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Sinopsis
Samuel Dodsworth es un magnate de la industria del automóvil, el típico hombre de negocios que empezando desde abajo ha llegado a la cima del éxito. Él y su esposa deciden pasar una segunda luna de miel en Europa, pero durante el viaje descubre que ella le es infiel, y su mundo empieza a tambalearse. En tal circunstancia, conoce a una mujer que le devuelve l... Leer sinopsis completa
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26 de Febrero de 2009
26 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil.
1) En los años treinta, Hollywood permitía entre los grandes espectáculos cinematográficos alguna película más exigente, como este compacto melodrama que aún destaca por la madurez y sabiduría con que narra una crisis matrimonial, además de por la abundante maestría de los recursos. Al menos, se lo permitían a Wyler, quien se aproxima comprensivamente a los personajes, en construcción inteligente, sin excesos de caracterización, ceñido de modo preciso a rasgos esenciales para el drama.
2) Cuando su hija recién casada ya no los necesita, el potentado Dodsworth (Walter Huston, gran actuación) y su esposa Fran (Ruth Chatterton) afrontan una nueva etapa vital. Él ha pasado décadas volcado en la empresa, sin cultivar ocio alguno, en un plan de vida típico del país de las oportunidades, y ahora piensa en un respiro. Ella, pese a que pronto será abuela (o tal vez por eso), quiere verse y sentirse aún joven, con ganas de aventura. Movidos por ese afán de recobrar tiempo perdido se embarcan en el Queen Mary rumbo a Europa, y ya por el camino se van polarizando las actitudes.
Él, consciente de sus limitaciones (no es hombre mundano: se autodefine como “paleto sencillo”), tendrá que cuestionarse si su mujer le quiere realmente y si, a la altura de la cincuentena, puede aspirar a un amor más auténtico que ése que, viciado por la mutua costumbre, entra en agonía. Ella, apremiada por la resistencia a envejecer, la avidez de admiración y la prisa por apurar una vida desenfadada, deriva a un romanticismo folletinesco donde se mueven galanes profesionales y zalameros gigolós (un jovencísimo Niven entre ellos).
En un tono firme y escéptico, sin concesiones, Wyler muestra cómo lo que se llama amor consiste con la mayor frecuencia en relaciones de poder a escala doméstica.
3) Los acontecimientos se narran con elegante economía, con flexibilidad y cintura, jugando en paralelo las tramas, cuando cabe, para llenar de aliento el desarrollo y dotarlo de ritmo e incertidumbre hasta el fotograma final. Como buen cineasta, Wyler cuenta mediante imágenes que dicen más que cien diálogos:
Dodsworth contempla desde su despacho la fábrica, obra de su vida: luce en lo alto las grandes letras del apellido.
La fugaz ráfaga de un faro en la noche, señal de la proximidad al fin de la “Madre Inglaterra”, desata vivo entusiasmo, que llama la atención de una distinguida divorciada, a reposo en una tumbona de cubierta (deliciosa Mary Astor).
Al otro lado de la bahía zarpa el crucero, y en él se va la vida verdadera soñada por una mujer, pero segundos después una barca de pescador llega derecha desde la orilla lejana, y algo cambia.
4) Es la mentalidad americana media, tal y como la plasma el novelista Sinclair Lewis, sí, pero mentalidad genuinamente liberal y democrática, del todo asimilado el progreso legal del divorcio. “Desengaño” muestra a las claras qué avance social representa frente a los vínculos vitalicios e indisolubles. Y la película tiene más de 70 años…
Archilupo  |
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14 de Noviembre de 2008
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Este excelente melodrama es, ante todo, una clase magistral de puesta en escena. Sus ambientes amplios y cerrados pueden dotarle de cierta apariencia teatral, pero basta aguzar un poco la mirada para detectar el muchísimo cine que esconden sus fotogramas. Wyler es un hacha planificando, disponiendo a los actores dentro del cuadro, contando cosas mediante un sencillo movimiento de cámara o un encuadre determinado. Sirva de ejemplo el inicio del filme: en apenas cuatro planos (bellísimo el primero, sacándole beneficio narrativo a la profundidad de campo) se nos ha descrito, de forma extraordinaria y sutil, a uno de los protagonistas de la historia y se ha expuesto el motivo principal que moverá la trama.
