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| 46 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Beggar
Pontevedra (España)
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Su valoración:  |
9 de Junio de 2006 |
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Tornatore se pasea por el filo de la navaja que separa la sensibilidad de la sensiblería. La diferencia está en la honestidad del sentimiento.
Prescindiendo del final, la película sería una buena cinta, con una soberbia música. Pero en los cinco minutos finales, en que Novecento intercambia explicaciones con Max sobre su decisión...la elevan a la categoría de obra de arte.
Es la demostración de lo fácil que es hacer una buena película, uniendo un texto de calidad con un director con oficio (y respeto a la inteligencia de su público), y unos actores que cumplan su cometido.
Como dicen en la cinta: Nunca se está del todo acabado cuando te queda una buena historia que contar, y alguien a quien contársela.
Beggar 
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| 31 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Fej Delvahe
Ladera del Monte Titano (San Marino)
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Su valoración:  |
20 de Agosto de 2008 |
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Leyenda sobre un pianista que nació y vivió toda su vida en un gran buque de pasajeros, de los que trasladaban emigrantes europeos a EE.UU. al inicio del siglo XX.
Se trata de un filme sobre un creador y su melancolía o sobre la melancolía como motor del creador.
Mientras la mayoría de la gente viaja con el sueño, horizonte u objetivo primordial de obtener la felicidad, el protagonista de esta leyenda es todo lo contrario: opta no por buscar la felicidad sino por matrimoniarse con la melancolía. Sin duda la emigración es una señal de intento de mejorar de vida, de búsqueda de la felicidad; pero "Novecento", el pianista de este filme, prefiere no moverse jamás de su barco (que es su mundo conocido, con la mar por compañera habitual), en el interior de su navío vive melancólicamente pero tiene control sobre su vida, más allá de este espacio concreto, en la amplitud de la tierra firme y de las ciudades no se hallaría ni a sí mismo.
"Novecento" es un creador, un artista, que lo es en base a su melancolía. Para él ir más allá de su barco-hogar sería ir en busca de la felicidad y como todos los genios tristes siente muy profundamente que es la melancolía la cuna de lo sublime. Como diría probablemente, algún defensor de lo positivo que tiene en sí la melancolía, «el abrazo de la sombra atiza el corazón».
Para el célebre psicólogo Carl Jung, la melancolía y la creatividad artística están íntimamente ligadas. Y para James Hillman, también psicólogo y discípulo de Jung, «la depresión abre la puerta a algún tipo de belleza», que en el caso del protagonista y pianista de esta narración resulta belleza musical, la cual genera o crea desde su triste o melancólica existencia.
Sólo gracias a que hay seres humanos profundamente melancólicos, los otros profunda o superficialmente alegres y felices pueden disfrutar de creaciones geniales, bellísimas, para ellos y para sus descendientes.
Fej Delvahe
Fej Delvahe 
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| 25 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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SCuenca
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
23 de Diciembre de 2009 |
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“La Tierra es un barco demasiado grande, una mujer demasiado hermosa, una música que no sé tocar”
La percepción del mundo a de “Novecento” de todo lo que sucede a través del barco es maravillosa y bella. Ver una película que muestra de forma excelente los sentimientos del protagonista es realmente maravilloso.
Es una obra del séptimo arte que está al nivel de Cinema Paradiso por su excelente fotografía, reparto, música y guion.
El placer se prolonga a cada momento que nuestro protagonista toca el piano de forma maravillosa y melancólica que te hace preguntarte como lo hace o si llegara a superarse en algún momento.
Giuseppe Tornatore hace una maravillosa película donde logra mostrarnos a un gran nivel como nuestro protagonista “Novecento” va creciendo en un transatlántico en el cual va conociendo a miles de personas.
Dos maravillosas horas que son puramente conmovedoras y mágicas. Uno puede sentirse triste durante todo el transcurso de la película e incluso pillarle cariño al protagonista, pero, de eso se tratan las buenas películas, de hacer que el espectador sienta algo. Desde luego Tornatore lo consigue.
Tim Roth hace la mejor interpretación que he visto hasta hoy de él si lo comparamos con su actuación en la serie Mienteme, El Increible Hulk o El Planeta de los Simios. Por desgracia es un actor que me esperaba que a raíz de su gran interpretación en este film tuviera mejores papeles y no ha sido así.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: A principios del siglo XX Estados Unidos genera grandes expectativas de futuro para los inmigrantes lo que hace que los transatlánticos vayan repletos de gente que esta dispuesta a comenzar su aventura en América.
En uno de esos viajes, un bebe es abandonado encima de un piano y es encontrado por Danny, uno de los trabajadores del transatlántico Virginian. Danny decide adoptar al niño y educarlo de la mejor manera que puede. Lo bautizara con el nombre de Mil Novecientos.
Mil Novecientos no existe para el resto del mundo ya nadie lo conoce fuera del Virginian, su barco se convierte en su fortaleza para seguir adelante hasta que alguien descubre su innato talento con el piano.
