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Críticas de "Sexo, mentiras y cintas de video"
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| 14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Langfuller
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
30 de Octubre de 2007 |
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En la excelente composición del personaje de Spader destacan las dubitaciones en sus diálogos que probablemente reescribiera añadiéndoles la naturalidad de lo imperfecto. La media sonrisa, la mirada interrogativa y esos titubeos denotan la inseguridad de un personaje que sólo está dispuesto a participar en la vida con la mirada. Graham nos descubre su voyeurismo a la primera que se presenta cuando le pregunta a Ann si ha salido alguna vez en televisión: consciente o inconscientemente, desde el principio la imagina víctima de su objetivo. Pero Graham no es el clásico "voyeur", una tensión interna le acomete y se manifiesta en sus contradicciones. Si por un lado se resiste a encerrarse bajo siete llaves, según afirma, por el otro pronto se enclaustra para rehuir el contacto con los demás. Sin embargo, la puerta de su casa permanece abierta y su contacto con el mundo se mantiene gracias a esta circunstancia que permite las distintas intrusiones del trío de protagonistas. Me interesan aquí dos escenas de la primera parte de la película en la que se presenta el personaje: la sobremesa con el matrimonio de John y Ann y la charla en el café a solas con Ann.
En la primera, sorprende la atracción creada entre Ann y Graham a expensas del marido que se muestra en todo momento cínico y distante. Las miradas de Graham gravitan en torno a la figura de Ann desplazando a su amigo al que, por otra parte, ya nada le une después de nueve años de separación. El número nueve alude al cambio de vida, a una muerte y una resurrección simbólicas (en consonancia con su costumbre de vestir de luto). Además de ese detalle de numerología hay otra referencia bíblica en la mención a la costumbre de la mujer de salar en abundancia las comidas. La sal se ofrendaba en los pactos realizados ante dios y probablemente sea una vaga referencia al pacto de fidelidad del matrimonio. Las posturas aparentemente opuestas de John y Graham se confrontan simbólicamente. Mientras que John, el infiel, se mofa de esa manía de su mujer de poner tanta sal, de Graham se nos dice anecdóticamente que años atrás "oficiaba misas privadas detrás de la capilla", en alusión a su fidelidad.
En la escena del café los personajes de Ann y Graham tienen la posibilidad de intimar en ausencia del marido. Graham pide té helado, una bebida que le caracteriza durante toda la película, hasta que logra figuradamente romper el hielo, ponerse del otro lado de la cámara -algo que aterroriza a cualquier "voyeur"- y expresar sus temores. Quizá la elección del té helado invite a una intimidad cuyo propósito parece ser antes la curiosidad que la lascivia. Graham descubre su impotencia mientras Ann acaricia inadvertida y repetidamente el pie de su copa de vino blanco en un ligero movimiento de vaivén. No hay lascivia en ese gesto porque no hay consciencia del mismo. Ese detalle mínimo de puesta en escena adelanta el tipo de relación que se establece entre los dos personajes y que prefiero no revelar aquí.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: El rol de Ann consistirá en ayudar a Graham a superar su impotencia, del mismo modo que él terminará por ayudarla a ella que, en cierto modo y dada su frigidez, comparte esta anomalía. En esta liberación juega un papel predominante la gestión del espacio que tan importante es en una película sobre el voyeurismo porque, en definitiva, siempre trata de la posibilidad del voyeur de salir afuera, de exteriorizarse y abandonar la concha en la que se refugia. A esa cerrazón, refiere la ambigüedad de la palabra inglesa "closure", que emplea Graham al afirmar, en referencia a su relación anterior, que ha vuelto después de su ausencia de nueve años para "clausurar" algo. En realidad, ese algo puesto en clausura es él mismo y lo esencial de su vuelta consistirá, de ser capaz de lograrlo, en abrirse al mundo. La mención a la lluvia en el porche de su casa en la escena final de la película constata, dado que el agua en su curso es un símbolo de fertilidad, la superación de su impotencia gracias a Ann, su liberación de la reclusión y la salida al mundo.
Langfuller 
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| 12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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¿Hay algo de transgresor en el hecho de contarle a una cámara de vídeo tu sexualidad más recóndita?
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Soderbergh así lo cree y en esta cinta consigue que también lo pensemos nosotros. Ningún personaje es lo que parece ser. Los vamos descubriendo a medida que ellos se descubren a sí mismos. Pequeños detalles operan esas transformaciones: un cambio de vestuario, de luz, de plano. Sutilezas muy bien utilizadas por el director.
