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Críticas de "Tierra"
Tierra
Buena
Julio Medem
(1996)


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TierraTierra
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41 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Bloomsday   AA-licante (España)
Su valoración: Notable 10 de Enero de 2008
Veía yo, en mis tiempos de viajes infantiles de asiento de atrás y de no conducir, enormes campos yermos, vides crucificadas, arenilla apelmazada como cascotes de hielo sucio y un goteo constante de pueblos de tres calles, dos antenas y perro flaco deambulando. Y me quedaba ensimismado, con la sien apoyada sobre la helada ventanilla del automóvil, observando esa naturaleza escasa, medio cadáver, del interior de mi provincia andando camino hacia la Mancha. Al fondo, los montes reclamando una escalada, una expedición; en primer término, vistas áridas de fincas, bancales y tractores enquistados en un camino irregular paralelo a la carretera nacional de turno. Eran tiempos de mucha carretera secundaria, ya saben.

Para visitar a mis familiares por este país nuestro he tenido que hacer muchos viajes así, hasta conocer al dedillo las rutas que marcaba mi padre a golpe de volante y caja de cambios. Me ponía el walkman para relajar la tirantez del tiempo, y me perdía en ensoñaciones a la espera de que los arrechuchos y besuqueos de esos familiares que antes comentaba me devolvieran a la tibia rutina de un núcleo urbano. Pero hasta llegar a destino sólo estaba el campo, las vías del tren, y los bares de carretera de camarero con pulgares macerados en aceite y vieja cafetera de mil cortados y mil historias.

Yo, todo aquel agreste panorama lo encontré siempre fascinante pese a su aparente monotonía, gazmoñería y economía de vegetación. Quizás por el contraste, al haber nacido cerca de la mucho más impetuosa playa y tener el sol en el cogote permanentemente; quizás por mi insana tendencia a admirar casi todo lo que esta realidad, por llamarla así, nos ofrece ya sea en forma de reflejo esmeralda sobre un arroyo o pliegue de una sábana. El caso es que me admiraba ese ambiente de paredes de piedra desnuda, taburetes de mimbre, frío desabrido en los huesos y, sobre todo, enormes parcelas abandonadas de tierra roja y malva. Aprovechaba, ya digo que en estos viajes había que distraerse como fuera, para pensar que aquellos parajes en apariencia pueriles daban para historias interesantes; que a los bandoleros (Curro Jiménez, Llanto por un bandido de Saura...) nunca se les hizo justicia al modo épico del western; que nuestros dramas rurales carecían de la melancolía latente en estos paisajes (Calle Mayor quizás, quizás...); que nadie aprovechaba la densa espiral primigenia y taciturna de nuestros matojos de carretera y pueblos de mujeres enlutadas. Allí, delante mismo de mis narices, había para mucho más. Se podían emplear esos escenarios para configurar algo a lo París, Texas, sin duda; a lo The Last Picture Show también. Y se podía hacer sin tener que pervertir la esencia de nuestras tierras en barbecho; simplemente poetizando sobre ellas, atrapando ese giro impalpable de los surcos y las semillas, invocando el espíritu que sí esconde, a ratos, nuestra literatura.

(Sigo, para el que quiera... No es spoiler al igual que esto no es una crítica).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Bloomsday
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15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Archilupo   Llanes (España)
Su valoración: Buena 12 de Mayo de 2011
1) En la adolescencia nos entregamos sin cálculo a grandes impulsos emocionales, de espaldas a la sensatez. Antes que adaptarnos a criterios racionales preferimos lanzarnos a visiones vehementes.
Es un modo de rechazar lo establecido y afirmarse frente al mundo.


2) Grandes concepciones: literal aterrizaje desde el universo, en zoom gigantesco; desde las galaxias hasta la tierra del planeta Tierra; desde escala cósmica, pasando por tomas aéreas de parcelas como edredones de patchwork, hasta el rojizo suelo de unos viñedos geométricos, escala cochinilla.

