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| 32 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Les sonará a cachondeo, pero Hugh Grant es un buen actor.
Sólo hay que ver su trayectoría: saltó a la fama con Cuatro bodas y un funeral y ya quedó encasillado en papeles de guapetón bonachón un poco pringadillo, y los bordaba pero parecía que no supiese hacer otra cosa... hasta que una noche, pese a tener una novia que era muy mona, el tío prefirió que le felase una prostituta con cara de mono!
La prensa montó un escándalo considerable y se acabó el encasillamiento... Bueno, lo volvieron a encasillar pero esta vez en lugar de como guapetón bonachón quedó encasillado como guapetón cabrocente cínico miserable granujilla de mierda, y la verdad es que también parece que haya nacido para esto.
De lo que sacacamos dos conclusiones: a) que la belleza física no lo es todo, la belleza espiritual y la habilidad oral también puntuan, y b) que Hugh es un mal marido pero un buen actor que lo único que necesita son buenos guiones (y alguna mamadilla de vez en cuando).
Y Small Time Crooks es la mejor película en la que aparece este pillín de ojos azules (y quizá también la única buena), pero no se puede decir lo mismo del señor Woody Allen... padre de maravillas como Zelig y tantas otras.
Bueno, lo que quizá sí se puede decir es que Small Time Crooks es la mejor película de su última etapa (que va desde Sweet and Lowdown hasta Pilinga y Pilinga, y que ahora se puede ver al completo y por cuatro duros en un ciclo que le dedica la Filmoteca de Barcelona a partir de mañana sábado). Avisados están.
La coña de las galletitas es impagable, y si parece que al final de la peli ésta pierde fuelle es sólo porqué el principio es insuperable y no había manera de estar a la altura (bueno, más o menos como le pasa a la carrera de Woody Allen mismamente).
Nota: notable.
Listocomics Puntocom 
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| 16 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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burton
Santander (España)
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Su valoración:  |
14 de Julio de 2006 |
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La verdad es que uno nunca se aburre con las historias de Allen. Aunque realmente no se trate de una de las mejores cintas del afamado cineasta neoyorkino, en ningún momento pierde comba, si bien el ritmo narrativo no es homogéneo.
Con un arranque trepidante y prometedor, la película termina por diluirse como un azucarillo en un proceloso mar de dudas y decaímiento que no es óbice empero para considerarla como una película altamente recomendable para pasar un entretenido rato en familia o con los amigos.
Meritorias las actuaciones de Allen interpretando el papel de una granujilla de medio pelo, como muy bien reza el título de la cinta (una de sus mejores actuaciones en mi opinión), así también como el papel de su esposa Frenchy o Frances Fox Winkler, interpretado de manera brillantísima por una espléndida Tracey Ullman.
Esos momentos iniciales donde la panda de granujillas inician la excavación de un túnel en las proximidades de un banco es francamente uno de los comienzos más prometedores que jamás se hayan visto en pantalla, a pesar de que posteriormente los hechos no confirmaran las suposiciones.
Frenchy y Ray se conocieron en un barco bajo una puesta de sol en Nueva Jersey, y ambos soñaron juntos en irse algún día a vivir a Florida...
Los sueños, sueños son y esta película está hecha de ellos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Ray Winkler (Woody Allen en uno de sus mejores papeles hasta la fecha) es un granujilla perdedor, que se inició en el mundo del hampa a través del mundo de las apuestas fraudulentas, y posteriormente pasó a negocios tan esperpénticos como cementerios de perros, para caer después en el mundo de los atracos a mano armada a los bancos de la zona.
No en vano estuvo condenado dos años, durante los cuales su paciente esposa, una bailarina de bailes exóticos posteriormente reconvertida en pedicura le esperó con denuedo y entrega.
Una vez fuera de la cárcel y dedicado al oficio de lavaplatos, "el cerebro" como le llamaban en el trullo a Ray, planea con sus amiguetes; Denni un camionero bastante cortito de luces (sensacional Michael Rapaport), un hombre con instintos callejeros como Tomy Walker (Tony Darrow) , y un socio ex-convicto de galería, Benny (John Lovitz) el robo de un banco, para lo cual alquilan una pizzería en las inmediaciones del mismo. Y May, la prima tontita de Frenchy se une al plan.
Su idea de forrarse a costa del plan urdido fracasa, pero sin embargo levantan todo un imperio de la repostería llamado Sunset Farms.
Una vez ricos, las vidas de Ray y Frenchy empiezan a divergir, pues mientras Ray es partidario de darse a la buena vida sin más, Francis adopta la actitud del nuevo rico con pretensiones de grandeza, para lo cual contratará los servicios de un marchante de obras de arte, David (interpretado de manera sobria por un inusualmente contenido Hugh Grant) quien tratará de enseñarle las buenas maneras de la alta sociedad...
Todo un guión que tristemente se va diluyendo, perdiendo gradualmente su fuerza inicial.
