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| 14 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Baxter
Madrid (España)
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Su valoración:  |
15 de Enero de 2008 |
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Belle époque es más que una simple e ingeniosa comedia. El mismo Fernando Trueba la calificó como “un estado de ánimo en época de vacaciones”. El director deseó en todo momento transmitir al espectador la vivencia de la libertad de acción y opinión existentes en tiempos del inicio de la Segunda República Española, en contraposición con el oscuro, cruel, intolerante y despótico panorama político-social que se instauró en España pocos años después; Trueba refleja el clima de un sosegado remanso en medio de la opresión política y social, el tono abierto, cordial y respetuoso de unos personajes librepensadores en un momento de clara incertidumbre. Por encima de estas referencias, Trueba acierta al incluir rasgos artísticos de otros grandes directores y sus obras, como de Jean Renoir en su magistral Une partie de campagne, o de Erich Rohmer en sus personalísimas Pauline en la Playa o Le rayon vert; en todas ellas se exalta el amor a la vida, a la sensación de libertad, la importancia de los sentidos y del sexo sin ambages, o la influencia del entorno y la naturaleza en los sentimientos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Fernando Trueba siempre quiso hacer una película que remitiese, aunque fuese de forma lejana, a nostálgicas experiencias autobiográficas de su juventud. En Belle époque el ambiente se hace reparadoramente bucólico para relativizar el contexto político y otras consideraciones dogmáticas más o menos intransigentes, un entorno en donde quedan abolidas, como un deseo ancestral del director, las más severas normas sociales, prejuicios morales y cantos de sirena ideológicos; un lugar idílico en donde pueden potenciarse y aflorar de forma natural esos sentidos e instintos innatos, en beneficio de la magia de una educación sentimental sin escollos morales o culturales. La Segunda República, etapa histórica en donde se ambienta la película, también representó esa promesa idílica que pronto se desvanecería.
Belle époque trata de temas sencillos, elementales y vitales desde el principio de la especie humana: el amor, como parte fundamental de nuestra existencia, el deseo sexual como parte consustancial de la calidad humana, la dificultad de elegir a la persona amada, la amistad, las excelencias de la cocina como efímero aunque intenso placer terrenal, lo espontáneo que todos llevamos dentro a pesar de nuestra condición o circunstancias, sobre nuestra capacidad de ofrecernos a otro ser, como un instinto primitivo alejado de toda concepción moral o religiosa, trata de las peripecias de un amante del amor carnal, como así también lo ilustró Françoise Truffaut en su manifiesto sentimental y otrora escandalosa cinta El hombre que amó a las mujeres, aunque en el caso de Fernando éste amor al sexo débil y la inclinación obsesiva hacia el matrimonio no es más que una respuesta conservadora y moralmente engañosa hacia su talante promiscuo y espíritu vividor.
La película comienza y termina con dos episodios luctuosos: arranca con la muerte de dos guardias civiles y concluye con el suicidio del cura (Agustín González) y la suspensión obligatoria de la boda, un símbolo de la claudicación de Fernando hacia lo socialmente correcto. Esas dos escenas funcionan como dos rupturas dramáticas que marcan el paréntesis idílico que vive el protagonista y todos los espectadores. Si la película comienza con un prólogo más cercano al humor negro, concluye con un triste epílogo que acumula una triple tragedia: el suicidio del sacerdote, la renuncia de Fernando y la soledad de Manolo, donde no hay lugar para el humor. No es precisamente un final feliz, el plano de Manolo alejándose en el coche de caballos aparece teñido de contagiosa melancolía, de una intensa abulia, como si el autor, los personajes y el paisaje cayeran en la cuenta que la tristeza no tiene fin… aunque la felicidad sí. Un final que invita a la reflexión sobre nuestro concepto de la vida.
Baxter 
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| 7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Luisito
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
21 de Julio de 2008 |
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La suma de los excepcionales Fernán-Gómez y Gabino Diego hace que esta película valga mucho la pena. Se trata de una historia increíble, porque para creer que el soso de Jorge Sanz se las pueda llevar a todas al huerto hay que hacer un esfuerzo considerable. Ahora bien, el contexto en el que se enmarca la película y sobre todo esos personajes secundarios que lo bordan elevan más de lo normal la película de Trueba.
Por cierto, algo tendrá que ver el director para que la suma de esos elementos dé este buen resultado.
Luisito 
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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néstor
Barcenorca (España)
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Su valoración:  |
29 de Mayo de 2008 |
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Rafael Azcona y Fernando Trueba concibieron una divertida, agradable y entretenida historia que combina elementos históricos serios con tintes divertidos y jolgoriosos, en una película coral que obtuvo un gran reconocimiento.
Estamos a principios de los años 30 y la cuestión republicana está a flor de piel. Desertor del ejército, Fernando (Jorge Sanz) se refugia en la casa de campo de Manolo (Fernando Fernán Gómez). Al poco llegan las hijas de éste, lo que lleva a Fernando a tener serios problemas espirituales, y algo más "terrenales", con cada una de las cuatro.
