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| 8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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o0_oscar_0o
Ourense (España)
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Su valoración:  |
25 de Abril de 2007 |
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DeMille deja atrás su temática religiosa para enfocar la época más gloriosa de la historia de su joven país, en donde, inmensos páramos desiertos, aun por descubrir, eran inspeccionados por los pioneros del oeste, salvaguardados por la caballería yankee, de los nativos, que veían perturabada su existencia, con la aparición de hombre blanco. Eran épocas en donde se forjaban nombres para la leyenda: y sin duda uno de los de más relumbrón era el del estrafalario Buffalo Bill.
En el film está excelente Ellison como un clónico Buffalo Bill en su juventud y su inseparable Wild Bill Hickok (Gary Cooper), sin olvidarse Jean Arthur como Calamity Jane, que pese, a ser un pael en las antípodas de los que nos tiene acostumbrados, parece desenvolverse bastante bien con el mismo. Cabe destacar como nota anecdótica la breve aparición de Anthony Quinn como un cheyenne, en una de sus primeras actuaciones para el cine.
o0_oscar_0o 
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| 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Fag1955
Cádiz (España)
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Su valoración:  |
12 de Noviembre de 2010 |
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Puesto que el personaje principal no es Buffalo Bill, sino el interpretado por Gary Cooper, que llevaba dos pistolas en el cinto puestas del revés.
Siempre me pregunté cómo haría con las manos para sacar las pistolas, pues tenía una forma curiosa, pero nunca conseguí enterarme, de tan rápido era.
Me gusta Jean Arthur en el papel de Calamity.
He visto muchos westerns sobre estos personajes y el de Cecil B. de Mille es de los mejores, con un Gary Cooper duro a la vez que tierno y confiado.
Fag1955 
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| 0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Wild Bill
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
31 de Diciembre de 2010 |
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Esta película sirve para recordarnos por qué Gary Cooper ha sido el más grande entre los grandes de Hollywood. He sido capaz de ver esta agradable película varias veces solamente para observar, admirar, cómo un solo hombre lleva un largometraje olvidable a la posteridad. Según mi opinión, Cooper está como nunca en "Buffalo Bill". Lo veo radiante de carisma y a la vez equilibrado en todas las escenas, físicamente espléndido, tranquilísimo, bellísimo al tiempo que viril y duro. En 1936 nadie podía compararse a él, y el resto de actores parecen muñecos chillones a su lado, parece tal cual que estén en otro tiempo, que Cooper esté en otro lugar. Tal vez no sea su personaje más interesante ni, por lo tanto, su interpretación más lograda, pero su presencia se siente más que en cualquier otra película en la que lo haya visto.
La película tiene poco sobre lo que hablar, Cooper a parte. Quiere ser el relato de los últimos días del pistolero Wild Bill Hickock en el inicio de la conquista del oeste, acompañado por su amigo Buffalo Bill Cody, que se llevó el título de la versión traducida para España, supongo que porque es mucho más famoso que Hickock fuera de EEUU. Cecil B. de Mille, un artesano apreciable, construye una historia entretenida con más ficción que otra cosa (ni siquiera intentan que Cooper se parezca al rudo Hickock, y la asilvestrada y feísima Calamity Jane es interpretada por una Jean Arthur bella y muy maquillada) para presentar al ya legendario pistolero/sheriff/soldado/aventurero como un héroe nacional y campeón de la legalidad y el patriotismo de libro escolar. Se agradece el esfuerzo, y lo cierto es que la película se puede seguir bastante bien gracias a un ritmo suficientemente ágil.
La pareja protagonista es más que solvente, puesto que Jean Arthur era una magnífica actriz, y de Gary Cooper he hablado sobradamente. Parece difícil de entender cómo un hombre sin ninguna formación interpretativa, sin gran interés por la cultura, y básicamente un ranchero del Midwest, pudo llegar a dar semejantes lecciones de interpretación. Ello me lleva siempre a reflexionar sobre el Western como el tipo de cine, y tal vez de arte, auténticamente americano y en hombres como Cooper, John Wayne y Henry Fonda como los verdaderos actores americanos, pertenecientes a otra época, abanderados de un estilo ya impracticable, algo que, creo yo, Sergio Leone entendió, 30 años más tarde, y por eso fue el único europeo que consiguió hacer Westerns genuínos.
Wild Bill 
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| 6 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Kriza
Monument Valley (Estados Unidos)
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Su valoración:  |
21 de Agosto de 2008 |
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En el género del western se nos cuenta de forma épica el mito de la construcción de la civilización moderna. Hace un tiempo leí un libro sobre el mundo del Far West, en la que el autor comentaba que no fue 'La Diligencia' fordiana el artífice del nacimiento del western clásico, sino que fue el ultraconservador todoterreno DeMille quien dio a dicho universo el dinamismo, la épica y la magnitud necesaria para convertirlo en un género académico.
En el libro el autor atribuía ese honor a 'The Plainsman'. También cabe mencionar el siguiente western de DeMille, 'Union Pacific', como obra fundamental en el camino a la cima a manos del que luego sería el más grande, John Ford. Con esta película también empieza a destaparse uno de los más grandes actores del género: Gary Cooper, quien se convertiría en el célebre héroe psicológico en la oscarizada y mítica 'High Noon'.
A mis conocidos borrokas no les gusta el western americano, sólo les mola las cintas donde Eastwood se ríe de la épica fanfarrona y fascistoide. No les gusta, no porque no sea interesante, sino porque saben como acabaron los indios. Por eso combaten contra el estado opresor, contra el tren de Alta Velocidad, etc, porque ellos en verdad temen ese fatal destino, como igualmente les pasa a la peña de Al Quaeda, entre otros. Yo les digo que el ferrocarril ya vino, y la ciudad, y el mestizaje, y el fin de las ideologías; pero ellos insisten en seguir con su lucha. Les entiendo, pero yo no temo por mi existencia política. Porque estoy aquí y mi lengua está viva. Y eso es lo que importa.
Por cierto, Unamuno decía -muy valientemente- a principios del siglo XX, que cuando llegasen los nuevos tiempos, los vascos deberían de abandonar su lengua de trogloditas, dejarla morir en los sagrados caseríos de las montañas, puesto que en su opinión, no tenía la suficiente capacidad para adaptarse al nuevo mundo, y teníamos la obligación de empezar la vida moderna en castellano, como decentes ciudadanos españoles. Pues, vaya tontería. Porque yo soy un moderno muy molón, y hablo euskera como lo hacían nuestros antepasados trogloditas.
Unamuno, sólo eras un gran papanatas, un vasco frustrado, otro bufón de España. Imagino que si vivieses en la época actual, dirías -con dos cojones- que el castellano ya no sirve para este mundo globalizado, ya que la idea moderna de las naciones-estado se está yendo al garete, y que a partir de 2030 deberíamos ser exclusivamente europeos, y por ende, los españoles tendríamos que adoptar el inglés. Sí, tío, eras un valiente intelectual. ¡Viva Europa, cojones!
Kriza 
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