Este film no es bueno. Eso está claro.
Es más: resulta casposo.
Pero eso es lo que Temboury busca: crear un cachondeo zetoso más cercano a los engendrillos de la Troma o a algunas películas explotation / grindhouse que al cine de clase A.
Y el que la ve no puede ir engañado, pardiez: el propio título te avisa, carajo...
¡Ah! Y aparecen en el film el mitificado Jess Franco y Manuel Tallafé, chalado compañero de correrías de Álex de La Iglesia.
spoiler:
Lo del Rastafürer es una buena idea (más o menos).