Es una delicia ver una película de este director argentino. Dicho esto debo avisar de que no está al nivel de " Bombón el perro" o "Historias minimas".
La ventana es la excusa con la que Sorín nos lleva más que a las imágenes. a los sonidos del campo, a la muerte, a lo importante, a los pequeños detalles. Pequeños detalles como un brindis que significa el perdón de toda una vida, el viento de los campos que representa el sosiego de la vejez o las delirantes fantasías de los mayores que recuerdan lo que nos pareció insignificante mientras nos preocupábamos de vivir.
spoiler:
La ventana también nos enseña a esas sirvientas faltas de amor, junto con ese hijo que recuerda su pasado y su remordimiento por él, esto en la última imagen que describe el gran Sorín.
O ese arreglador de pianos que pretende arreglar su vida con la sirvienta (quizás, no estoy muy seguro).
Buena referencia a Borges.
Muy real cuando Alberto repite dos veces porque se vendieron hectáreas de la finca.
Esa Claudia afectada por el medio urbano junto a su móvil (buena crítica de Sorín) en el que vive sin vislumbrar un nuevo horizonte en el que está inmersa, como es la belleza del campo.
No sé, estos pequeños detalles y pequeñas historias que Sorín hace grandes.
Por tanto, yo le aconsejo a este humilde a la par que grande director argentino que siga bailando aunque sea abajo o por la puerta de atrás.