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| 58 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
21 de Abril de 2007 |
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Sexto largometraje del realizador Jean-Luc Godard, en el que interviene como director y guionista. Se basa en la novela negra "Fool's Gold" (1958), de Dolores Hitchens. Se rueda en Joinville-le-pont (Val-de-Marne) y Paris, con un presupuesto de 120 mil dólares. Se estrena el 5-VIII-1964 (Francia).
La acción tiene lugar en Joinville-le-pont, en 1964, a lo largo de tres/cuatro días. Dos jóvenes descocupados, aficionados al cine, Arthur (Claude Brasseur) y Franz (Sami Frey), asisten a clases de inglés en una academia privada, donde conocen a Odile (Anna Karina). Los tres deciden planer el robo de una importante suma de dinero.
La película, de la etapa de juventud de Godard (33 años), está concebida como un homenaje al cine negro americano de serie B. Es un tributo de admiración de un cineasta cinéfilo hasta la médula, que se expresa con sinceridad, a impulsos de su pasión. El homenaje combina seriedad, ironía y afanes iconoclastas del cine de género. La obra combina elementos diversos con propósitos de desconstrucción y, también, de experimentación. Presta especial atención a la interacción de los personajes, sobre todo a la influencia de los chicos sobre Karina y la de ésta sobre ellos. Los dos chicos aspiran a ser gángsters, como los que ven en el cine en sus ratos de ocio y que son sus héroes de ficción. Conciben la vida como un juego y actúan como si lo fuera en realidad. La experiencia de cine de Arthur y Franz y sus deseos de aventuras se incorporan a un relato que se explica a través de una película que mira y admira el fenómeno cinematográfico. El film expone y demuestra que lo real, lo ridículo y lo arbitario de la vida sólo se puede ver tal como es a través del cine.
La cinta contiene varias escenas memorables. La carrera en el Louvre para superar el récord de visitarlo en menos tiempo que el americano Jim Johnson forma parte de las escenas antológicas de la historia del séptimo arte. Cuando deciden guardar un minuto de silencio en el bar, la banda sonora se adhire a la iniciativa e interrumpe el sonido. El baile del madison es evocado por Tarantino en "Pulp Fiction", por Hal Hartley en "Single Man" y por otros.
La música, de Michel Legrand, aporta composiciones breves de aires jazzísticos (viento y percusión), de ritmo pausado y de gran intensidad. La fotografía se sirve de largos planos secuencia, encuadres fijos, giros, barridos, primeros planos naturales, contrapicados y otros recursos, con asistencia de una cámara. La interpretación de Karina, entonces casada con el realizador, es convincente. Los dos actores que le dan réplica intervienen con corrección.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Hacia el final la acción se descontrola a causa de la inoportuna intervención del codicioso tío de Arthur y de su amigo legionario, avisados por una indiscreción.
Miquel 
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| 25 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Luisdefran
Ubrique (Cádiz) (España)
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Su valoración:  |
19 de Julio de 2007 |
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Esta es, tras "Hiroshima mon Amour", de Alain Resnais, la segunda película que veo de la "Nouvelle Vague". Esta generación de cineastas abogaba por un cine diferente, técnicamente experimental, como réplica al cine comercial americano.
Efectivamente, "Banda Aparte" cuenta con todos esos ingredientes: los tres protagonistas interactúan a través de una sucesión de escenas en las que el montaje de las mismas es completamente innovador, queriendo salirse siempre de la línea estándar. Ejemplos de este peculiar montaje se ve en los intencionados fallos de raccord, repeticiones de las mismas secuencias desde diferentes ángulos, desincronización de sonido e imagen, inclusión de voz en off que a veces describe los sentimientos de los personajes o incluso hace pequeñas "bromas" al espectador, como indicaciones de lo hasta el momento acontecido a los pocos minutos de empezar la película para aquellos que hayan llegado tarde y acaben de incorporarse a verla.