La primera vez que Andy Mc Dowell va de visita a casa de Graham, el amigo misterioso, lleva un vestido que sólo le llega a la rodilla, en lugar de las faldas monjiles con las que aparecía hasta ese momento; el marido, el abogado ambicioso, se nos muestra en su despacho de traje claro con pajarita, asombrosamente ridículo, en una de las escenas finales; la camisa invariablemente negra de James Spader nos hace pensar sin querer en un paralelismo religioso: el sacerdote, la confesión... hasta las hermanas tienen un apellido que no da lugar a dudas: Bishop, “obispo” en inglés.
¿Por qué la terapia de Ann resulta en apariencia inútil, descafeinada? Porque todo lo que cuenta se lo está relatando al terapeuta calvo, que le recibe con su misma cara de terapeuta cada semana, en una consulta irreal a la que solo le falta la tacita de té y la labor de ganchillo. La única vez que ella cuenta con total sinceridad algo de sí, esas cosas que uno solo saca de sus abismos, lo hace frente a la cámara de video de Graham, y no creo que sea porque él escucha, sino porque está hablando consigo misma. Por primera vez parece ponerse ante un espejo, explorar, buscar. Esa es la verdadera terapia, por ahí atisba uno la posibilidad de concerse. Y lo paradójico es que quien está presente es prácticamente un extraño, una sombra tras la cámara, que jamás contará aquello que oye. Lo guardará como un secreto de confesión, para disfrute y meditación personal.
El hecho mismo de grabarlo da trascendencia a cada palabra. Ambas hermanas realizan una exhibición ante la cámara (desvelan su cuerpo, en un caso, su alma, en el otro). Dos caras de una misma moneda. Quizá cada personaje es eso, un aspecto de una personalidad completa e idealizada, escisiones muy esquemáticas de un ser más complejo que reuniría en sí la espiritualidad de Graham, los temores y represiones sexuales de Ann, el apasionamiento y el complejo de inferioridad de Cynthia y la ambición y la indecisión de John, que ve por primera vez desnuda a su mujer, simbólicamente hablando, la noche en la que escucha la grabación en casa de su extraño amigo. Ahí asistimos a una elipsis maravillosa en la que se adivina una escena de sexo que no nos es desvelada.
Como pasa muchas veces, al final es tan importante lo que se cuenta como lo que solo se deja imaginar.
Hermione Granger 
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| 8 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Betomovies
Santa Fe (Argentina)
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Su valoración:  |
27 de Marzo de 2007 |
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La cinta aborda la forma de vivir y sentir la sexualidad de cuatro treintañeros muy disímiles. Se desarrollan sus debilidades, miserias, traumas, instintos más carnales y resulta al menos interesante cómo interactúan estos 4 personajes, cómo mienten y sobrellevan las inmoralidades, las inhibiciones y las perturbaciones de índole sexual.
El guión es sencillo, aunque deja en su desarrollo un panorama bastante profundo sobre la complejidad del tópico sexual, tratando de bosquejar qué significa el mismo y cuáles son sus atractivos mediante una interesante interacción de sus personajes principales.
Como dije, la cinta es sencilla en sus variantes: tenemos un matrimonio que no funciona que adolece de sexo, aventuras carnales y descaradas mentiras, impotencia sexual y traumas psicológicos de un excéntrico que viene a despertar inquietudes, y una patológica competencia entre dos hermanas que no se soportan. No obstante, hay mucho trasfondo psicológico muy complejo detrás de cada personaje, lo cual hace que la cinta termine siendo un interesante acercamiento descriptivo y sobrio -para nada explícito- de ese tema tabú como es la sexualidad en el ser humano.
Betomovies 
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| 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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orantos
Madrid (España)
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Su valoración:  |
18 de Junio de 2008 |
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No me canso de repasar esta película, cuantas más veces la veo, más brillante me parece. Hay que verla en versión original aunque el doblaje en español es peculiar no se adapta a nuestra cultura: la cadencia en las voces, las miradas, los gestos... son un alarde de interpretación. Me parece erótica, inteligente y valiente y me gusta mucho.
orantos 
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| 5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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tutifruti
barcelona (España)
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Su valoración:  |
11 de Octubre de 2006 |
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Creo que es una pelicula que no te deja igual, al menos para mi, te hace pensar con un guión original, y una actuación de Spader increible, para mi la mejor actuación que ha hecho jamás, hace tiempo que la vi y sinceramente aun la sigo recomendando, eso sí tienes que saber a quién recomendarla.
tutifruti 
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