracioso? Fútil espera.
Baxter 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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sandgirl
Vigo (España)
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Su valoración:  |
28 de Junio de 2011 |
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La película empieza con mucha fuerza y derrochando diálogos intensos y absurdos cargados de humor. Pero, no se sabe cómo, se va desinflando poco a poco hasta arrastrar casi una hora final sin apenas sentido. La llama se va apagando y a la hora y media de metraje ya sólo quedan chispazos aquí y allá. Cary está, como siempre, asombroso, pero por desgracia el papel que le ha tocado en suerte es de lo más desajustado: una especie de Cupido torpe y sin gracia que deambula por la película más que nada para que Walters pueda presumir de tenerle en ella. El resto del elenco aparece borroso y gris y nada llega a definirse por completo. Da la sensación de que el equipo de rodaje ha perdido el interés en alguna parte del camino. Sin duda, si Hawks o el maestro Wilder hubieran tenido en sus manos este guión, el resultado habría sido un diez impecable.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Queda para la posteridad el ingenioso diálogo: -pero usted es hombre -sí, desde pequeño-pero yo prefiero compartir el apartamento con una mujer -y yo, ¡qué casualidad! y la divertida y rigidísima rutina de horarios que se impone en el apartamento.
sandgirl 
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