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Strhoeimniano
A Coruña (España)
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Su valoración:  |
16 de Junio de 2005 |
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“2001” es ese monolito, ese tótem cinematográfico que marca un antes y un después en la cine de ciencia ficción. Esta palabra le corresponde con toda justicia. La preocupación de Kubrick por el verismo de todo lo que aparecía en la pantalla hace que estemos ante una película en la que las especulaciones que muestran vienen sostenidas por sólidas bases hasta hacer de “2001” una ficción, exenta de realidad, pero llena de realismo.
En sí es una ópera (es grandiosa, épica desde las primeras imágenes. Kubrick hablada de “odisea de la humanidad”) en tres actos, cada cual más subyugante e inspirado, hecha desde una inspiración asombrosa (no se volvió a hacer una película tan arriesgada), pero destilada hasta la pureza, lo que hace que sea una película milimetrada, magistral, donde nada sobra o falta para lograr un espectáculo fascinante y enigmático.
Es cine en estado puro. Pese a su extenso metraje, no creo que lleguen a 20 minutos los diálogos de la película, lo que hace que toda la fuerza, toda la fascinación venga dada por una imagen cuidada, impactante, magnética, que se queda grabada para siempre en nuestras retinas. A esto se suman unos efectos especiales (ideados por el propio Kubrick y Douglas Trumbull, que también fotografiaría y haría los fx de “Blade Runner”) que aún hoy mantienen el tipo.
Ninguna película ha hecho correr más ríos de tinta que esta. O se la ama o se la odia; ¡pero es imposible permanecer indiferente ante ella! Un guión maravilloso, basado en un relato corto de Arthur C. Clarke, nos lleva desde los albores de la humanidad (aprovechando para mostrarnos el primer asesinato de la historia) hasta un nuevo y inescudriñable amanecer. Entre estos dos extremos toda una descarga de imágenes, de una puesta en escena majestuosa, con un montaje que hace que la imagen te impregne, te lleve a reflexionar, pues en esta película Kubrick muestra todo, pero no explica nada (Clarke, cuando posteriormente hizo el libro se encargo de despejar en sus párrafos todos los misterios que contenía “2001”) y una música que trasciende su mero papel de acompañante hasta hacerte sentir la “sinfonía del universo” (Ningún director se acerca al manejo magistral que Kubrick siempre logró con sus bandas sonoras). La danza espacial al ritmo del “Danubio Azul”; la inmensidad y soledad del universo remarcado por las inspiradas notas de György Ligeti, o el archifamoso amanecer lunar al son de los compases de “Así habló Zarathustra” siguen resonando en nuestra memoria.
Punto y aparte merece el duelo de HAL 9000, quizá la parte más clásica de la película, pues puede ser contemplada cómo un sólido thriller de la máquina (es el personaje mejor construido, el más humano, y a la vez el más abstracto) contra el hombre.
Solemos llamar al cine “7º Arte”; pero hasta que no llego “2001” no podemos aplicar con justicia este término, pues sale del territorio de calificativos como magistral para situarse como “obra de arte”. Nada más y afortunadamente nada menos.
Strhoeimniano 
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| 150 de 194 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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CARLES
BARCELONA (España)
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Su valoración:  |
5 de Septiembre de 2005 |
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¿Te puede interesar cómo hace cinco millones de años, un grupo de primates, pudo adquirir una cualidad única entre los otros animales. La inteligencia?.
¿Te puede interesar la reciente aparición de la inteligencia artificial, y como ésta puede rebelarse contra su creador,"el ser humano"?
¿Te puede interesar el futuro de la "inteligencia" desvinculada de las ataduras de un ser vivo o artificial?
Pues esta película te presenta esto: el pasado, el presente, y un posible futuro para el ser humano.
¿Qué otra película se ha atrevido a contar una historia semejante?.Creo que ninguna otra. Quien diga que esta película no tiene historia...Me callo.
2001...se rodó para el cine, se presento en Cinerama, comparable al IMAX de hoy en dia. El ritmo narrativo está pensado para apoyarse en el formato espectacular de la gran pantalla. Donde el espectador podía contemplar cada detalle en su justa medida de tiempo y sumergirse en las profundidades del Universo.
