Magnífica película del ya no debutante Roger Gual, quién nos deleitó con esa pequeña joya llamada Smoking Room. Aquella era una película de diálogos, esta también pero llega más lejos, hay un guión más elaborado y concienzudo.
La película trata sobre viejas y nuevas generaciones, sus recuerdos, pensamientos y relaciones, sus dudas, resentimientos, añoranzas y cambios.
Ese toque cómico otorga mayor credibilidad a los personajes, uno se puede sentir identificado con ellos, con su pasado o su manera de pensar. Sin duda son personajes reales que actuan como si no actuaran, son ellos mismos. Esto es gracias al guión pero en buena parte a todo el elenco actoral, tanto los jóvenes como los adultos. Mención especial a Juan Diego y Silvia Munt, los personajes con más chicha en la película. Aunque también hay que destacar a Alex Brendemühl y Juan Navarro, agradable revelación.
spoiler:
Uno de los mejores puntos de la película es la escena donde Damián le cuenta a su hijo que quiere cambiar de vida, que no quiere hacerse viejo y seguir como hasta ahora había estado haciendo. La escena final del humo consumiendo al perro la interpreto como ese cambio que se produce en su personaje. El perro le ladra y le ataca y se supone que con su muerte muere el antiguo Damián. Cuando en una escena es mordido Damián, el personaje de Eusebio Poncela le comenta que muchas personas se deprimen después de una mordedura de perro (cosa bastante incomprensible), pero esto cobra sentido al final cuando el perro es hallado muerto después de ese encuentro con Damián.