Por todo ello, la película debe verse entendiendo su contexto, su pretensión. Sin embargo,¿supera la prueba en la actualidad? Hay quien dice que no, que ese alocado montaje ya no puede entenderse en el siglo XXI. Yo opino que, si bien a veces puede resultar desconcertante o incluso negativo (por ejemplo, en un momento dado, tras salir los protagonistas de la clase de inglés, la cámara se centra en un personaje que pregunta a la profesora "¿cómo se dice "película de un millón de dólares en inglés?", cómo remarcando el presupuesto de las películas americanas en comparación con esta, a mi eso me saca de la historia) no es menos cierto que en la mayoría de las ocasiones queda de puta madre y dejan al espectador asombrado con tal detalle de maestría (por ejemplo, la escena del baile en la cafetería, donde la música se apaga de cuando en cuando y el narrador habla, el minuto de silencio total...) y tampoco es falso el hecho de que este tipo de cine ha creado recursos que posteriormente se utilizarán en el cine actual (no ya en homenajes, como Bertolucci en "Soñadores" con la escena del Louvre, sino el recurso en sí, por ejemplo, Spike Jonze usa en muchas de sus películas lo de repetir una secuencia desde diferentes planos).
Además de la narración, la música está genial y los actores están muy bien en sus papeles, realmente tienen química entre ellos. Por otro lado, el argumento está muy bien elaborado: comienza siendo una comedia y acaba siendo una película de cine negro, asombroso.
En definitiva, esta es una película que recomiendo a todo aquel que disfrute del cine, que esté harto del cine palomitero y tenga ganas de ver una película original, personal, en la que se nota la mano del director.
Luisdefran 
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| 41 de 66 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
18 de Julio de 2008 |
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"Vivir su vida" me pareció una pequeña tontería para el lucimiento del rostro y el físico de Anna Karina y mostrar pretensiones de pseudo-intelectualismo con el pretexto de tratar el tema de la prostitución.
"Banda aparte" me ha parecido otra pequeña tontería para el lucimiento del rostro y el físico de Anna Karina y mostrar pretensiones de pseudo-intelectualismo con el pretexto de rodar un "film noir".
Para empezar, me irrita sobremanera esa voz en off. ¿Por qué tiene que estar esa voz explicándome cosas absurdas sobre lo que piensan los personajes? Me parece un recurso para tratar al espectador como si fuera tonto perdido, y además demuestra la pobreza del guión y la escasez interpretativa para expresar emociones sin necesidad de que haya de por medio un narrador. He visto otras películas donde la voz en off queda muy bien. Pero no aquí, con el uso que le dan.
Dos fantoches que no dan un palo al agua deciden ponerle los puntos a una señorita pija que vive en la casa de unos ricachones. Los dos galanes llevan ya un tiempo espiando a la chica y deciden seguirla y camelársela. La chica que, obviamente, no tiene muchos dedos de frente, se deja seducir por los dos pollos y, muy inteligentemente, les insinúa que el dueño de su casa tiene un montón de pasta. Los dos petimetres, sin mucha sutileza, la van convenciendo para que les ayude a robar el dinero, y mientras tanto se van rifando a ver quién se la llevará al huerto.
Entre escenas de relleno, bailes ridículos en una cafetería, el deambular para acá y para allá soltando alguna que otra frase poética y montones de trivialidades, imágenes vacuas de la ciudad y actuaciones bastante insulsas (Karina sería muy guapa, pero como actriz tampoco era una maravilla), una se aburre soberanamente y deja de interesarse muy pronto por el desarrollo y el desenlace, que promete ser tan insustancial como el resto de la película.
Estos experimentos tan superficiales de la Nouvelle Vague, decididamente, no me van para nada.
Vivoleyendo 
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| 20 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Lo interesante de la filmografía de Godard, es que te puede despertar tus más escondidas y recónditas zonas de empedernido cinéfilo. Y porque no, de amante del arte.
Por lo mismo se adentra en tus emociones, los despierta y los pone a funcionar en su máximo esplendor. Amas u odias sus filmes, generan en ti una crítica que intenta ser profunda. De antemano sabes que para ejercerla en los filmes de Godard, debes degustar la película lentamente. Por muchas cosas. El peculiar ejercicio de palabras que envuelve el filme es uno de los principales puntos. Lo catalogas. Intentas tacharlo como un ejercicio de pretenciosidad y pedantería. O de atrevimiento puro. Quizás de irracionalidad en su máximo esplendor (para esa bella época). De eso y de mucho más.
Te intriga. Te enoja. Te fascina.
Lo que surgió de esa Nueva Ola, aún sigue removiendo almas. Piensas por momentos como se lo tomaron aquellos “críticos” que desayunaban a Ford, comían con Lang y Capra y cenaban con Hitchocok o Welles.