Con el fondo histórico siempre presente y muy verosímil, Trueba traza una historia divertida, con toques ocurrentes y llena de vitalidad que deja al espectador con un muy agradable sabor de boca. Y, para qué negarlo, cierta envidia sana hacia el personaje de Jorge Sanz y sus devaneos amorosos con las cuatro hermanas: Ariadna, Maribel, Míriam y una jovencísima Penélope.
néstor 
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| 7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Edwin
Cuernavaca (México)
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Su valoración:  |
18 de Junio de 2008 |
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Uno de los géneros favoritos del cine comercial, es aquel en el que se cuenta con una historia sencilla, ubicada en un pequeño poblado (a veces un ambiente post-bélico ayuda para "marinar"), dónde el o la protagonista aprende de sus semejantes, así como válidas lecciones de vida, amor y sabiduría. Lamentablemente, lo que sugiere ser un género emotivo y memorable, termina siendo la mayor parte del tiempo una falsedad indescriptible, cuyo único fin es la de lucir a su estrella principal (como Paul Newman en "Nobody's Fool", o Stuart Townsend en "About Adam") en situaciones "profundas", reflexivas, y casi la mayoría del tiempo, románticamente deshonestas. Por eso fue que vi en "Belle Époque", una película desarrollada en un pintoresco poblado español, en Europa, absolutamente alejada de todos los vicios propios del cine de Hollywood, una alternativa un poco más honesta o diferente al resto.
Grave error.
La historia (que no podría ser más genérica), comienza justo cuando Fernando (Jorge Sanz), un joven desertor, encuentra acogida por parte del excéntrico Manolo (Fernando Fernán Gómez), un afable residente más de un pequeño y tradicionalista pueblo español, justo antes de comenzar la famosa guerra civil que azotó dicho país en las década de los 30. Los problemas comienzan cuando las guapas y joviales hijas de Manolo van de visita a la casa de campo para organizar su anual temporada vacacional, y Fernando se siente atraído por todas ellas. El asunto es que sólo puede decidir sobre una, pero sin lastimar a las otras… ¿Podrá encontrar su verdadera media naranja en tan encantador poblado?
El problema principal de "Belle Époque" no es lo trillado de sus argumento, o el débil desempeño dramático que se muestra sobre su jocoso argumento, sino que la mayor parte de la película el melodrama se siente falso, y el metraje tiende a ser demasiado largo y redundante, cuando a fin de cuentas ya tenemos previsto que lo puede suceder al final.
Reconozco que posee escenas tremendamente hilarantes, pero sólo bajo la compañía de su brillante elenco de apoyo (Fernando Fernán Gómez, Maribel Verdú, Penélope Cruz y Chus Lampreave). El papel protagónico, sin embargo, se muestra fláccido y mucho más insustancial de lo acostumbrado. Pero finalmente esto no es culpa del actor Jorge Sanz, sino del guión que le regala un papel tan absurdo y unidimensional.
Y hablando de unidimensional, cabe mencionar que los hechos vistos en ésta película distan mucho de ser memorables. No quisiera decir que todo lo que vemos y oímos en "Belle Époque" es irrelevante, pero no deja huella, es insípida, y totalmente carente de visión artística.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Me temo que sólo puedo recomendar ésta película como una comedia pasajera, libre de pretensiones, pero totalmente olvidable. Con un mejor guión y un mejor enfoque narrativo, "Belle Époque" pudo ser realmente emotiva y lucidora (digamos, al estilo de "Antonia" y "Stealing Beauty"), pero en estado actual, la cinta tiende a ser demasiado ligera y exagerada. Por el lado positivo, al menos la película rara vez aburre, así que si no hay otra cosa, o de repente la llegan a pescar a altas horas de la noche, la experiencia puede ser tan pasable como gratamente entretenida. Por mi parte, creo que "Belle Époque" no merece halago superior a ese.
Edwin 
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| 6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Betomovies
Santa Fe (Argentina)
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Su valoración:  |
12 de Mayo de 2008 |
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Comedia de enredos con fondo romántico que tampoco se aparta de meter bocadillos políticos alegóricos a la guerra civil española.
Pero lo importante aquí es lo bien concebida que está la historia, la cual nos pasea por situaciones jocosas donde un joven ex seminarista “picaflor” revolotea de coño en coño a las 4 hijas de un retirado pintor. Pero lo más divertido de todo es que no sabemos bien quién es el que aprovecha la situación, si el joven o las fogosas jovencitas que también saben manipular la situación de competir por los “servicios” del joven.
Sin dudas que el guión está muy bien orquestado y mantiene siempre una sonrisa en el rostro del espectador, ya sea por algunas disparatadas situaciones o por algunos diálogos memorables.
Tampoco es menor destacar las actuaciones de las cuales me quedo sin dudas con la de Fernando Fernán Gómez, ese viejo alegre que no se preocupa mucho por la integridad sexual de sus hijas y cuyas ideas y filosofía de vida no nos dejan de asombrar ni un momento. También es interesante y simpático el papel de Jorge Sanz, quien no tiene la más remota idea de dónde se está metiendo con la idea de pasarla bien con las bellas hijas del anciano pintor. Las bellas actrices tampoco son para despreciar en sus interpretaciones, aunque sin dudas que se las disfruta más por sus agraciadas anatomías y su belleza física que por otra cosa. También hay un elenco de reparto sólido, cada uno en la medida de su participación dentro del guión, para dar por resultado un filme sumamente atractivo desde la parte artística, sin puntos muertos y con un dinamismo constante.
Preciosa también resulta desde lo estético, con conseguida fotografía y escenarios naturales a la altura de una comedia con hilarante contenido de enredos sexuales con dejos de mensajes políticos, los cuales sólo podrán interesar a fanáticos patriotas que escarban en una historia donde poco positivo puede encontrarse.
Me quedo por ello con su desparpajo y con la naturalidad de los actores, lo cual junto a lo bien construido que está el argumento, da lugar a una interesante opción de pasar un rato alegre con ocurrentes situaciones.
Betomovies 
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