|
Presidente por accidente es una floja película para verla una vez y no repetir. Un actor de reparto que esta rodando en un imaginario país centroamericano, es invitado a la fuerza para suplantar al dictador que ha fallecido a causa de la bebida. Con este poco imaginativo y plano guión, nace esta comedia que tiene momentos interesantes, pero que en general puede aburrir más que interesar. El film tiene dos secundarios de lujo totalmente desaprovechados, Raúl Juliá en el papel del inductor de la suplantación y aun peor, nuestro querido Fernando Rey en una triste encarnación del mayordomo del dictador.
Recomendación, solo para incondicionales de Richard Dreyfuss.
Enric de Banyoles 
|