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Críticas de "Viridiana"
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| 37 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jastarloa
Madrid (España)
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Su valoración:  |
13 de Abril de 2006 |
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Sabia mezcla entre narración clásica, goteos surrealistas y personajes esperpénticos (gracias por tu genial "descubrimiento", Ramonciño).
Sería un error quedarse en el ataque al catolicismo a la hora de analizar esta prodigiosa película de Buñuel. Está claro que es lo que más puede escandalizar en una sociedad tan mojigata como la española –de hecho, me uno a su feroz embate–, pero también es interesantísima como retablo de las miserias humanas. Ningún personaje se salva, todos son títeres decapitados al final, incluida la compasiva Viridiana, que se delata a sí misma en sus paseos sonámbulos luciendo muslamen, en su desmedido fetichismo (¿una corona de espinas entre el equipaje?: ¡jooooder...!) y en su visita final a la habitación de Jorge.
La última cena, un crucifijo que es a la vez navaja, una monja inexperta acariciando las ubres (?) de una vaca...: es necesario revisarla varias veces: nunca dejarán de sorprenderte los nuevos descubrimientos (y redescubrimientos) que harás.
Lo mejor, para mí (entre muchas cosas): la bacanal que se montan los interesados mendigos, y eso en lo que casi nadie repara: el personaje de Ramona.
Es, junto a "Los olvidados", lo mejorcito de Buñuel.
La colocaría, sin dudarlo un instante, entre las mejores películas europeas de la historia.
jastarloa 
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| 23 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Lucryer
Madrid (España)
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Su valoración:  |
26 de Julio de 2005 |
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Buñuel retrata sin piedad los vicios de la mala religiosidad, de la histeria del falso ascetismo, que niega la corporeidad, los instintos, en fin, la animalidad del hombre, lo transforma en "un alma buena encerrada en un cuerpo malo".
Su crítica es destructiva, y en buena hora. Y lo digo como cristiano que soy. A pesar de su indudable orientación anti-cristiana y anti-Iglesia, Buñuel es un Nietzsche del cine, porque la dureza de su crítica obliga a cualquier cristiano a revisar sus creencias a fondo, a reflexionar sobre la religiosidad, a fin de acabar con la religión descerebrada, sentimentalista y cerrada de nuestros días, que poco hace por la salvación que pretende dar a los hombres, y los llena de fantasmas con el cuerpo, los instintos, la sexualidad, etc.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Viridiana encarna plenamente esa visión de la cristiandad, se niega a sí misma, a su propio cuerpo ("yo te vi, estabas desnuda", dice la implacable niña) pero desarrolla una devoción morbosa por los objetos (la escena en que abraza la cruz me pone los pelos de punta), al mismo tiempo que se guía por una dudosa moralidad (la "doble moral"): ayudo a los otros porque en el fondo me conviene a mí, ayudo a los pobres (pintados con asombrosa frialdad, no por ser pobres y deformes son buenos, pueden ser resentidos y tan perversos como los ricos; ¡ salud Nietzsche !) para "limpiar" mi consciencia. Genial y aterrador.
Debo ser sintético, no puedo hablar sobre la galería de personajes egoístas, infames que decoran este fresco de Buñuel. Pero la recomiendo especialmente a los cristianos. Hacer de tripas corazón y aguantar la embestida, que vale la pena. Grande Buñuel.
Lucryer 
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| 18 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Taylor
Terrassa (España)
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Su valoración:  |
26 de Diciembre de 2007 |
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La hermana Viridiana ocupa en mi particular recordatorio de monjitas célebres un puesto de honor de concesión irreprochable. Infinitamente más bella y sensual que la hermana Mary Clarence (Whoopi Goldberg en “Sister Act”) o la hermana Tomasa (Gracita Morales en “Sor Citröen”), tan sólo se le acerca a considerable distancia la hermana Luke (Audrey Hepburn en “Historia de una monja”). No quisiera parecer banal ni exageradamente libidinoso, pero considero oportuno y esencial hacer hincapié en el tremendo magnetismo erótico de Silvia Pinal porque precisamente ese poderoso don sustentará el eje vertebrador de la historia de Buñuel.
