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| DVD |
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| 17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bloomsday
AA-licante (España)
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Su valoración:  |
16 de Junio de 2009 |
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Maniatado ya desde la imposición del estudio a la hora de emplear material de archivo en lugar de localizaciones reales, la película se separó de las pretensiones de Kazan, ajustándose al protocolo de la MGM, en aspectos como la obligación de trabajar para lucimiento de la pareja protagonista, la casi imposición de vestuario, guión, decorados o las transparencias ya mencionadas, etc. Detalles, todos, que contravenían el propósito del realizador de conseguir una película donde el romanticismo de la novela original, tema que le encantaba, no impidiera cierta autenticidad de colonos y pastos.
Muy al contrario, hubo de conformarse con dar el visto bueno a una película de parvo carácter fordiano en su introducción –luego se diluye tal tono-, tremendamente plúmbea en su desarrollo, y con adaptar sus pretensiones estéticas a, pese todo, dos enormes protagonistas que se miran a los ojos con el fuego punzante de un romanticismo y un drama de composición clásica. Y eso está bien, que conste. Lo que pasa es que el director, quejándose amargamente en consecuencia, no tuvo demasiado que ver en el efecto de los ojos de ella posados en los de él.
Y es que Kazan y la dupla Tracy-Hepburn merecen comentario aparte. Algo así como meter a Nelson Mandela en una convención afrikáner en el año 65. Él en Marte y ellos en Plutón –de cuando Plutón era algo-. Y no sólo eso, la cuestión es que ni se entendían ni, probablemente, tuvieran maldita intención de hacerlo.
En fin, película de realización y resultados planos en manos de un Kazan consciente de que su implicación en el proyecto no iba más allá de hacer méritos. Quizás era ésta una historia más para el juego de estilos invisibles, suposiciones y carismas de un Howard Hawks, por ejemplo, y no tanto para el cine hiperbólico de motivaciones y personajes, no situaciones, que interesaba a Kazan.
Bloomsday 
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| 10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
8 de Julio de 2009 |
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Tercer largometraje de Elia Kazan (1909-2003). El guión, de Vincent Lawrence y Marguerite Roberts, adapta la novela “The Sea of Grass” (1936), de Conrad Richter (1890-1968), ganador del Pulitzer de 1951, publicada por primera vez en el Sunday Evening Post por entregas. Se rueda en exteriores de Canyon de Chelly National Monument (Arizona), Gallup y Plains of San Agustín (Nuevo Méjico) y Vasquez Rocks National Park (CA) y en los platós de MGM Studios (Culver City, L.A., CA). Producido por Pandro S. Burman para la Metro, se proyecta por primera vez en público el 26-II-1947 (Lincoln, Nebraska).
La acción dramática tiene lugar en Saint Louis (Missouri), Denver (Colorado), Salt Folk y en el rancho Brewton (Nuevo Méjico), en 1865-85, durante casi 20 años, cuando los territorios de Nuevo Méjico tenían una extensión mayor que la del actual Estado de Nuevo Méjico, creado en 1912. El coronel James B. “Jim” Brewton (Tracy) explota un rancho de un millón de acres, en parte de su propiedad y en parte propiedad del Gobierno Federal. Gran número de nuevos colonos desean establecerse como granjeros en las extensas praderas de la llanura dedicadas a pastos. Tras un breve noviazgo, contrae matrimonio con Lutie Cameron (Hepburn), de una familia acomodada de Saint Louis. El ambicioso Brice Chamberlain (Douglas), abogado, líder de los granjeros y enemigo irreconciliable de Jim, consigue ser nombrado juez de Salt Folk por el Gobierno Federal. Jim gobierna el rancho con mano de hierro y de acuerdo con su particular código de conducta. Es autoritario, inflexible, no admite hacer concesiones a los colonos ni acepta de buen grado opiniones diferentes de las suyas entre sus colaboradores. Lutie es sensible, de espíritu independiente, inestable y partidaria de hacer concesiones a los colonos.
El film suma western, drama y análisis social. Focaliza la atención en las luchas entre ganaderos y granjeros que protagonizan el tránsito entre el Viejo Oeste de los pioneros y el Nuevo Oeste de los colonos dedicados al cultivo intensivo de granjas agrícolas. De hecho se trata de la lucha entre dos sistemas de producción, de organización del trabajo y de composición del producto. Por un lado están los cultivos extensivos de ganado de abasto con ayuda de personal asalariado y, por otro lado, los cultivos intensivos de productos hortofrutícolas en régimen familiar. La lucha tiene lugar en las grandes praderas del Medio Oeste, correspondientes a territorios de reciente ocupación o en proceso de ocupación, todavía no constituidos en Estados, administrados con escasez de medios por representantes del Gobierno Federal. La debilidad de la administración de justicia y de los servicios de orden público crea situaciones propicias para las manipulaciones por parte de los poderosos. Las vastas praderas de los grandes llanos habían sido ocupadas, desde tiempos remotos, por los antílopes y los búfalos, hasta su práctica extinción.