La historia se desarrollará siempre con la elegancia que le imprime su director, pero es una historia que sobre el papel ya resulta brillante. La obra de Sinclair Lewis está llena de claroscuros, de matices, de sentimientos confusos, de dudas, y todo ello se plasma en la pantalla de forma certera, creativa y creíble, con un reparto en estado de gracia y diálogos de oro. Es una de las películas que más sensatamente habla del matrimonio y del paso del tiempo, y sólo se permite forzar la máquina en su tramo final, sacando a flote el estereotipo que vivía dentro del desgraciado personaje de Ruth Chatterton (un personaje hondo y complejo, quede claro) y apostando por un desenlace aceptable, pero que roza la complacencia.
Una concesión hollywoodiense que no enturbia su esencia: estamos ante uno de los retratos más negros sobre el miedo a envejecer que se haya rodado nunca.
Lo mejor: la clase de Wyler (y un espléndido Walter Huston).
Lo peor: cuando la mesura se rompe.
nachete  |
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kafka
ciudadano del mundo (palencia) (España)
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19 de Agosto de 2008
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Estupendo melodrama de Wyler acerca de la desintegración de un matrimonio de un millonario hombre de negocios recién jubilado (Huston) y su más joven esposa (Chatterton). Cuando ambos emprenden un viaje, ella se enamora de otro, él lo asume y entristece, se recupera y vuelve a enamorarse. En esos momentos, ella, rechazada y ofendida por la madre de su nuevo novio, quiere volver con su todavía marido...
Película modélica en su producción, que está regada por magníficos diálogos y estupendas interpretaciones. Wyler logra vivacidad en una trama más bien estática y de sesgo teatral dónde los personajes viajan mucho y piensan todavía más. La trama va "in crescendo" implacable entre tensa y serena hasta un final magistral. Inolvidable personaje el de Huston, quién actúa con un cerebralismo y lógicas envidiables. Sin duda, una gran película.
kafka  |
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26 de Noviembre de 2009
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Película que desarbola ligeramente su temática con la época de rodaje donde los guiones de los filmes no iban más lejos de historietas asépticas que prescindían en todo momento de tocar aspectos que consideraban amorales o cercanos a la amoralidad. "Desengaño" es un filme, pués, diferente, y no solo por el guión sino por su excelente puesta en escena, sus excelentes interpretaciones no tan solo de Walter Huston que está magnífico sino de Ruth Chatterton que llega al interior del espectador de manera merecida y trabajada. Destaca, también, una sólida Mary Astor y un jóven y ya prometedor David Niven que estan magníficos en sus papeles secundarios sin olvidar a Maria Ouspenskaya que en el breve papel desarrollado impresiona por su calidad. Imprescindible.
rosencrantz  |
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27 de Junio de 2008
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil.
156/25(27/06/07) Elegante melodrama del gran William Wyler. En tono agridulce relata el ocaso de un matrimonio de un magnate del automóvil y su esposa Fran, esposa que no soporta el paso del tiempo, más aún siendo bastante más joven que su marido. Entre devaneos de la mujer con otros hombres y viajes por Europa se sucede esta relación, en este viaje queda patente las diferencias entre lo que le gusta a ella, el lujo y las fiestas y a el esta modo de vida no la soporta El guión nos habla de la complejidad de una relación y de como se desgasta un matrimonio. Wyler demuestra su maestria en la dirección de actores, donde destaca Walter Huston estuvo nominado por su brillante trabajo, un trabajo en el que nos transmite con sobriedad la evolución del personaje del principio en el que es una marioneta en manos de Fran al que se vuelve ilusionar por el futuro. Recomendable a todos los que gusten de grandes melodramas. Fuerza y honor!!!
TOM REGAN  |
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