Personajes no cualesquiera, nada de realismo al uso.
Ángel, a quien una voz habla dentro: el ángel de Ángel. La parte de ti que ha muerto. Te hablo desde el cosmos. Yo, esa voz que sale de tu mente, mitad hombre, mitad ángel.

Un adolescente se entrega a ideas descomunales, aunque no esté seguro de poderlas manejar. Plantearlas ya es mucho: se toca algo misterioso. Con terquedad característica insiste una y otra vez en las cuatro ideas, las repite para actualizar su fuerza poética. El vino que sabe a tierra. Uno lo dice. Y en algún momento el otro, y el otro. Y él se llama Ángel. Se lo preguntan, cómo te llamas, diez o doce veces. Y si no se lo preguntan, lo dice él: Me llamo Ángel.
Ángel que, por ende, se pone un cordero sobre los hombros, como un moscóforo. Además de Ángel, Cristo. Domador de cochinillas.

También es maniobra poética definir el sitio del relato con viñedos terrosos, tres o cuatro casas aisladas, un invisible jabalí al acecho, la luna llena, los cables de transmisión y un bar como una cueva de tierra roja.
Bajo los viñedos, las galerías esponjosas de las cochinillas. Arriba, un cielo que lanza rayos mortíferos. Más arriba, o alrededor, el cosmos desde donde los ángeles emiten sus voces.

Medem no se anda con chiquitas. Se lanza con todo a este espacio y lo filma con potencia visual autónoma.
Los fumigadores con traje blanco de escafandra, como cosmonautas o extraterrestres.

Se vuelca con sus actrices. Las adora. Todas son musas. Emma Suárez es siempre una intérprete maravillosa, cautivadora. Y Silke está en la cima de su fotogenia.
Porque también es maniobra poética el culo de Silke, enfundado en cuero y desenfundado, teoría visible de la armonía de las esferas.
Emma angélica y Silke caliente, diciendo que tiene mucho sexo.
Silke follando, con su cadenita en la cintura, convirtiendo la película en un primigenio horno de terracota.

[Por falta de espacio, y perdonen el alargamiento, sigue en ‘spoiler’ sin revelar argumento. Va por Medem…]
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Archilupo
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18 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Inocente82   Madrid (España)
Su valoración: Excelente 25 de Julio de 2005
El guión de Tierra empieza, precisamente, con esa frase. "El complejo de Ángel". Ángel no es sólo un personaje inventado. Ángel existe. Tiene rostro (el del fantástico Carmelo Gómez), piernas, manos y cuerpo. Tiene sentimientos, encontrados, muy contradictorios, pero quizás orientados hacia una sola dirección. Ángel tiene sueños, tiene dudas, tiene pasiones. Ángel respira. Se enamora (y mucho). Rie. Llora. Á Ángel le acompañan las mejores personas del mundo. Le acompaña otro ángel, Ángela. Le acompaña el mismo diablo, del que todos seríamos capaces de enamorarnos sin mucha dificultad, Mari. Le acompaña la tierra roja. La sutil música de ese otro genio llamado Alberto Iglesias. Le acompaña los jabalíes. El vino y su sabor a tierra. Y le acompaña, sobre todo, guiándole por este fantástico cuento, un director-guionista como Julio Medem, el mejor y más inquietante contador de historias que nunca he conocido.
Inocente82
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10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil.
VICONCE   MALAGA (España)
Su valoración: Buena 1 de Agosto de 2007
Soy un ser complejo. Mitad hombre y mitad ángel. Es decir, estoy medio vivo y medio muerto.

Complejo es el mejor adjetivo de cualquier película de Médem, evidentemente ha creado su propio estilo de hacer cine, estilo en las historias que cuenta, en la forma en qué las trata, a base de metáforas y símbolos, de análisis trascendentales de sus personajes, una estética que hace de cada plano poesía visual.

