Drawing Restraint 9

6,2
128
votos
Sinopsis
A bordo de un ballenero, un inmenso molde relleno de vaselina se haya en perenne estado de transformación. Dos visitantes del barco, occidentales y ataviados con el tradicional ves-tido de boda sintoísta, serán partícipes de la metamorfosis. El talento del prolífico artista multimedia Matthew Barney se une por primera vez al de la popular cantante Björk en e...  Leer sinopsis completa
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user-icon Sergio   Madrid (España)
Notable
23 de Septiembre de 2010
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Matthew Barney continúa su saga de "Cremaster" en el que se supone que es el noveno capítulo de la saga, que se caracteriza como el resto de sus filmes por un fuerte tono surrealista y que rompe por completo con la lógica tanto en el trasfondo de sus imágenes como en la estructura narrativa seguida. Podría decirse que, más que una película, estamos ante un proyecto que surge de la convergencia de dos mentes diferentes y cargadas de sensibilidad: la de Barney, obsesionado con la idea de la reencarnación y la creación, siguiendo un ciclo vital del que hablaré más tarde, y la de Björk, ese menudo ser que pareció llegar de los cielos trayendo consigo una cultura y una visión completamente abstracta y purista de la Naturaleza humana y física. El grado de simbiosis alcanza cotas maravillosas y complejas como la larga escena en la que los dos invitados occidentales (interpretados por los propios Barney y Björk) hacen el amor sumergidos en agua y se autodestruyen con cuchillos para vivir una reencarnación posterior.
Narrativamente, "Drawing Restraint 9" es surrealismo puro y duro. La cinta huye de una construcción artifical o típica y propone interesantes variantes en su estructura externa. No hay conexión entre las escenas, pero tampoco hay que buscarle un sentido cronológico a su trama. Nos habla de la creación, y punto. Desde la envoltura de un regalo de cumpleaños hasta el ser humano, pasando por un plato de sushi, la espuma de mar, la música y un vestuario imposible. Matthew Barney explica un complejo ciclo vital, que se incia con la destrucción de un cuerpo. La materia se transforma y pasa a un ser vivo diferente (cuando los invitados se acuchillan nada parecido a carne humana se adivina en el corte). Y así se inicia un nuevo ciclo vital. Confunde, quizá con doble sentido (mi mente no ha dado para más), la vida con el artificio humano: nos presenta, primero, un plato de sushi. Después el mismo molde de vaselina, creado por los hombres. La película no puede ser calificada negativamente por el aburrimiento que pueda producir (tan solo hay diez minutos de diálogo en 144 de metraje) o por su trasfondo surrealista. Porque rompe por completo con las reglas y nos propone algo nuevo y diferente, especial y alternativo.
Björk no solo actúa, sino que compone la banda sonora del filme. El trabajo musical resulta, cuanto menos, curioso, pero es uno de sus proyectos más bizarros y extraños, carente por momentos de la magia que acostumbra a tener y por momentos algo fuera de onda. Sin embargo, esta música (de tan dura audición en el compacto oficial) queda que ni pintada en el filme, ambientando escenas de imposible calado argumental ni mucho menos explicación formal.
Una película híper alternativa y diferente, que propone una estructura narrativa novedosa, así como una filosofía interesante y una visión de la Naturaleza muy personal. Un buen resultado que surge de la simbiosis de dos mentes fascinantes.
Nota= 7.5
Sergio
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