Película formidable, por momentos irritable. Excelente homenaje al cine negro. Y al cine. Y a la novela. Experimenta. Sorprende. Anna Karina de una belleza pasmosa. Te seduce. Grande el momento de el minuto de silencio. Pero inmortal aquélla secuencia de baile con paréntesis (adrede, así como éste) de fondo. Homenajeado en muchos otros filmes a la fecha. Al final de filme (¿de la escapada?) le rinde un tributo a Chaplin. Y no se cuanto más se halla escondido detrás del filme.
Godard amaba el cine de eso no cabía duda. Quizás más que yo. Quizás mas que tú.
El_Chacal_Beat 
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| 8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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seagal4ever
Madrid (España)
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Su valoración:  |
19 de Febrero de 2010 |
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Godard vuelve a demostrar por qué es uno de los más grandes cineastas que ha salido del viejo continente. Pocos cineastas pueden presumir de tener entre sus obras películas de la talla de la que nos ocupa, un asombroso mosaico repleto de ambigüedades, surrealismo y magia cinematográfica. El filme desprende un aroma a clásico moderno por los cuatro costados y, personalmente, creo que no tiene nada que envidiar a su obra magna: "Al final de la escapada".
La verdad es que los calificativos positivos se antojan insuficientes al atribuírselos a un cineasta de la categoría de Godard. Creo que es innegable su prodigiosa capacidad para asombrar y dejar con la boca abierta a cualquiera que se aproxime a su cine, ya se trate de un mero espectador casual o de un empedernido y enfermizo cinéfago. Este hombre está más allá del bien y del mal, posee una percepción tan personal y suigéneris de la narrativa cinematográfica, y del séptimo arte en particular, que sería vano explayarse ensalzando sus múltiples e innumerables virtudes. Todo lo que aquí pueda decir son tan solo desvaríos de un simple espectador fascinado por la mano del genio francés.
La historia de la película se centra en el plan de dos amigos para robar una importante suma de dinero de la casa de unos acaudalados en la Francia de los años '60. Para lograr llevar a buen término su propósito se ganarán la confianza de la ingenua y bella sobrina de los dueños (era la sobrina, ¿no?).
Y esta es la historia, ni más ni menos. Tan aparentemente simple como asombrosamente llena de matices. El desarrollo de los personajes es tan particular como sublime. Las interpretaciones del terceto protagonista (Anna Karina -la inolvidable Odile-, Claude Brasseur y Sami Frey) desbordan naturalidad. La preciosista banda sonora funciona como un complemento perfecto de los desvaríos y múltiples sinsentidos que pueblan el filme y lo elevan a cotas difícil de alcanzar. Porque es de recibo señalar que los diálogos aparentemente banales colman el metraje, y las situaciones extravagantes se van sucediendo de manera continuada, escena a escena, fotograma a fotograma.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Y qué puede decirse de los innumerables mágicos momentos que se desarrollan a lo lardo de la cinta. Se cuentan por decenas: qué puede uno decir ante el minuto de silencio (en el que no sólo se callan los personajes sino que desaparece toda fuente de sonido; o ante la carrera de los personajes a través del museo Louvre mientras son increpados por los presentes; o cómo se puede reaccionar cuando vemos a uno de los protagonistas hacer que dispara al otro y éste se desploma al suelo; o ante la obsesión de Franz por ser piloto de carreras mientras zigzaguea con su coche por el suelo embarrado esquivando los obstáculos y Arthur le persigue corriendo detrás de él y metiéndose en el vehículo por el parabrisas trasero; o qué pensar ante el magnético e hipnótico baile que los tres protagonistas se marcan en el bar con la voz del narrador contando los surrealistas pensamientos de los personajes... Es el cine en su estado más puro, la belleza cinematográfica en su cota más sublime y despojada de toda gravedad. Las imágenes cobran por sí solas todo el significado.
Godard puede gustar más o menos, pero su cine es tan original y alejado de todo lo que se ha hecho que es difícil no sentirse en cierto modo atraído por su particular microcosmos y su alocada visión del cine. De acuerdo que puede resultar complicado entrar en su juego (y de hecho puedo entender a sus críticos en cierto modo), pero una vez dentro, una vez aceptas las características de su personal e irrepetible estilo, se abre ante ti un inabarcable abanico de sensaciones tan intangibles como duraderas, tan irracionales como fascinantes. El cine se despoja de sus anclajes con la realidad y se libera de tal forma que uno tiene la extraña sensación de que es la primera vez que está viendo verdaderamente lo que es el cine, y eso marca, ya lo creo que sí... Godard no hace cine; nunca lo ha hecho: él hace CINE.
seagal4ever 
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