Este es su tercer largometraje, la historia de un hombre con desdoblamiento de personalidad, que se cree un ángel y no sólo por su nombre, pero al enamorarse de dos mujeres consigue deshacerse de ese problema.

Médem pone sexo a los ángeles y es que no sólo el personaje de Carmelo Gómez es un ser de “otro mundo”, Ángela (Emma Suárez) se convierte para él en su salvación, pero también Mari (Silke) es de ese tipo de personajes femeninos místicos y con una vida interior que tan bien construye el director vasco.

Aunque en un principio puede resultar un tanto pedante en los diálogos, cuando aparece Mari, la historia toma fuerza e interés, también es cuando las cosas que dicen los personajes empiezan a tomar sentido, algo que puede aburrir al espectador si no entiendes la forma de contar las historias que tiene su realizador.

La fotografía que recoge unos cielos y una tierra, así como uno unos planos muy originales, consiguen suplir la falta de interés del principio, que junto con la música de Alberto Iglesias, son otros dos puntos fuertes.

Terminaré como he empezado con una frase de la película.

Has estado durante un tiempo colgado de una nube.
VICONCE
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I m feeling good   Ciudadano del mundo (Austria)
Su valoración: Notable 22 de Mayo de 2008
“Tierra”, de Julio Médem, fue estrenada durante el año 1996 sin crear demasiada polvareda. Fue continuadora estilística de las primeras dos obras del autor, “Vacas” y la “Ardilla Roja”. En Tierra, Médem conserva gran parte del plantel de actores de sus primeras obras. Posiblemente, la tercera es la mejor de las tres, ya que muestra en cada uno de sus fotogramas mayor madurez y complejidad.
“Tierra” resulta ser una fantasía prodigiosa, fascinante, paladeamos lo que debe ser estar durante casi dos horas en la mente de un nuevo genio, Julio Médem, guionista y valedor intelectual del proyecto. Contemplamos que la grandiosidad de la obra deja anonadado a quién la ve, sobre todo por su mundo de las ideas en donde cualquier entelequia placería a su gusto.

El lema creativo del film podría ser “la imaginación al poder”, puesto que todo circunda, fuera y dentro del producto final, alrededor de esta premisa. El protagonista acusa su imaginación hasta que le lleva a una locura hermosa; el director, previsible deudor de la demencia imaginativa, entrelaza los paradigmas y ensoñaciones en una obra heredera de Shakespeare por su sagaz método creativo, donde la predisposición a la belleza discursiva de Ángel, el personaje que encarna Carmelo Gómez, lidia con finura en cada una de las conclusiones reflexivas, mostrando una amalgama de frases sublimes e intenciones inmejorables.
Cabe la posibilidad de que yerre Médem en alguna parte de la historia donde resulta algo previsible. Médem también se pasa de revoluciones en el manejo de la historia, desvirtuando lo que parecía ser una fábula. Finalmente, abusa de la simplicidad de algunos personajes y de la complejidad de otros, y esto provoca un desnivel que, en algunas ocasiones, es difícil de saltar por el espectador, aunque este presuma de ser muy avezado. Para dar un ejemplo, sobran los minutos nucleares del padre del personaje que interpreta Emma Suárez, porque el personaje ya estaba desnaturalizado dentro de la película desde su maravillosa intervención al principio de la misma.
En esta película, la cacareada calidad musical de Alberto Iglesias no pasa de ser un buen acompañamiento, que no impresiona, pero de forma directa y, puntualmente, agresiva, pone el punto sobre la i.
Tierra rezuma las mejores características del cine europeo y mundial. Médem ostenta la bandera surrealista en el anodino cine español, en donde hay demasiadas denuncias y pajaritos que no encuentran el norte. La recomendación es clara y sin ambages, si la sumamos a las positivas “Los amantes del círculo polar” y “La ardilla roja”, todas ellas convierten al director donostiarra en el mayor exponente del cine español disímil.
I m feeling good
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