(Sigue sin “spoilers”)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: El drama suma varias líneas de tensión y conflicto: la lucha de Brewton y los colonos; el enfrentamiento, por razones personales, ideológicas y profesionales, de Brewton y el líder de los colonos; la insatisfacción de Lutie y su impotencia frente a las posiciones irreductibles del marido; la relación demasiado laxa y condescendiente de Jim con su hijo, etc. La narración, que en la novela refleja el punto de vista de Hal Brewton, sobrino de Jim, en la película se presenta desde el punto de vista de Lutie, la parte más débil del drama y el personaje más perjudicado por el mismo. La distribución del relato en varias líneas de acción perjudica su consistencia y su fuerza. Opta por la acumulación de temas en perjuicio de la profundidad del análisis de una situación específica. Por lo demás, el deseo de abarcar un período largo de tiempo (casi 20 años) convierte el relato en el análisis, algo disperso y relativamente superficial, de una saga de dos generaciones. La propuesta responde al deseo de mostrar las consecuencias para los hijos de los problemas de los padres, de acuerdo con una visión en boga en los años 40. El film sirve a Kazan como precedente y ensayo previo de trabajos melodramáticos posteriores (“Al este del Edén” y “Gigante”).
Kazan se lamentó de no poder rodar libremente con todo el equipo en exteriores y de tener que limitarse en este aspecto a tomas impersonales y escasas. Tampoco pudo intervenir en la selección de los actores y de los directores de fotografía y banda sonora. Confesó que en su opinión ésta era la peor película de su filmografía. Con todo, la obra consigue un éxito notable de taquilla, debido en parte al tirón de la pareja protagonista y a la expectación que levantan algunos de los temas que contiene, considerados transgresores en el momento del estreno, como el adulterio, el hijo extramatrimonial, el abandono del hogar conyugal, la separación de los hijos, etc. Las interpretaciones de Spencer Tracy, Katharine Hepburn, Mervyn Douglas y Robert Walker son notables y satisfactorias.
La banda sonora, de Herbert Stothart ("El mago de Oz”, Fleming, 1939), ofrece una partitura vibrante, que suma pasajes románticos, descriptivos y dramáticos, envueltos en aires country. Adapta como música añadida valses (baile), un corte de marcha fúnebre (piano) y fragmentos de composiciones festivas para piano. La fotografía, de Harry Stradling Sr., (“Johnny Guitar”, Ray, 1949), en B/N, muestra con delectación la inmensidad de las praderas del Medio Oeste y el efecto del viento sobre la hierba. La cámara trabaja con diligencia y convicción.
Miquel 
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| 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Ví esta película en mi juventud y no me acordaba de ella. Me alegro de visonarla nuevamente pues me ha trasladado a la esencia de lo que es el buen cine. Todo, o casi todo, en ella me ha parecido excelente. No entro en la historia de la producción ni en las comparaciones con otros estilos cinematográficos, simplemente es buen cine que atrae, que sumerge al espectador en su narración y en ciertos momentos conmueve, tanto humanamente como en el deleite cinematográfico. Siente uno satisfacción a lo grande de ver a los actores interpretar sus papeles, y muy especialmente a Spencer Tracy y Katharine Hepburn. La fotografía es buena y los efectos de las transparecias, muy utilizadas en la época en que se rodó esta producción, no resultan incómodos del todo a estas alturas de hoy, lo que demuestra su clase en el fondo. El reparto es excelente y hace más redonda la película, la cual recomiendo a todo el que desee pasar dos horas viendo cine en blanco y negro de calidad en todos los aspectos, y además está dirigda por el extraordinario Elia Kazan.
A pesar de los ruidos de fondo de la versión española del DVD (doblaje de la època en que se estrenó esta película en España realizado en los estudios Metro de Barcelona) es de resaltar su gran calidad artística a la que nos tenían acostumbrados, y es de lamentar los cortes de censura que se realizarón en momentos claves del film, ahora recuperados en versión original con subtitulos en castellano con gran acierto para los que gustan del doblaje.
José Antonio ZG
Jose Antonio ZG 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Fag1955
Cádiz (España)
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Su valoración:  |
4 de Diciembre de 2010 |
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Al principio empezó gustándome más. Pero conforme avanzaba la película iba gustándome menos.
Al principio era el diez. Fue bajando al nueve, al ocho, hasta quedarse en un siete mondo y lirondo.
¿Por qué? Lo voy a explicar. Siéntense.
Verán: la película trata de un hombre que lo tiene claro.
Tener las cosas claras es muy importante, aunque se esté equivocado.
En este caso el hombre que lo tiene claro es Spencer Tracy, y claro, tratándose de Spencer, es un hombre que lo tiene claro y que no puede estar equivocado.
Segundo: trata la película de una tierra que parece un mar, y en el segundo plano aparecen unos colonos que la quieren arar.
Spencer no quiere porque sostiene que si se ara se pierde, porque esas tierras las puso allí Dios para que fuesen así.