A través del piano, “Novecento” nos mostrara como ve su reducido mundo desde un barco y la entrañable amistad que contraerá con Max Conn, el trompetista de la banda musical del Virginian.
SCuenca 
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| 20 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Esteban
Oviedo (España)
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Su valoración:  |
3 de Febrero de 2006 |
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Esta película pertenece a ese tipo de filmes que dejan un sabor agridulce: por un lado la historia es maravillosa, bellísima, y está narrada con el talento suficiente como para poder llamar la atención de cualquier espectador con dos dedos de frente; pero por otro nos queda la incómoda sensación de que, con un poco más de desarrollo en el guión, con unos personajes secundarios y subtramas más trabajados, la película podría haberse convertido en una obra completamente inolvidable. Lamentablemente no es así y nos tenemos que conformar con una más que notable película, de irregular desarrollo pero innegables logros artísticos, que apela directamente a la sensibilidad del espectador. Aunque pueda pecar de edulcorada en más de una ocasión (Tornatore está en plena forma), no se puede negar la mágica sensación que te embarga en algunos momentos del film.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Las secuencias finales, con el trompetista Max recorriendo las ruinosas y oxidadas estancias del viejo barco abandonado mientras escucha en un fonógrafo una melodía de amor, o la despedida de los dos amigos en las calderas, son de un lirismo francamente conseguido.
Esteban 
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| 8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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mnemea
Castellón de la Plana (España)
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Su valoración:  |
17 de Julio de 2009 |
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Un bebé nace en el primer día del primer año, haciendo que su gloriosa madre sea un piano, que le arropa y le mece para tranquilizarlo. Apareció en nuestras vidas Novecento.
Un niño crece entre hollín y turbinas, se esconde en las entrañas del barco, viendo pasar las olas, aprendiendo de esas madres que son caballos veloces y de esos hombres que deben ser padres risueños para que no les encierren como niños. Del primer aliento de una madre se recibe todo, él aprendió la maestría de las teclas, para comunicarse con el mundo, para expresar su vida con la música.
Un hombre que cree tenerlo todo, dos pianos, una pasión, bailarines que se mueven al ritmo frenético del alma pausada de Novecento, que toca lo que sus movimientos inspiran en su interior. Con quién danzar mejor que con su vida, su piano, de un lado a otro de ese barco, su universo, que cruza el amplio e infinito océano dentro de los límites de su trayecto.
Todos admiran su talento, pocos conocen su bondad, más allá de la leyenda, pues otro hombre es que creció solo, en su propio mundo, sin meterse en el de los demás. Los reconocidos genios osan comparar su maestría, su gran amigo se atreve a aconsejarle que acepte la gloria, en tierra firme, donde nada se mece y todo pierde ese aroma a sal y majestuosidad.
Novecento es ese hombre que teme lo que no es capaz de conocer, que acepta que su vida por siempre estará ligada a su alma máter, esas notas discordantes que atraviesan los misterios de la humanidad.
La belleza llama a la belleza de usted, porque ese hombre que percibe la ilusión de unos viajeros, siempre de paso, buscando un firme pedazo del gran pastel llamado nuevo mundo, que sabe quién mantiene en sus pupilas el terreno que ansía pisar, puede amar la más bella melodía que surja de sus manos, puede guardar secretos eternamente que le muevan a dar un paso más allá de su tambaleante y brava existencia, puede querer ser uno más abrigado con la elegancia y la valentía.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Pero no todo es tan sencillo, arrojar el conocido universo por la borda ante la curiosidad de verlo desde otra perspectiva es un gigante paso de abrumadoras consecuencias, que no puede dar cualquiera, no desde un acotado mundo hacia una jauría desconocida.
Un señor se esconde en los rincones que quedan de su desolado paraíso, le han arrebatado de los brazos a su amada madre, quien le vio crecer, quien le enseñó a su modo a expresar sus sentimientos. Él quiso ser uno más pero no podía, desde esas interminables y oscuras aguas vio que su mundo era pequeño, lo podía controlar, mas qué le quedaba por sentir a parte de miedo por eso que no vio, dónde terminaban las calles, dónde encontraría el final del mundo que siempre deseó como otra cosa que hacer en la vida. Cómo dominar lo que no conoces, donde no te conocen, si ese mundo aparte siempre estuvo de paso.
Con una sonrisa se puede afirmar cual es el destino que ha dibujado para sí mismo, él siempre será un secreto, ahí fuera nadie reconocería su existencia, en boca de otros será poco más que una leyenda, ligada a un océano, a un aterciopelado y vivaz sonido, al movimiento sobre las corrientes, pues el final estará ligado al inicio, sin miedos ni sobresaltos, sólo dejando que ocurra, como siempre ha ocurrido.
Un pez será en otra vida, esperando por su aspecto diferente y especial a que le elijan para introducirlo en una pequeña pecera, donde conocer sus límites, y cuando de nuevo suene de cerca un piano, tal vez el sonido que provenga de las manos de ese músico cercano, que entre por la mañana a través de la ventana, brillará con luz propia, para siempre, en su escamada piel de genio olvidado.
mnemea 
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