El San Luis era un crucero de lujo destinado a los viajes transatlánticos desde Alemania y que cubría la línea Hamburgo-América. En 1939 su capitán era Gustav Schroeder.
El San Luis fue un barco crucero alemán a bordo del cual 963 judíos alemanes dejaron la Alemania nazi en el mes de mayo de 1939 con destino a La Habana, Cuba, esperando escapar del destino de los campos de concentración.
En Alemania, desde 1938 en que se había llevado a cabo la conocida "Noche de los cristales rotos", numerosos judíos estaban siendo ya perseguidos indiscriminadamente y encima las autoridades alemanas dificultaban cada vez más que los judíos salieran del país.
En este contexto, año 1939, las autoridades alemanas permitieron embarcar en el San Luis a judíos de fortuna que habían renunciado a todos sus bienes y a todo cuanto tenían en Alemania para poder escapar de aquella sociedad que se había vuelto infernalmente antijudía. Así los nazis aprovechaban este viaje como propaganda, a fin de mostrar al mundo que los judíos alemanes eran libres de ir donde quisieran. A bordo del baco viajaban también espías que trabajaban para la Abwehr o servicio de inteligencia alemán, encargados de reunir información una vez en La Habana concerniente al estado del ejército norteamericano.
Todo esto y más es lo que cuenta este filme en el que intervienen famosísimos actores de diversos países, entre los cuales cabe destacar a Fernando Rey en el papel de Presidente de Cuba en 1939, una actuación de apenas dos minutos pero genial.
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spoiler:
Los pasajeros embarcaron el 13 de mayo de 1939, con dirección a La Habana, Cuba. Allí, la mayoría de ellos esperaban posteriormente llegar a los Estados Unidos, beneficiándose del sistema de cuotas de entrada de emigrantes vigente en la época.
Sin embargo, al llegar a Cuba, las autoridades cubanas negaron el desembarco de los judíos, todo ello debido a las presiones del Departamento de Estado norteamericano. Cordell Hull, titular de esa secretaría, pidió a La Habana que se les negara el derecho de asilo con el pretexto de que las cuotas para los potenciales emigrantes provenientes de Europa central estaban ya cubiertas en los Estados Unidos.
Después del rechazo de entrada en La Habana el capitán del San Luis buscando una nueva solución tomó rumbo a Florida y pidió un nuevo permiso de asilo pero las autoridades estadounidenses volvieron a negarse. El 4 de junio se prohibió al San Luis la entrada en territorio norteamericano.
El 5 de junio se hizo un intento desesperado, esta vez con Canadá, pero nuevamente reciben una respuesta negativa. Ante la imposibilidad de continuar buscando posibles huéspedes entre los países vecinos, la situación de casi amotinamiento, los intentos de suicidios entre los pasajeros, la falta de comida, que ya se hacia sentir, y otras agravantes, el capitán, Gustav Schroder, tomó la decisión de regresar a Europa.
Durante el trayecto de regreso el American Jewish Joint Distribution Committee intentó buscar una solución entre los países europeos. Bélgica, Reino Unido, Francia y los Países Bajos aceptaron repartirse por cuotas parte de los pasajeros. El San Luis llega a la ciudad de Amberes ciudad a partir de la cual los pasajeros fueron repartidos a su destino final.
De los más de 900 pasajeros a bordo del San Luis, sólo 240 pudieron sobrevivir al holocausto, el resto terminaron capturados por los nazis o murieron en los campos de concentración.
Fej Delvahe