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| 25 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Grandine
Sitges (España)
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Su valoración:  |
18 de Octubre de 2008 |
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Quien crea que con "Vinyan" se halla ante otra de tantas propuestas de terror típicas y rancias que nos llegan al cabo del año, está rotundamente equivocado. De hecho, también lo estará aquel que crea encontrarse ante una película de terror, cosa a la que la nueva creación de Du Welz ni se acerca.
Porque aunque surque el infierno Birmano en busca de respuestas entre enigmáticos parajes y extraños personajes, aunque describa la pérdida y la locura con un trazo tan sumamente portentoso, aunque incluya momentos angostos y desagradables, el terror, ese terror real y palpable, sólo llega a salpicar la superficie en muy pocos momentos.
Lo que en la cinta de Du Welz hallamos, es un drama psicológico potente, con una fuerza descomunal, que agarra a sus personajes, los pone en situaciones tan extremas como es, por extensión, el desarrollo de la cinta también, y logra describir lo racional e irracional de dos personalidades completamente opuestas, incluso antagónicas, con una densidad y unas formas brutales, que denigran en una conclusión impresionante y que, no sólo es acorde con todo lo anteriormente visto, sino que, además, describe ese proceso de desintegración psíquica con tal prodigio, que uno puede sentirse otro más dentro de esa gran selva, dentro de ese gran infierno. El infierno de la psique humana.
Y es que en "Vinyan" hallamos la inconformidad de una propuesta que se mueve en unos parámetros donde es verdaderamente complicado discernir el tipo de cine ante el que nos encontramos, una propuesta que trasciende de sus propios límites, agarra todo lo escrito y todas las concepciones habidas y por haber sobre el propio film, y las arroja por la borda como si nada. Porque no necesita pautas a seguir, porque no requiere ningún tipo de linealidad, porque se mueve entre la viscosidad de unas imágenes conformadas con genialidad y el acompañamiento de una banda sonora incómoda, intensa, brutal, y porque nunca sabes como vas a reaccionar ante ella. Nunca.
En su introducción, el belga ya nos advertía que el viaje no iba a ser cómodo. Todo ese averno terrenal que representa nos introduce en una historia contundente, donde se respira la decadencia y miseria de un ambiente viciado, donde lo peor que podría suceder no está en su clima, ni en aquellos desconocidos misterios que puedan encontrar, ni en el miedo o respeto a perderse por aquellos inhóspitos parajes, sino en su propio interior.
En un interior que se revuelve, que lucha y se desliza hacía lo inhóspito, sin saber qué acontecerá a partir de aquel momento ni cuales serán las terríficas consecuencias del arriesgado viaje.
Porque la mente, en ocasiones, puede ser todo un paraíso a través del cual olvidar la realidad, pero en otras... sólo un sencillo anexo de la más cruda y caótica de las realidades. Un verdadero abismo de la razón humana.
Grandine 
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| 20 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Erizio
Tromaville (España)
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Su valoración:  |
11 de Marzo de 2009 |
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Una pareja pierde a su hijo en el famoso Tsunami de hace unos añitos. 6 meses después, están parece que viviendo en una paradisíaca isla paradisíacamente. Pero en un vídeo para ayudar a las víctimas, la tipa ve a un niño borroso con la camiseta del Manchester United y se cree que es su hijo, que sigue vivo. Y se monta una paranoia, y el marido que es un poco anormal también, pues decide acompañarla a buscar al niño, con la «ayuda» de unos tipos de esos que son más falsos que un euro con la cara de Hitler. Y a partir de aquí es todo de un ladrillo que te defecas (y hasta ese momento también, solo que hay algo de argumento).
Unos niños pintados, una mujer desviada mental, un tío con cara de empanado mental, un oriental con parálisis facial y una isla en la que llueve mucho, eso es todo. Desesperar, desespera, es verdad, pero no por nada, sino porque es un coñazo y no pasa nada durante tres cuartas partes del metraje. Un absoluto duermeculos.
No sabría qué destacar ni qué decir que es lo peor, porque casi todo el rato se lo pasan moviéndose de un lado a otro de la isla de la lluvia, se quedan parados, hay una extraña alucinación con niños, y vuelta a empezar, y así varias veces.