La hermana Viridiana se convierte, asimismo, en una honrosa versión patria de Madeleine Elster (Kim Novak), la fatídica obsesión de Scottie Ferguson (James Stewart) en la hichcockiana “Vertigo”. No tan solo por el razonable parecido de su glacial encanto platino sinó, porque no decirlo, por la curiosa semejanza de sus poderosos y turgentes bustos. Repito que esto no es ninguna coña ni estoy frivolizando. El voluptuoso potencial de Viridiana desencadenará una arrolladora sucesión de acontecimientos que, empezando por el suicidio de Don Jaime (Fernando Rey) y acabando por el festín indigente, pondrá de manifiesto la imponderable certeza del refrán que reza: “tiran más dos tetas que dos carretas”. Y desde ese postulado aparece el Buñuel más surrealista, transgresor y gamberro. Don Luis adereza su obra maestra con humor negro, fetichismo, alegoría, parodia, sátira y música clásica, pero cuando finalmente la mojigata hermana Viridiana accede a jugar esa partida de tute con Ramona (Margarita Lozano) y Jorge (Paco Rabal), es cuando su virtud y devoción acaban sucumbiendo ante la irrefrenable gravitación de los apetitos profanos.
Una sonora bofetada para quien pudiera sentirse escandalizado. Yo, no.
Un clásico del cine español de visión indispensable. Una magnífica ocasión para comprobar como, de vez en cuando, el celuloide adquiere el status de objeto artístico.
Taylor 
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| 11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Ennis
Madrid (España)
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Su valoración:  |
16 de Enero de 2007 |
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Fue un fenómeno y un hito en el cine español, pasando incomprensiblemente por encima de la inepta censura dada su fuerte carga crítica, presentada a Cannes ganando la Palma de oro, tras lo cual se inició el escándalo y quedó prohibida, no pudiéndose estrenar aquí nada menos que hasta 1977.
Es posiblemente la cumbre del gran artista que fue Buñuel, lo que supone altísimas cotas de calidad, una obra que llega al fondo y lo destroza con su malévolo humor, poniendo en solfa de manera corrosiva la beatería cristiana, junto a sus supuestos valores como la virtud, la caridad o la pureza. Viridiana es un ser insensatamente puro y no hay nada más frágil que esto, ya que resulta presa fácil de la maldad humana.
Está filmada con ese perfeccionismo técnico que alcanzó el maestro con los años y es al mismo tiempo una de sus obra más retorcidas pero también accesible, con secuencias que aún impactan, como esos rezos que se intercalan con imágenes de los obreros trabajando a destajo que parecen ir empujando y enterrando la fe, la afamada foto en la mesa dispuestos los mendigos a la manera de La última cena o el simbólico final que pasó desapercibido al franquismo pese a esconder más bien poco la evidencia de su transgresor erotismo.
El cine de Buñuel es imperecedero y Viridiana aún no ha sido desbancada como la gran obra maestra de nuestro cine.
Curiosamente su origen fue una invitación a Buñuel de Franco para un proyecto en España (deseoso seguramente de mejorar su imagen en el exterior) y él, combativo e imbatible, decidió hacer ésta película. Genio y figura.
Ennis 
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| 14 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Dravot
Los Barrios (España)
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Su valoración:  |
8 de Julio de 2006 |
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Buñuel hace repaso de las debilidades del hombre a través de una historia de amor, celos, avaricia, compasión, ira, lujuria y demás. Todo lo que nos hace humanos: buenos, malos, mejores o peores. La parodia satírica de La última cena, que coincide con los últimos minutos de la cinta, provoca una sensación fortísima de ansiedad. Una sensación que se percibe a lo largo de toda la película merced a la morbosidad, el temor o el rechazo que ésta transmite. Viridiana, tras el intento frustrado de redimir su sentimiento de culpa, se arroja -con el pelo suelto- al libre albedrío del amor y la pasión. El 'ménage à trois' que se insinúa al final del filme se intuye como una katársis definitiva de la joven, que abandona su amor a Dios en favor de otros amores que, para disgusto del puritanismo religioso, nos hacen más felices a todos los pecadores de bien.
Dravot 
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