Me admiro que les haya gustado a personas que solo la han visto en la butaca de su casa, y creo que muchas opiniones negativas cambiarían si tuvieran la oportunidad de verla en el formato para el que fue creada.
Yo la vi con 17 años en una reposición del año 1978, que se produjo supongo para aprovechar el éxito de la recién estrenada, La Guerra de las Galaxias.
Salí del cine desconcertado, había ido a ver, lo que suponía sería una película de acción, con efectos especiales, y me encontré con el discurso de kubrick y Clarke.
En un primer momento pensé que no me había gustado, pero cuando llegué a casa ya me había convertido en un fan. Al dia siguiente la volví a ver, y ahora ya he perdido la cuenta.
Creo que visualmente, la película es aún totalmente válida, y lo que nos cuenta por supuesto que también.
Se anticipó a su tiempo, y con el paso de los años se han ido cumpliendo todos sus argumentos.
Incluso en la escena en que el científico que viaja a la estación orbital y habla por video teléfono con su hijita de cinco años, y ésta le pide que cuando regrese a casa, le traiga un teléfono. Cuando la vi por primera vez, pensé: ¿que niña desearía un teléfono como regalo de cumpleaños?. Ahora viendo la fiebre de los móviles, entiendo perfectamente que sea el regalo que pueda desear un bebe.
En fin para aquellos que no la han visto en el cine, les recomiendo que se apresuren a comprarse un proyector de video, y una pantalla de 2,5mt. o más grande si les cabe en casa. Se dejen de prejuicios, abran sus mentes a una historia que exige algo más del espectador, de lo hoy en dia nos suele ofrecer Hollywood, y podrán disfrutar de una de las mas grandes creaciones del séptimo arte.
CARLES 
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| 99 de 104 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Servadac
Madrid (España)
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Su valoración:  |
3 de Enero de 2010 |
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Un punto de inflexión, en geometría, es aquel en el que una curva cambia el sentido de su curvatura.
Cambiar, según el DRAE, es convertir o mudar algo en otra cosa.
En el género de la ciencia ficción, '2001: Una odisea del espacio' supone un cambio, un punto de inflexión.
Hagamos ciencia ficción con el lenguaje. La curva es el ser vivo. Hay monos. Aparece por primera vez el monolito. Contacta con uno de los monos. Después de ello, el mono es otra cosa (un hombre, un inventor). Por medio de la inteligencia, extiende su poder. La herramienta primera es un hueso de animal (un arma). Ya puede golpear. Ha dado el primer paso para conquistar la Tierra.
Kubrick nos enseña la culminación del desarrollo tecnológico con una elipsis elegante y exquisita. La herramienta puntera (una astronave) servirá para que el hombre cumpla su viaje de la Tierra a las estrellas.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La segunda aparición del monolito es más desconcertante. Ocurre en plena Luna. El hombre debe abandonar la Tierra y adentrarse en el espacio. A esas alturas de la evolución, el ser humano está muy cerca de su propio límite. Y al tiempo que el humano se deshumaniza, fabrica ordenadores casi humanos.
Empieza el último viaje. El hombre deshumanizado destruye la computadora humanizada. Se cierra un círculo. Lo que empezó con la muerte de un mono, acaba con la muerte de una máquina. Y, entre ambos extremos, la historia de la humanidad. El primer homínido apenas llega a ser un hombre. El astronauta casi ha dejado de serlo. La simetría es excelente.
Aparece nuevamente el monolito. Contacta de algún modo con el hombre. Después de ello, el hombre es otra cosa. Ahí concluye su viaje. El viaje de una especie.
La película es, sin duda, antropocéntrica. Fabula el intervalo que va desde el origen hasta el fin. Empieza con el primer destello de lo humano (pensar un arma) y desemboca en una forma de consciencia simultánea y plural. Ahí lo deja Kubrick. Lo que pueda venir después es otra historia. La historia de otra especie.
El monolito está en los puntos de inflexión del ser humano: nacimiento, partida y vuelco existencial.
Y se nos cuenta sin palabras.
Sin palabras.