Es una de esas pelis en las que lo que se supone que interesa es el subtexto... pero si ni siquiera el texto me interesa, pues le pongo si acaso una subnota, por no decir que me dejó un poco (más) subnormal después del visionado. ¿Pero cómo podía ser tan coñazo? ¿Pero cómo podía pasar tan poco? No recuerdo nada. Bueno, había una escena más o menos bonita de esas con farolillos de papel que vuelan por las almas. Pero claro, es algo que si no se ha visto quinientas veces, no se ha visto ninguna.
Y eso, que encima mira si hay bajo presupuesto que había niños negros pintados de blanco. Hay que ver.
Erizio 
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| 10 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Dinou
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
7 de Octubre de 2008 |
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Vinyan es la historia de un matrimonio en la búsqueda desesperada de su hijo que desapareció durante el fatídico Tsunami que asoló el sudeste asiático el año 2004.
A lo largo de todo el metraje vemos la desesperación de unos padres dispuestos a pagar muchísimo dinero a personas con una reputación más que discutible con tal de aferrarse a la única oportunidad que les queda para encontrarlo. Esto les llevará a adentrarse en la selva birmana donde poco a poco la locura hace acto de presencia en un punto sin retorno motivado por la impotencia y la frustración de no encontrar más que miseria y personas dispuestas a ganarse un dinero a costa de su desgracia.
Hasta aquí todo bien, sobre todo porque el trabajo del dúo protagonista es impresionante. Pero luego la cosa se tuerce, ya que me da la sensación que el director no sabe cómo terminar la historia y se inventa unos niños asesinos primo-hermanos de los que Chicho Ibáñez Serrador nos mostró en "Quién puede matar a un niño", solo que éstos van con taparrabos, son huérfanos y tienen la cara pintada de blanco para acojonar al personal.
En fin, lo mejor sin duda la "morritos"Béart que está más buena que el pan, y también los paisajes birmanos (aunque para éstos últimos me quedo con los de John Rambo, más espectaculares). Por lo demás, nada nuevo. De aquí dos meses ya no me acordaré de haberla visto.
Dinou 
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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mnemea
Castellón de la Plana (España)
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Su valoración:  |
26 de Octubre de 2009 |
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Una conversación entre el gato y el humano. Excitante charla sobre un sencillo asunto, si los dos saltam desde sus respectivas ventanas, al llegar al firme suelo, ¿quién maullaría con más fuerza? ¿Se diferencia el dolor entre un animal, felino en este caso de otro animal, un humano? Sin duda alguna, el gato sería más elegante y ningún rasguño sufriría tras este accidente, pero como instinto, los dos expresaríamos un mismo dolor.
Un matrimonio, una buena posición social, una herida abierta: han perdido a su pequeño en un tsunami, acto de la naturaleza que roba al hombre. Ella, la madre, no olvida ni perdona el desconsuelo, se baña en él, desea buscar, reencontrar a su niño. Quién osaría a negar que él lo desea tanto como ella, sólo ocurre que ella lo expresa a otro nivel, rozando la incomprensión. Esa cercanía a la necesidad de aferrarse a cualquier posibilidad hacen ver un imposible como real, certero, necesario. Su hijo no debe estar tan lejos, cualquiera puede haberlo cambiado de situación, cerca del infierno, lejos de su hogar.
Se aferran a la pista, madre amante, padre amado, hijo perdido, dinero e interesada ayuda de los peligrosos habitantes de aquel lugar, de los sucios suburbios, los que quedan lejos de la acomodada vida de estos blancos y puros personajes. Engaños, monedas y un barco, para encontrar de repente la naturaleza de frente otra vez, desoladora y abismal, la que abriga y acoge ese dolor que les persigue. Silencio y desconfianza. El hombre en quien depositar sus esperanzas desprende hostilidad en su apariencia y ellos, lejos de su seguridad, necesitan alguien en quien creer.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Esa última noche cerca de la realidad se convierte en un almacén de almas encerradas en velas que se dejan volar, salva la esencia de los perdidos a través de su purificada alma, nunca se sabe qué depara el mañana, qué les espera ante un nuevo amanecer de cuerpos desnudos.
