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Esta película narra la historia, a lo largo de algo más de 24 horas, de Jonnhy, un ex combatiente de la guerra de Corea, que vive con su mujer y su hermano, Polo, mientras reciben la visita de su padre; a su vez, está sumido en un insoportable síndrome de abstinencia y debe dinero a sus “camellos”.
Johnny sufrió mucho en Corea, en una Cueva, durante varios días, donde fue torturado. Ello provocó que regresara enfermo y con grandes dolores, los cuales fueron paliados “estatalmente” con morfina, creando una gran dependencia en él, que muta en una fuerte adicción por la heroína. Aquí se vislumbra una gran crítica social al TODOPODEROSO USA, que manda a sus hijos a guerras cruentas e injustas, y luego los “cura” a base de drogas opiáceas, pero el dolor sigue, el hospital se abandona y la calle está llena de aprovechados que venden “remedios” ilegales.
En la película, se relata de manera prodigiosa la situación de un “yonky”, que no deja de ser una bella persona, cuyas circunstancias, el dolor y la posguerra, le empujaron a acabar siendo un muerto en vida, que pide dinero constantemente a la familia, que pierde todos los empleos… Y el simbolismo a lo largo de la cinta es muy recurrente, pues el camello principal tiene como mote “mother”, lo cual es a tener en cuenta, en tanto en cuanto que ambos hermanos perdieron a su madre de pequeños y fueron educados por un padre que no les hizo mucho caso.
La dirección es excelsa, y cinematográficamente plagada de elipsis, que esconden toda explicitud, pero que dan una gran violencia al conjunto. En ningún momento se le ve consumir, quizá porque será el único momento de paz para cualquier heroinómano atormentado, sino que se ven sus consecuencias negativas, como los síndromes de abstinencia, el deterioro en sus relaciones personales, la delincuencia…
Por todo ello, es una obra sobre la droga muy a tener en cuenta, muy sincera y con grandes interpretaciones, destacando la de Franciola. Es muy significante el hecho de que a pesar de transcurrir la trama en 1.957, los sujetos de la drogadicción no han cambiado tanto, pues es fácil reconocer a los vendedores de heroína actuales con los que nos muestran en esta película, siempre en los parques, rodeados de niños (futuros compradores) y descritos como personas que trafican con el dolor, revistiéndolo de una simple relación económica más.
Por último, destacar la fotografía en blanco y negro que ahonda en los personajes y da dosis de gran realismo con unos planos-secuencia muy reveladores. En resumen, notable película.
Farinhas 
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