Y eso no me gusta. Me hubiera gustado que Spencer, o el Coronel B, como prefieran, hubiera sustentado su teoría en argumentos sólidos, en razones convincentes. Pero en cuanto justifica su posición inamovible en Dios ya no me gusta, porque me suena a dogmático.
Las personas, cuando ya no tienen razones, piden ayuda divina. Y eso no es.
Y ése fue el primer punto que perdió la película. ¡Ay Elian ay Kazan!
Casi estuvo a punto de recuperar el diez cuando aparece Katharine diciéndole al coronel con quien se había casado que sea bueno con los colonos y los deje establecerse allí.
Entonces resucita el interés porque aparece el tercer argumento importante de la película: de si un hombre convencido de lo que hace debe ceder a las solicitudes de la mujer que ama aún sabiendo que eso puede resultar perjudicial.
Fue éste un momento en que debatí interna y muy seriamente sobre los destinos del hombre y del amor. Y me planteé la siguiente pregunta: ¿Es compatible el amor y la tierra? ¿Pueden compatibilizar el amor y la idea? ¿O el sentimiento puede vencer a la razón?
Hay hombres (como mujeres) que dentro de sí llevan una parte de emociones y otra parte de razones. A la parte de emociones la llamaremos agua, y a la parte de razones aceite.
Cuando el hombre recibe muchas emociones la presión del agua empuja sobre las razones, derramándose el aceite. Entonces diremos que el buen hombre pierde aceite.
Pero estoy desvariando... Olvidemos este punto y su metáfora...
Otra cosa: luego los hijos van creciendo, y ya entonces Elia se olvida de qué pasa con las tierras y con los mares. Para él todo eso se vuelve muy enredoso y prefiere centrarse ya en los hijos y en las pasiones, y en qué pasará con la pareja: ahora sí ahora ya no, vuelve pero vete mejor... y así los niños van creciendo un poco atolondradamente, preguntandose dónde estará mi madre quién será mi verdadero padre... total, que a Spencer se la van poniendo las cejas, como a los demás pobladores de la película, cada vez más blancas, y a nosotros nos empieza a entrar herrumbre en el estómago y bostezos en las anginas y la película va cayendo en picado.
(Sigue en spoiler aunque no lo sea)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Si hubiera durado un minuto más hubiera caído hasta seis puntos de nota, y si más, se hubiera derrumbado más hondo que Ed Harris en la película Abyss.
¡Ay Elia ay Kazan!
Fag1955 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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El coronel James Brewton, es un terrateniente con un intenso pasado que no oculta las sombras con las que ha construido su desolado presente. Por eso, quizás, ama tanto la tierra que ahora posee y donde todavía clama la sangre de los indios a quienes fue arrebatada. Temeroso de perderla y en una relación casi mística con aquel mar de hierba que, en buena parte, sigue perteneciendo al gobierno de los EEUU, Brewton se opone radicalmente a admitir que nuevos colonos se asienten en aquellos lares, porque presiente que arruinarán el bello esplendor de aquel verde que es obra de Dios.
Pero, llega el día en que el coronel presiente que los años pasan, y con el deseo de calmar la soledad y al tiempo procurarse un heredero, se casa con la bella Lutie Cameron, una mujer sociable que pronto verá que la tierra poco significa sino hay en ella seres humanos que puedan disfrutarla y compartirla. Entonces, como también ocurre con Brice Chamberlain, el hombre que defiende contra Brewton la causa de los hombres sin tierra, Lutie comienza a entrar en contradicción con su rígido marido y así comienza un interesante drama con aires de tragedia, donde el inamisible interés por el bien común, intentará calentar el frío del egoísmo y de los ideales mal entendidos.
Así, “MAR DE HIERBA” se convierte en un filme bien interesante, que se entiende que no fuera bien acogido por la crítica sesgada que no soporta que se cuestionen las liviandades de su historia. La ambientación, de una gran belleza plástica y natural, se conjuga a plenitud con los sentimientos de los personajes, y el director Elia Kazan, da a cada quien los mejores argumentos que consigan sustraerle del falso esterotipo de los buenos y los malos.
Por más que estemos de un lado u otro, cada quien luce matizado y sometido a ese acervo de contradicciones que siempre palpita en los seres humanos. A Brewton, implacable y egoísta, lo vemos también sensible, enamorado y ocasionalmente consecuente. Chamberlain, que bien podría ser la tormenta en aquella aireada tierra, es el hombre de ideales claros y víctima de la impotencia ante su propio hijo. Lutie, atada por un sentimiento que parece descubrir el fondo bueno de su marido, no logra controlar la conexión moral y afectiva que la une a Brice indeclinablemente.
De esta manera se teje una obra con solvencia narrativa y que habla de cosas relevantes sobre las que vale la pena reflexionar. Un notable elenco que incluye a Hepburn, Tracy, Douglas, Walker y Thaxter, alienta una película que, sin duda pierde un poco su rumbo tras la primera brillante hora, pero que, en general convence porque sabe describir a seres humanos como estos son y en situaciones que a todos deberían interesar.
Luis Guillermo Cardona 
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