Solos frente a estas abiertas aguas que les transportan hacia las mentiras, el tráfico, has pagado por un niño, qué importa cual sea el resultado que te lleves junto a ti. El hombre tiene su propio límite, la duda se cierne sobre ella, no puede, no quiere abandonar esa pequeña esperanza, esa última respiración en tan gran pulmón arbolado como en el que se encuentran. Un poco de dinero más les llevará a lo que ella espera como un cercano encuentro. Se siguen adentrando hacia el impactante origen de la tierra. Todos lo sabemos y ellos lo pueden incluso oler, lo que sigue es el absoluto terror, las miradas acusadoras de quienes esperan.
Un brusco giro que nos atrapa, que les pierde. No puede ser bien recibido quien supone una amenaza. Ellos son los intrusos en un mundo dominado por pequeños hombres, niños que vislumbran víctimas entre los recién llegados. Llegamos al punto de no retorno, la desesperación de la supervivencia, la salvación física y mental, el horror desencadenante de sus últimos momentos de angustia. Ella y él frente a frente. Ella...
Pautas evolutivas persiguen a esta mujer. La pérdida del hijo, a la que le sigue el ansia del reencuentro. Tras las trabas y falsedades que encuentra en el camino se convierten sus nervios en desesperación, no importa el precio siempre que se continúe hacia la profundidad. Pero, ¿qué existe en el interior de esa naturaleza? La sorpresa, existe la hostilidad del abandono, el silencio y los niños convertidos en almas destructivas.
La dominación. A ella le queda rendirse a la locura, culpar a quien le ofrece la realidad y dejar paso al instinto más básico, al animal, a ser madre como naturaleza muerta, ser acogida en el seno de esa manada de pequeños seres perdidos, pertenecer a la bestia... como madre del infante, como mente abandonada a la liberación más salvaje, ¿qué expresa? un mismo dolor.
mnemea 
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| 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Heroquest
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
25 de Febrero de 2010 |
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Flojo film de Fabrice Du Welz tras su imperfecta aunque mejor que este Vinyan, Calvaire. El film queda atascado en su nudo y después de un comienzo interesante le cuesta horrores avanzar y acaba cayendo en la monotonía.
La historia podía dar para mas, la busqueda por parte de un matrimonio de su hijo en un país remoto y corrupto podía dar para mas situaciones que las que se ven en este film. Todo se limita a ver como esta pareja va aflojando pasta a toda la gente que les ayuda, o mejor dicho se aprovechan de ellos. Lo que no entiendo es como llevan tanto dinero encima, es increíble la cantidad de veces que el capullo de Rufus Sewell abre la cartera y hace de paganini. Si lo mas fácil para los nativos es darles el palo de principio y dejarse de tanta historia.
Emmanuelle Beart hace un papel de autentica chiflada ya que sus actos no tienen ni pies ni cabeza, el personaje esta desquiciado por la desaparición de su hijo y ahí podemos creernos algunas de sus acciones, pero no todas (spoiler). Lo de Rufus ya es otra cosa, es muy poco creíble que ese tipo que demuestra sí estar en sus cabales acaba metiéndose en el embrollo que acaba metido, todo por su mujer, desde luego el tipo es un calzonazos de cuidado, además de un paganini.
La película no es un bodrio, pero es aburrida y tiene el problema de que es muy oscura, dejando al espectador muchas veces con la pantalla en negro.
Lo mejor: Cuando salen los niños la película sube unos puntos.
Lo peor: La película es un relato que pretende ser realista hasta el final, donde se rompe el realismo por completo y no te crees nada.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La película solo se anima minimamente en su parte final, donde parece que asistamos a un remake selvático de ¿Quién puede matar a un niño?. Pero Du Welz no le llega a Ibañez Serrador ni a la altura de los zapatos, desaprovechando la oportunidad de hacer una película algo pasable con esa última parte. Pero tampoco el final nos deja buen sabor de boca.
Por muy loca que se haya vuelto la mujer me hes cómico ver como al final casi ordena a los niños que maten a su marido como si ella se hubiese convertido en una especie de Diosa de la tribu nada mas llegar allí.
La frase: - Te quiero.- Beart a Sewell. Unas horas después llegan al poblado y ella ordena que lo maten. A eso lo llamo yo ser bipolar.
Heroquest 
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