Servadac 
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| 104 de 123 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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alex
barcelona (España)
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Su valoración:  |
15 de Octubre de 2007 |
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John Lennon, al que unía una amistad con Dan Richter, el mimo que interpreta al homínido encargado de lanzar el hueso que dio lugar a la más famosa elipsis de la historia del cine, dijo en cierta ocasión que “2001 una odisea del espacio” se debería proyectar en las iglesias 25 veces al día. Estoy plenamente de acuerdo con él.
Tal vez su desmesurada ambición a la hora de abordar los asuntos más trascendentes sea la razón de que esta película haya dado lugar a más interpretaciones que ninguna otra. A este respecto convendría recordar las palabras del propio Kubrick cuando afirmaba que había concebido la película como una experiencia sensorial más proclive a ser captada por esa intuición infantil con la que nos abrimos, maravillados, al misterio del universo, que por la lógica convencional con la que cartografiamos la realidad con el fin de volverla manejable.
El tema principal de la película sería, a grandes rasgos, la evolución de la vida (o de la conciencia) en el Cosmos. Una evolución puntuada por saltos paradigmáticos provocados por una misteriosa fuerza (el monolito), que tanto podría aludir al Vacío budista, a inteligencias extraterrestres, como a Dios; en este sentido, los dos últimos conceptos podrían solaparse, pues seguramente existan en el Universo formas de vida tan evolucionadas que podríamos atribuirles cualidades divinas.
Pero 2001 obvia tanto las mitologías religiosas tradicionales como los clichés sobre extraterrestres, para proponernos un viaje mítico, que a semejanza de las antiguas epopeyas conducirá primero a la especie, y luego al héroe individualizado hacia dimensiones desconocidas, que al final le llevarán, presumiblemente, a reencarnarse de nuevo (ley de la conservación de la energía, universo cíclico). Y tal vez, del mismo modo que las máquinas acabarán teniendo un alma, acaso el hombre termine transformándose en Dios (por denominarlo de algún modo).
Eso nos llevaría a otro de los temas a los que alude 2001: la dualidad entre inteligencia (o vida) “natural” y “artificial”. Una dualidad ficticia, pues a partir de cierto nivel de desarrollo la frontera entre “natural” y no natural, entre máquinas y seres biológicos, así como entre dioses y todo lo demás, tiende a desaparecer. Y así, la burocrática frialdad de los astronautas contrasta con la tortuosidad existencial de HAL, en el fondo más “humano” que estos.
Entrando en aspectos técnicos, destacaría el acierto de su ritmo pausado, así como la excelencia de la música, el sonido, y la soberbia fotografía y decorados. En cuanto a los efectos especiales: aun impresionan por su realismo pre-infográfico.
Un apunte anecdótico: por azares del destino, la casa de Gran Hermano (versión inglesa) está emplazada en lo estudios Elstree, a corta distancia de los desaparecidos estudios MGM donde se rodó 2001. Una vez rebasado, pues, el mítico año 2001, el ojo cibernético de HAL ha sido reemplazado por el ojo de Orwell, ahora transubstanciado en espectáculo televisivo.
alex 
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| 142 de 206 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Yo es que soy un fruto de esta sociedad nuestra que nos empuja a vivir siempre con prisas, y a menudo me aburren las pelis innecesariamente largas (e.g: El señor de los anillos). Por otro lado, las películas que no se entienden me hacen sentir tonto y eso no me hace ninguna gracia (e.g: Primer). Por si esto fuese poco, mi mente es muy inquieta y si no se le llama la atención cada pocos minutos con algún diálogo, desconecta de la peli y se pone a pensar en sus cosas (e.g: Whisky). Ya puestos, me enervan un poco las pelis pedantes (e.g: El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante). Y la mayor parte de las películas de ciencia ficción me parecen un poco tontorronas, aunque las que tienen más de veinte años me divierten por la obsolescencia de sus efectos especiales (e.g: El increíble hombre menguante).
2001 es La Excepción, con mayúsculas.
Nunca me cansaré de verla... Me dormiría con ella una y otra vez.
Nota: matrícula de honor.
Listocomics Puntocom 
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