Pero aún con todo, un poderoso ejercico de entretenimiento mezclado con dosis de buen cine.
burton 
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| 12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jairechu
Avila (España)
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Su valoración:  |
10 de Diciembre de 2008 |
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Primera de un grupo de tres comedias para Dreamworks que acercaron al gran público la obra del autor de Manhattan, sin que con ello se apreciara un bajón importante en su calidad. Lo cierto es que sin estar entre lo mejor del director no deja de ser una buena muestra del talento y estilo del director. Se aprecia cierto cansancio en el ritmo del film, que arranca de forma genial pero que pierde fuerza y el ritmo resulta menos fluido de otros trabajos. Por contra el guión es una maravilla, cuyo único defecto es un conjunto de secundarios poco definido, que a cambio plantea dos incisivos retratos para Ray y sobre todo Frenchy, un complejo y emotivo retrato de una mujer deseosa de un cambio en su vida que termina buscándolo en los círculos sociales equivocados. Pero es además un crítica feroz a la filosofía del éxito que vende la sociedad, una interesante reflexión (una más) sobre la vida de pareja y de las altas esferas de la sociedad. Por supuesto vuelve a destacar por sus divertidos y ágiles diálogos, en particular los que hay entre Ray y Frenchy, que demuestran una vez mas que Allen es mejor escritor que director, salvo contadas ocasiones en las que esta a la par. Los actores cumplen, aunque de nuevo es Tracey Ullman como Frenchy la que se lleva todas las escenas en las que aparece. Una buena comedia que divierte con el ingenio de sus diálogos y por los interesantes temas que trata.
jairechu 
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| 11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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cassavetes
Zaragoza (España)
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Su valoración:  |
9 de Octubre de 2006 |
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Granujas de medio pelo es la comedia más visual de Allen en la década de los 90. Tras la labor de otra práctica de perforación personal de Desmontando a Harry, la crítica social y cultural de Celebrity, y el reconocimiento a la música de jazz con Acordes y desacuerdos, Allen huye de todo apunte autobiográfico para llevar a la pantalla un puro divertimento basado en las historias de atracos perfectos de los años 50 y 60. Para ello vuelve a tomar como principal arma el gag visual del cine de sus comienzos, el de Toma el dinero y corre, el de Bananas, El dormilón.
No hay en Granujas de medio pelo un nombre que sobresalga por encima del resto en el reparto. Quizá Hugh Grant, hábilmente utilizado por Allen en el papel de un gentleman inglés pasante de obras de arte. Brillan por su ausencia nombres sonados que pueblen cada plano de sus películas. Lo que pretende con ello Allen es que nos fijemos más en el contenido. Por encima de quién lo haga, está el cómo se cuenta.
Incluso el estrato social al que pertenecen los protagonistas es bien contrario al acostumbrado por Allen. Su personaje incluso ha estado recientemente en la cárcel. Esos granujas de medio pelo que nos indica el título son más bien individuos que, ante la carencia de suficiente imaginación para llevar a cabo sus actuaciones, contraponen el buen corazón que llevan dentro. Tal vez por ello la intervención de la diosa fortuna les dará la oportunidad de recoger unos frutos bastante distintos a lo inicialmente pensado y ascender a una clase social superior. Allen se enfrenta en la segunda parte de la cinta al mundo refinado y selecto de la alta sociedad, en el que de manera casual terminan entrando los incautos Woody Allen y Tracey Ulman.
Probablemente existan obras más redondas o conseguidas en la filmografía del director norteamericano, lo cual no quita a que consideremos a Granujas de medio pelo como una divertida película.
cassavetes 
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| 10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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BigCat
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
10 de Enero de 2009 |
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Comedia desternillante. Nos presenta a un matrimonio de lo más cutre pero simpático; el marido tiene un plan descabellado que piensa llevar a cabo con unos cómplices que no tienen mucho de gángsters y sí de catetos de pueblo (uno de los secundarios sale también en Poderosa Afrodita).
Las cosas se tuercen hacia otro lado, de modo que las fuerzas del universo, el destino o la casualidad, hacen que lo que empezó de una manera, acabe de otra diametralmente opuesta. Pero los personajes, el matrimonio especialmente, no están preparados para tal giro de los acontecimientos y todo se convierte en una especie de parodia de nuevos ricos con situaciones muy cómicas y bien elaboradas.
En mi opinión, lo mejor de la película es asistir con sorpresa a el encadenamiento de sucesos inesperados pero bien hilvanados; en ningún momento hay sensación de absurdo, aunque pasen cosas absurdas.
Presten atención a la estética kitch de la segunda mitad de la película; jamás se vieron tantas horteradas juntas en tan poco tiempo y espacio.
Yo recuerdo que en el cine tenía a mi lado a un tipo que no paró de reír. No me molestó en absoluto porque también yo me descojoné, con perdón.
BigCat 
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