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O viceversa. Porque el gran David Lynch debió beber de las aguas de Peyton para inspirarse a finales de los 80.
De larga duración, y exceso de personajes, sólo unos pocos se destapan al espectador en su presunta normalidad para guardar terribles secretos relacionados con el honor. De inicio ñoño y pinceladas ñoñas, no debe distraernos esta ñoñez como disfraz del sufrimiento de los protagonistas. Incesto, violación, hijos ilégitimos, complejos de edipo, fobias al amor, cotillas incansables, aborto, asesinato... se mezclan con la voz ingenua de la narradora, a la que la vida, y la guerra de transfondo, obligan a cambiar. Las apariencias engañan, y la mujer perfecta que representa Lana Turner se contrapone a la amiga frescales de su hija, siendo la primera peor ejemplo a seguir que la segunda.
Mejor subtitulada, para ahorrarse la ñoñez de los dobladores de la época.
mrvazba2k
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